El difuso acuerdo millonario entre Pumas y la UNAM

La Autónoma de México compra cada año miles de boletos para partidos del club y este paga a la Universidad por uso de la marca

PUBLICADO POR ANIMAL POLÍTICO. –

Menciones en la conferencia mañanera del presidente Andrés Manuel López Obrador pusieron de nuevo sobre la cancha cómo son el vínculo y las operaciones entre la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el club de fútbol profesional Pumas, en su categoría varonil.

Ante los cuestionamientos sobre su estructura, la Universidad Nacional ha señalado que los Pumas sí “pertenecen a la UNAM”, aunque es una asociación privada la que administra el equipo, llamada Club Universidad Nacional, AC.

Dicha asociación, conformada en 1977 por las propias autoridades universitarias, tiene como objeto social “colaborar material y económicamente con la Universidad Nacional Autónoma de México para el fomento y progreso del deporte”, según lo que señala en algunos de sus acuerdos firmados.

Y de acuerdo con la Universidad, su creación buscó “evitar que la economía del fútbol pudiera afectar las finanzas de nuestra casa de estudios”.

Los datos, contratos y declaraciones de la propia UNAM dan cuenta de que su rector y otros funcionarios universitarios, más allá de la existencia de un esquema de asociados que puede incluir a personas externas, son quienes definen el rumbo comercial y deportivo del equipo Pumas, aunque en este manejo se vuelve difusa la línea entre actividades del ámbito público y las del privado.

Si bien los Pumas representan deportivamente a la UNAM, y se les cedió en forma gratuita el uso del estadio Olímpico y de las instalaciones de la Cantera, la Universidad paga cada año millones de pesos por boletos para sus partidos de local, y la casa de estudios a su vez cobra a los Pumas por usar el logo y la marca universitaria.

Esto, sin que se hayan hecho explícitos los criterios para la cantidad de boletos adquiridos, o la cotización de la marca Pumas, y sin que haya, además, información pública disponible sobre el cobro por derechos de transmisión televisiva, patrocinios, o del procedimiento con que se aprueba su integración de nuevos asociados.

Ante estas operaciones, la Universidad asegura actuar de forma cuidadosa, y que “nunca ha visto al club de fútbol como un negocio que pueda redituar ganancias —ni pérdidas— económicas”, ya que los Pumas “son parte de la identidad de la institución y de los universitarios”.

En un comunicado reciente, el Club explicó que si bien existe una Asamblea General conformada por “asociados” (al menos 450, entre ellos, el consejero electoral Ciro Murayama y exrectores y otros funcionarios de la UNAM), en realidad quien toma las decisiones es una Junta Directiva, cuya cabeza es designada por el propio rector de la Universidad Nacional, al ser presidente honorario del equipo.

El papel de los asociados —según dijo el consejero Murayama al negar las versiones de que él es supuesto “dueño” de los Pumas— no va más allá de un pago de 7 mil pesos al año, por los que recibe dos boletos para ir a la grada del Palomar en Ciudad Universitaria.

“No tomo decisiones. No recibo un céntimo”, refirió, además de destacar que con una Asociación Civil la UNAM no distrae sus recursos en pagos a futbolistas profesionales, sino que destina el presupuesto a maestros, investigadores y trabajadores.

En una búsqueda en páginas oficiales de la UNAM, se encontró un antecedente de abril de 2022, en la que en Asamblea General Ordinaria del Club Universidad los asociados votaron para aprobar el informe de gestión del ingeniero Leopoldo Silva Gutiérrez como presidente de la Junta Directiva.

Dicha sesión estuvo encabezada por el doctor Luis Agustín Álvarez-Icaza Longoria, secretario administrativo de la UNAM, en representación del rector Enrique Graue.

El hecho muestra que los asociados sí participan, en cierto nivel, en los procesos internos del club y en la revisión de sus estados financieros, y confirma que en el manejo de Pumas hay una vaivén de operaciones entre lo público y lo privado.

COMPRA DE MILES DE BOLETOS 

Si bien la UNAM no cobra al Club Universidad Nacional por el uso del Estadio Olímpico Universitario —solicitud de información F6440000104919—, el Club sí le vende a la institución pública miles de boletos para acudir a los partidos de los Pumas como locales.

Estos, sin especificar con qué criterio se define la cantidad de entradas que se adquieren, y de qué forma son distribuidas, a fin de “difundir y fomentar este deporte entre la comunidad universitaria”.

Dichos boletos, según respuestas a solicitudes de información y comunicados de la UNAM, son entregados a trabajadores universitarios para cumplir con lo que se establece “en los contratos colectivos de trabajo que la institución mantiene de manera pública y transparente con sus sindicatos de académicos y de trabajadores administrativos”.

Además, también son entregados a “estudiantes de intercambio nacionales y extranjeros, así como a becarios de escasos recursos y medios de comunicación que los regalan en sus programas, práctica de promoción común entre los equipos”.

En respuesta a una solicitud de transparencia, la UNAM detalló los pagos por boletos que hizo al Club Universidad Nacional de 2012 en adelante, destacando los montos de los años 2016 y 2019, por arriba de los 100 millones de pesos:

En 2015, según uno de los convenios, para la final del torneo Apertura contra Tigres, la UNAM pagó al Club Universidad Nacional 3 millones de pesos por 10 mil 500 boletos.

Mientras que para el torneo Clausura 2016, pagó 795 mil pesos por 3 mil boletos del juego Pumas-América, y 650 mil pesos por 2 mil 500 boletos de “la planta alta palomar” del juego Pumas-Independiente del Valle de la Copa Libertadores, “para su venta entre las entidades y dependencias de la UNAM”.

En el caso de 2019, compró más de 200 mil boletos para los partidos de los torneos Clausura y Apertura, y el torneo Copa MX, con un pago de más de 66 millones de pesos.

Respecto de 2022, hay registros como el del pago de 2 millones 681 mil pesos por 8 mil 420 boletos para el partido Pumas vs Monterrey, y 4 millones 600 mil pesos por 12 mil 420 boletos del partido Pumas-Seattle, final de la Liga de Campeones de la Concacaf 2022.

Licencia para usar el nombre de Pumas

Además de la compra de boletos, existen convenios entre la UNAM y el Club Universidad Nacional para el uso de marcas como la “cara estilizada del Puma”, tal cual el nombre y el distintivo “Pumas”.

En uno de ellos, para tener la licencia exclusiva de uso de esas marcas y “por concepto de regalías” en el periodo de octubre de 2016 a octubre de 2017, el Club Universidad Nacional acordó pagar 2 millones de pesos a la UNAM, y otro monto de acuerdo con sus utilidades netas.

Para el periodo de octubre de 2017 a octubre de 2018, se acordó otro pago de 2 millones 586 mil pesos, más un pago variable de acuerdo con las utilidades netas.

“Las partes convienen en que los dibujos, signos, diseños, conceptos, etiquetas o emblemas que ‘la UNAM’ proporcione al ‘Licenciatario’ para aplicarlos a ‘Los Productos’ son de la exclusiva propiedad de la UNAM”, se lee en un convenio firmado por el entonces presidente de la Junta Directiva del Club Universidad Nacional y apoderado legal, Alonso Rodrigo Ares de Parga, y el director general de patrimonio universitario de la UNAM, Pablo Tamayo.

Sobre estos acuerdos, en septiembre de 2017 el Club Universidad Nacional solicitó a la UNAM poder hacer parte de los pagos “en especie”, al entregar 6 mil 030 prendas deportivas a la institución educativa, con un valor equivalente a 1 millón 189 mil pesos. La Junta de Patronos de la Casa de Estudios aceptó dicha propuesta en enero de 2018.

No se encontró en la plataforma de Transparencia algún convenio entre Club Universidad Nacional y la UNAM enfocado en el tema de la venta de derechos de transmisión de los partidos de los Pumas.

Según los documentos consultados, el Club Universidad también se encarga del pago de los dispositivos de seguridad en el estadio Olímpico Universitario, cuando hay juegos de Pumas.

Y otros pagos que hace el club privado a la institución educativa son por conceptos como uso de botiquín y medicamentos, servicios de atención prehospitalaria, servicios de seguridad en la tienda Pumas CU, servicio de ambulancias y otros.

COMODATO PARA LA CANTERA

Un acuerdo más que está documentado es el acuerdo de comodato firmado en 1997, para que las instalaciones de La Cantera, de 85 mil 700 metros cuadrados, fueran concedidas gratuitamente al Club Universidad, sede donde el equipo de fútbol realiza sus entrenamientos.

Dicho contrato se firmó para estar vigente por un periodo de 30 años. Periodo en el cual el club privado se haría cargo de administrar, equipar y conservar las instalaciones.

“Los gastos que ‘El Club’ llegue a generar por servicio de agua, suministro de energía eléctrica y servicio telefónico, serán por su cuenta y a su cargo, así como aquellas solicitudes, permisos, trámites y erogaciones requeridas para tales efectos”, dice el contrato.

PAGOS POR EL USO DE LAS PANTALLAS DE CU

Otra de las operaciones entre la UNAM y Pumas es la de pagos para la “operación” de las pantallas en el Estadio Olímpico Universitario, en los juegos del equipo de fútbol americano de la universidad:

Sobre la forma en que trabaja el equipo de fútbol profesional, en 2021 el portal Aristegui Noticias publicó el reportaje “Pumas no es de la UNAM; pertenece a una asociación civil”, en el que refirió que, además de Murayama, han sido o son asociados del Club Universidad Nacional “rectores, miembros de la Junta de Gobierno, del Patronato y del Consejo Universitarios; además, funcionarios de la alta burocracia universitaria como secretarios generales, secretarios administrativos o tesoreros… Y con ellos, empresarios, periodistas y políticos de diverso cuño”.

Para ser “asociado”, señaló dicho texto firmado por el periodista Mauricio Romero, es necesaria una invitación personalizada, para que se vote su adhesión en asamblea, y como dijo el consejero Murayama, ya que son aceptados cada asociado debe hacer un pago anual de 7 mil pesos.


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