Por Horacio Cárdenas Zardoni
Aquello va a ser una belleza… y va a durar hasta que se dejen llegar los pandilleros de las colonias y barrios se descuelguen para andar por la zona que es, para todos los efectos, tierra de nadie, hasta que, por estar a la visa ¿por estar donde está, procedan a “hacerlo suyo”, llenando los semáforos, los árboles, los postes, los señalamientos, alguna que otra casa, todo lo que quede al alcance de sus manos, que pueden llegar a ser particularmente largas, o de su ingenio para treparse a los sitios más inhóspitos, del cual tampoco están precisamente demandados.
Según lo comentó el director de infraestructura y obras públicas del ayuntamiento de Saltillo, sobre bulevar Francisco I. Madero, el tristemente célebre llamado V. (o B. vaya usted a saber) se van a instalar nuevos semáforos, los más modernos, los de la más alta tecnología, los que cumplan con la característica de moda, la de funcionar de acuerdo a la inteligencia artificial.
Según Virgilio Verduzco Echeverría, titular de la dependencia, la presidencia municipal no se va a andar con miserias, y menos en estos últimos meses de la administración de José María Fraustro Siller, que busca cerrar con broche de oro su gestión, y ya que no pudo repetir tres años más al frente de la capital del estado de Coahuila, pues al menos conformarse con un cierre apoteótico.
Dijo Verduzco que los tales semáforos estarán dotados con cámaras de video, en color, máquinas que serán capaces de calcular la cantidad de vehículos en determinado tramo, en determinado lapso de tiempo, y ya con esos datos, procederán a ajustarse automáticamente, con lo cual se logrará, casi como por arte de magia, darle una mayor eficiencia al tráfico vehicular en esa, que no es necesario reiterar y machacar, que es la principal vía de acceso a la ciudad de Saltillo.
Aquí valdría la pena hacer una pregunta ingenua, ¿y las cámaras esas que están instaladas sobre Carranza, no servirán también para el asunto del tráfico?, lo preguntamos porque salieron en una auténtica millonada, las famosas cámaras de reconocimiento facial, de super alta resolución, compradas durante el sexenio pasado a China, y que en nuestra opinión han contribuido sensiblemente al abatimiento de los índices de crímenes de alto impacto. Si al delincuente se le ocurrió usar para escapar alguna de las vías de comunicación principales, la erró gacho, porque esas cámaras no perdonan ni un barro, ni una espinilla, ni que se quiera disfrazar, en segundos lo identifican, correlacionan el dato con las últimas veces que apareció en las cámaras, con lo que saben a ciencia cierta dónde estuvo y por dónde pasó, y el momento exacto en que alzó la mano para rascarse o hacer como que se rascaba, y así evitar la foto.
Esas fabulosas cámaras, que queremos imaginarnos que todavía están en su mayoría operativas, ¿no podrían usarse para el tema del tráfico en bulevar Carranza?, se nos ocurre que sí, con instalar una actualización, soltarles más lana a la empresa que las instaló y que se supone que les está dando mantenimiento, no debería haber ningún problema, por lo menos sabemos que tienen profundidad de campo, y si localizan moretones cubiertos con maquillaje ¿usted cree que se le escapará poder contar cuantos carros hay y a qué velocidad se están moviendo?, eso por no decir qué dirección suelen tomar y a qué hora recorren la misma ruta todos los días y cuándo de salen de ella.
Pero bueno, pensemos que es un asunto de celos y del eterno juego del poder, ¿por qué te voy a prestar mi equipo de alta tecnología que tiene la misión de preservar la seguridad pública, para que tu la uses para controlar los pedestres semáforos?, cómprate tus propias cámaras y tus propios sistemas, que igual no es así, y el de hoy es un equipo de veras bien integrado, pero hemos visto tantos políticos metiéndose tantas zancadillas a costa del trabajo, del presupuesto y de los resultados globales del gobierno, que nos atrevemos a dudar de la tal coordinación, y este ejemplo de los semáforos nos parece clásico.
El caso es que Virgilio Verduzco habló de las maravillas de los nuevos sistemas de control de tránsito desarrollados o que en todo caso vende la empresa Semáforos Mexicanos, si es que no los importó de algún otro país, según la costumbre tan mexicana. La verdad que no sabemos exactamente cuántos años tiene en el mercado SEMEX, pero acá su servidor la ubica como proveedora de balizamiento y señales en la Ciudad de México por lo menos hace cuarenta años, y ya era una institución, no nos extraña que cubra ahora todo el país, y que en Saltillo haya instalado sistemas semafóricos desde hace por lo menos veinte años.
Lo que nos sacó de onda fue que a un burócrata tan pretendidamente experimentado como lo es Verduzco, le hayan jugado el dedo en la boca y que él trate de hacer lo mismo con el humilde pueblo que anda en carrito por las saturadas calles de la capital coahuilense. Sí, porque luego de ponderar todas las cualidades de los sistemas de SEMEX, nos sale con que este… sí puede tener todo eso, pero no lo vamos a instalar de momento, más delante a lo mejor…
Nos recordó como aquella vez que siendo alcalde Jericó Abramo vinieron los empresarios interesados en venderle al municipio, a los pulpos camioneros, a quien pudieran, sus vehículos más modernos. En aquella ocasión en la apestosa plaza de atrás de la presidencia, exhibieron unos camiones que… para qué le cuento, había uno articulado que era una maravilla, como el Metrobus de la Ciudad de México, largo como él solo, los había con aire acondicionado, con espacio y dispositivos para personas en silla de ruedas, con bocinas para anunciar la siguiente parada, con pantallas para dar los datos a los usuarios, musiquita ambiental, en fin, unas bellezas nunca vistas en Saltillo, y que nunca volvimos a ver, porque no se compró ninguno de esos modelos, quedándose el Instituto Municipal y los concesionarios con las monstruosidades de toda la vida, esas que parece que las diseña un sádico, cruel como él solo.
Pues sí, con eso que hasta el número de licitación del sistema de semáforos dieron, nos queda claro que comprarán el sistema semafórico de SEMEX, pero el más basicote de todos, el que está de tres colores, verde amarillo y rojo, el cual tendrá la capacidad de hacer maravillas para la ordenación del tránsito, mismas que no entrarán en funcionamiento porque significa gastos que no están en condiciones o disposición de hacer, a ver si los que vengan luego.
Para variar, el uso político del dinero, de los puestos, decir que hacen y no hacer nada que resuelva, porque la lana, como de costumbre, es para otra cosa.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
