MARCO CAMPOS MENA
El proyecto de pueblos mágicos ha sido un éxito desde su inicio en 2001, cuando la secretaría de turismo puso en marcha éste programa con el fin de impulsar el desarrollo turístico en localidades del país, que se caracterizan por contar con arquitectura histórica, excepcionales paisajes naturales y tradiciones arraigadas.
Para que un pueblo pueda ser considerado como “mágico” debe tener una población de 20,000 habitantes como mínimo, no hallarse a más de 200 km de un destino turístico principal, constituir un comité pueblo mágico formalmente y tener un programa de desarrollo turístico local de cara a los próximos tres años.
Es inevitable que los pueblos crezcan; ante la oferta laboral, la migración se hace presente, más personas llegan a vivir a estos pueblos en los que se sienten cómodos, traen a sus familias y tanto la población, como la mancha urbana y las necesidades mismas.
Debemos considerar que con el tiempo podrían dejar de ser considerados como pueblos, pudiera ser que tuvieran los elementos para ser considerados como ciudad. Al ritmo de crecimiento actual, no es un panorama lejano… el fin de los pueblos.
Considerando lo anterior y analizando el crecimiento, debemos tomar en cuenta lo siguiente:
Hay algunos pueblos cuyo desarrollo es lento, no cuentan con la atracción suficiente, sin embargo, hay otros cuyo crecimiento se ha vuelto muy acelerado y hay una gran cantidad de inversiones que llegan a ellos, muchas veces hoteles y restaurantes para aprovechar el turismo.
Ante eso, la cantidad de turistas que llegan se vuelve mucho mayor, las atracciones se ven superadas y los inversionistas se ven en la necesidad de incrementar sus capacidades en general; los hoteles necesitan más habitaciones y más ubicaciones para desarrollar nuevos complejos, los restaurantes necesitan más mesas para atender a los comensales y a su vez, nuevos restaurantes encuentran una gran área de oportunidad para traer nuevos conceptos que satisfagan al turista.
Todo pareciera ir muy bien, un gran desarrollo que beneficia a los pobladores, una gran derrama económica y más empleo ¿por cuánto tiempo se puede sostener el crecimiento?
Los lineamientos del programa pueblo mágico son estrictos respecto a algunos detalles que se deben seguir para prevalecer dentro de esa categoría, el incumplimiento de ellos trae como consecuencia la pérdida de tal denominación y su promoción turística así como la pérdida del estímulo económico que se le da al municipio para mantenimiento y embellecimiento.
La imagen del pueblo debe cuidarse como tal, desde las fachadas, los colores permitidos hasta los anuncios de los negocios que tienen que ser similares entre ellos para dar la imagen buscada, esa que los turistas buscan para tomarse la foto y al compartirla, atraer a más turistas.
Si la idea fuera modernizar en general, terminaríamos haciendo de los pueblos imagen misma de las ciudades; ya no sería el atractivo buscado.
Veamos entonces cómo resolver algunos pormenores siendo propositivos.
Para poder seguir atrayendo turistas a un pueblo mágico, lo primero que se debe hacer es reformar el programa para modernizarlo y adecuarlo a las necesidades actuales de los pueblos que han crecido más.
Una primera propuesta sería establecer un perímetro de estricto respeto a los lineamientos básicos dentro de los cuales se debe respetar la imagen tradicional y donde los negocios deben invertir en cuidados del mismo, tales como el mantenimiento de las fachadas y el estilo como tal.
Hagamos una anotación al respecto, existe un perímetro de 3 cuadras a la redonda de la plaza principal, pero para adecuarse a las necesidades actuales, este debe ser mucho mayor y con intención estricta para los negocios establecidos de desarrollar el concepto de pueblo.
La segunda anotación al respecto va enfocada a cuidar la homogeneidad del concepto en los inmuebles desarrollados, es decir, un ejemplo sería que no se exceda de un determinado número de pisos y la conservación del estilo estructural tanto de los mismos inmuebles como de sus banquetas.
Otra propuesta sería dotar de autoridad al comité para sancionar a quienes incumplan con el lineamiento. Actualmente no hay quien sancione a quienes no cumplan con el lineamiento, por lo que esta propuesta va encaminada a que el comité mismo, de la mano del gobierno municipal puedan aplicar las sanciones económicas y exigir el cumplimiento estricto.
En este caso cabe mencionar que hay una práctica común para burlar algunas leyes de conservación, como lo es el comenzar una obra sin permiso de construcción para que la autoridad aplique una multa (algunos lo hacen por la velocidad del trámite y otros para cambiar por completo el inmueble) pero una vez pagada, continuar con la obra sin problemas. Esto se ha visto mucho en remodelaciones de centro histórico, por lo que una sanción aplicable al caso sería el que se obligue al propietario a restaurar la imagen en los términos de los lineamientos sin pena de más multas y medidas más severas con el paso del tiempo.
Sin duda la modernización, la vida nocturna y la búsqueda de hoteles y restaurantes con conceptos diferentes formarán parte de la vida de un pueblo en algún momento. No se puede negar que los pueblos también son buscados para cerrar negocios o para estar en un lugar que nos distraiga del bullicio de la ciudad y esto abre una puerta al crecimiento de ellos fuera de la imagen tradicional, por lo que la propuesta podría estar encaminada a que en determinado punto, fuera de la zona tradicional, se pueda abrir el concepto turístico de alto nivel para este segmento.
Para lo anterior debemos pensar que serían sectores separados dependiendo de las necesidades, por ejemplo, la vida nocturna debe estar retirada de las zonas familiares o tradicionales, así como los conceptos de turismo de alto nivel también deben marcar una diferencia en distancia con el citado centro tradicional. De este modo se conserva la imagen de pueblo mágico pero a sus alrededores pueden encontrar esa distracción que se busca al salir de la ciudad.
Como todo, deben existir límites que eviten que el concepto se desvirtúe con el tiempo, ya que el crecimiento seguirá y no se debe permitir que sea desmedido con mero interés económico, por lo que una última propuesta sería encaminada a la preservación del medio ambiente y la relación del ser humano con el mismo limitando el crecimiento de la mancha urbana de manera organizada a cierto espacio, suficiente para el libre esparcimiento y para el respeto a la naturaleza.
Como tal esta última propuesta debe llevar de la mano una colaboración entre los negocios y la administración pública para evitar dañar las zonas naturales y poder invertir en su cuidado, preservación y recuperación.
Debo mencionar también que parte de ello también lo es el cuidado de diferentes tipos de contaminación como la lumínica y auditiva. Los límites deben ser claros para poder crecer ordenadamente.
No podemos evitar que el turismo cambie y busque otro tipo de atracciones y sus necesidades sean diferentes, pero podemos mantener aquello que distingue a los pueblos mágicos, hacer que conserven la tradición y ofrecer un nuevo tipo de turismo a quienes buscan otro tipo de atracción.
Tampoco podemos esperar vivir solamente de la industria cuando el turismo puede ser una gran fuente de ingresos para muchas personas y desarrollar muchos negocios que generan empleos dignos también.
El mundo está en constante cambio y muchos cambios son necesarios para poder coexistir en nuestro planeta, tenemos sin duda algunas oportunidades para satisfacer la creciente necesidad económica, incluso tenemos la necesidad de que esto sea de manera sustentable y reduciendo la cantidad de contaminación emitida en nuestras actividades diarias, pero esto parece tema para otro sábado.
