Sonoyta, Sonora, 06/04/26 (Más).- El caso de Leyla Monserrat, adolescente de 15 años asesinada en Sonoyta, ha reavivado la indignación social en México tras conocerse las sentencias contra sus agresoras: dos menores de edad que, pese a planear y ejecutar el crimen, recibieron penas de 2 años y 10 meses de internamiento y 11 meses de libertad asistida.
De acuerdo con información de Infobae, el homicidio ocurrió el 25 de septiembre de 2025, cuando la joven fue engañada por quienes eran sus amigas, Britany Michel y otra menor identificada como Monserrat, quienes la citaron en una vivienda del ejido El Desierto, en el municipio de General Plutarco Elías Calles.
Según las investigaciones, el crimen fue premeditado y estuvo precedido por acoso escolar. La madre de la víctima, Carmen Angélica Becerra, denunció que su hija había sido objeto de burlas y bullying relacionados con su color de piel, además de recibir mensajes ofensivos por parte de sus agresoras.
La noche del asesinato, Leyla fue atada, vendada y privada de la vida mediante asfixia, mientras una de las menores grababa el acto con un teléfono celular. Ese video, que posteriormente circuló en redes sociales, fue enviado de forma anónima a la madre y se convirtió en una prueba clave en el caso. “Las pruebas que se mostraron es un video contundente en el que ellas le están arrebatando la vida a mi hija, o sea, hasta grabaron todo, descompusieron el cuerpo de mi hija, le echaron cal, me la enterraron”, expresó.
Tras cometer el crimen, las responsables enterraron el cuerpo en el patio de una vivienda. El hallazgo ocurrió una semana después en condiciones que obligaron a sellar el ataúd. La causa de muerte fue asfixia mecánica.
En el proceso también se consideró inicialmente la posible participación de un adulto identificado como Martín N, alias “El Kalusha” o “Minimi”, quien fue encontrado muerto días después; sin embargo, la evidencia apuntó únicamente a las dos menores como autoras materiales.
La resolución judicial, emitida bajo el Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes, estableció además una reparación del daño por 5 mil 677 pesos, monto que la familia calificó como insuficiente frente a gastos funerarios superiores a los 30 mil pesos.
“Ni con la cárcel me pagan el daño que le hicieron, no me pude despedir de ella, el cajón me lo dieron sellado, la verdad las chamacas se ensañaron con ella”, lamentó la madre, quien también cuestionó la proporcionalidad de las sanciones: “Los adolescentes deben ser castigados como actuaron, si actuaron como grandes lo mínimo le deben de dar lo justo por el daño tan grande que causaron”.
El caso ha generado un amplio reclamo social, especialmente tras la difusión del video del crimen, al evidenciar la brecha entre la gravedad de los hechos y las penas impuestas. La madre de la víctima adelantó que buscarán apelar la sentencia para solicitar la pena máxima permitida por la ley, que en el caso de menores no supera los cinco años de internamiento. “¿Dónde quedan mis derechos? ¿Dónde queda la justicia para mi hija?”, cuestionó.
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Que caso tan terrible, esas adolescentes engendros del demonio deben de pagar de acuerdo al crimen cometido como es posible que ese juez nefasto y corrupto se haya atrevido a dar esas penas. Pobre madre, pobre familia