MARCO CAMPOS MENA
A casi dos años de que se descubriera el SARS-CoV-2, también conocido como Covid-19 vemos una realidad por completo diferente a la que se vio durante todo el 2020; aforos completos, conciertos y eventos semi-masivos, personas sin cubre bocas y fiestas a lo grande, son solamente algunas de las situaciones que vemos cada vez con más frecuencia.
Quizás a estas alturas se esté preguntando, ¿Finalmente vencimos al Covid-19? Y la respuesta parece ser tan ambigua como certera ante muchos factores determinantes. Comencemos entonces por las razones por las que se cree que aún falta por llegar una cuarta y más letal ola.
Dentro de las variantes que sigue la OMS (Organización Mundial de la Salud) con mayor interés (VOI, variante de interés) y preocupación (VOC, variante de preocupación) se encuentran las siguientes: VOC- DELTA, BETA, GAMMA y ALFA; VOI- LAMBDA y MU.
La OPS (Organización panamericana de la Salud) Señala que las cuatro variantes de preocupación circulan en México, pero en distintos grados. El 14 de Julio del presente año, la oficina de la OMS para las Américas señaló que la variante Gamma se convertiría en la predominante en nuestro país.
Pese a ello, la variante Delta es la más predominante en la ciudad de México, la urbe más poblada de nuestro país.
La misma OMS prevé que pueda haber una cuarta ola con mutaciones más agresivas de las variantes existentes, destacando que algunas de las mutaciones actuales, tales como la Épsilon, Lambda y Mu son resistentes a los anticuerpos por vacuna y por contagio natural, lo cual resulta catastrófico para las campañas de vacunación.
Finalmente, el relajamiento de las medidas tomadas puede traer como consecuencia directa que haya un repunte de contagios por personas descuidadas que, siendo portadoras del virus con o sin síntomas, puedan contagiar a otros más vulnerables.
Lo anterior son meramente los argumentos que se deberían tomar en serio para lograr salir cuanto antes de esta pandemia, sin embargo, existen los “otros datos”, esos que se han tomado en cuenta para darnos la seguridad necesaria para ♪♪♪ volver, volver, vooooolveeer ♪♪♪ (Aunque suene como amenaza al planeta que parecía comenzar a recuperarse del daño de los humanos)
El análisis de los datos estadísticos me hace concluir que se han tomado algunas decisiones asumiendo las obvias consecuencias de ello, como seguramente cualquiera de nosotros habría hecho en el lugar de los políticos. No los justifico, mas entiendo el razonamiento que los motiva a actuar en aparente descuido o negligencia.
Comencemos por los datos de ayer: (Componente técnico COVID-19, Fase 3, 15 de octubre de 2021, informe epidémico diario.)
Casos estimados: 3,968,210
Personas recuperadas: 3,108,714
Defunciones confirmadas: 284,008
Casos activos estimados: 39,404 (1%)
Discrepancia/estado desconocido: 536,084
Tasa de letalidad: 10.2%
Ocupación en camas: 26% (sin cambio desde el último reporte)
Ocupación en camas con ventilador: 23% (-1pt desde el último reporte)
Reducción de ocupación nacional (máximo vs hoy): -79%
Total, de casos en el mundo: 219,456,675
Muertes totales en el mundo: 4,547,782
Tasa de letalidad en el mundo: 2.04%
Tasa de letalidad en las Américas: 2.40%
Al ver estos números y convertir los datos en información, noto algunas discrepancias que no deben ser omitidas y sale a la luz algo muy interesante. Lo primero, 536,084 personas de las cuales no sabemos en que estado se encuentran según cifras de Gobierno Federal, una cifra que casi duplica a la de los fallecimientos, ¿serán fallecimientos también?
Nuestra tasa de letalidad es sumamente alta, al hacer el cálculo este arroja que debería haber 404,757 fallecimientos estimados, una cifra muy por arriba de los 284,008 oficiales.
Si tuviéramos la tasa de letalidad de las Américas en México, deberíamos tener 11,833,666 casos de covid-19 en México, cifra por mucho superior a los 3,968,210.
En las estadísticas mundiales, cerrando la cifra de habitantes totales en 7 mil millones, los 219,456,675 contagiados en el mundo representan solamente el 3,13% de la población mundial.
Del mismo modo, el porcentaje de fallecidos con relación a la población mundial resulta ser solamente el 0.064% al día de hoy.
Al hacer el mismo proceso matemático, pero respecto a los fallecimientos a nivel mundial comparados a la cantidad de contagios, la discrepancia es poca, siendo la cifra oficial 4,547,782 contra 4,476,916. Una diferencia de 70,865, un sesgo aceptable.
Hagamos algunas conclusiones hasta este punto; con las cifras vistas ¿realmente fue la pandemia mortal que se nos hizo creer que es? ¿se están ocultando datos? ¿ameritaba el estado de emergencia en las vacunas? Dejémoslo a conclusiones personales de cada uno.
Por otro lado, la vacunación ha sido más intensa que en cualquier otra enfermedad, siendo que aun se encuentran en etapa experimental y quien dé seguimiento a la información que se publica diariamente puede ver que siguen apareciendo datos sobre efectos y rendimientos reales, lo cual pone en duda razonable una campaña tan grande y las exigencias de esquemas completos.
Aclaremos algo antes de avanzar, ninguna vacuna de las aprobadas genera inmunidad, los mismos laboratorios lo dicen y hasta en los spots de gobierno se nos recuerda. Aunque se tenga el esquema completo, podemos contagiarnos y contagiar, así que no hay tal argumento valido de hacerlo “para cuidar a los demás” o tal exigencia para entrar a ciertos lugares o países.
Una razón para ello, siendo objetivos, podría ser para que no enfermen en otro país y su sistema de salud se haga cargo de ello, mas no creo sea la razón.
Las vacunas en su mejor condición ofrecen un respaldo inmunológico entre el 95% y el 60%, lo cual se reduce con el paso del tiempo y la efectividad original esperada se ha ido reduciendo.
Se esperaba que Pfizer-Bio N Tech tuviera una efectividad de 200 días, sin embargo, el dato no pudo haberse comprobado en su momento ya que no había un inoculado que cumpliera con dicho tiempo desde que se terminó el desarrollo de la vacuna; ahora nos dicen que es necesario un tercer refuerzo y este tema ni siquiera ha sido propuesto en la agenda de la Secretaría de Salud, siendo que los primeros inoculados a estas alturas ya carecen de dicho respaldo inmunológico.
De acuerdo con los datos, si nos contagiamos de covid-19, tenemos un 97.96% de probabilidad de supervivencia según datos mundiales y 89.8% en México. El respaldo de las vacunas en su mejor momento actúa en la probabilidad de evitar el deceso y los síntomas severos, lo cual aumenta nuestra posibilidad relativa a un 99% de probabilidad de sobrevivir, cifra que se reduce con el paso del tiempo y que varía dependiendo de que vacuna sea.
A los 6 meses podríamos hablar de no contar con ese porcentaje extra, sin embargo y tal como hemos visto en noticias a lo largo del tiempo, esta protección no viene sin un riesgo, marginal o no, pues la estadística no ha sido concluyente, hay ciertas afecciones secundarias reportadas como consecuencia de las vacunas, tales como el síndrome de Guillain Barré, infarto, miocarditis, trombosis, pericarditis, herpes zóster, migraña, etcétera.
Aclaro que estos son datos no son del todo comprobables mas que con personas que atiendan a pacientes después de la inoculación, pero no deben ser dejados de lado por una creencia dogmática en las vacunas; un sano y ligero escepticismo nunca está de más.
Al final la conclusión es personal y la decisión de inocularse o no recae en cada persona.
Lo que no podemos dejar de lado por ningún motivo es cuestionarnos si la pandemia fue tan severa como se nos dijo.
Históricamente, las pandemias que se han vivido tienen una duración de 2 a 4 años de contagios severos, bajo condiciones normales para aquellos tiempos de baja capacidad de movimiento, lo cual hoy es diferente por la movilidad tan rápido que propició una tasa de contagios muy acelerada, ¿quizás eso fue lo que hizo que el virus se debilitara más rápido?
Sea la razón que sea, estamos volviendo a la normalidad de antes, pero con algunos cambios muy buenos, con lecciones muy importantes aprendidas y con una nueva oportunidad para cambiar algunos hábitos de higiene, no todo ha salido del todo mal en esta pandemia, pero lo que es seguro, es el impacto económico tan fuerte que todos hemos experimentado, mas eso es tema para otra semana.
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