REDACCIÓN MÁS / IA
Monterrey. – La crisis de gobernabilidad en Nuevo León se profundizó mientras dos figuras reclamaban el título de gobernador: Samuel García y Luis Enrique Orozco.
El conflicto se intensificó cuando Orozco, designado como gobernador interino por el Congreso local, asumió oficialmente el cargo el 2 de diciembre en el Palacio de Gobierno. Sin embargo, Samuel García, quien anteriormente había renunciado a sus aspiraciones presidenciales, anunció su regreso como mandatario del estado, según informó Animal Político.
En una inusual confrontación, García se reunió con su gabinete, que aparentemente «plantó» a Orozco, marcando una creciente tensión en la escena política estatal. Durante su participación en el arranque de una nueva obra de movilidad el 3 de diciembre, García explicó que abandonó la carrera presidencial al enterarse de posibles acuerdos entre el PRI y el PAN para hacerse cargo del gobierno estatal.

Según García, Javier Navarro, a quien había nombrado encargado de despacho, le mostró una carta en la que el PRI y el PAN aceptaban la designación a cambio de beneficios financieros y políticos, incluyendo un presupuesto de 2 mil 500 millones de pesos para el próximo año.
Mientras tanto, Orozco, en un intento por ejercer sus funciones, se reunió con alcaldes de los municipios de Parás y Agualeguas durante el fin de semana. Sin embargo, el sábado pasado, el gabinete de Nuevo León le dio la espalda, dejándolo plantado y cerrándole las puertas del Palacio de Gobierno.
Samuel García, por su parte, argumentó que no está en desacato al no usar la licencia aprobada por el Congreso, insistiendo en que es un derecho humano y no una obligación. Afirmó que informó a la Corte, al Congreso y al Tribunal sobre su decisión, considerando desairado el interinato de Orozco.
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