03/12/25
Por Juan Ciudadano
Con el agua al cuello
En este espacio hemos opinado en contra de muchas de las acciones del autollamado gobierno de cuarta transformación, sin embargo, a fuerza de ser honestos, hay una que aplaudimos: la reforma a la ley de aguas nacionales.
Habrá que explicar un poco el contexto para entender de que va todo este asunto.
Para describir el estado actual de las cosas en el tema del agua basta con recordar un salón de secundaría en el que el profesor se fue a la prefectura y todos andan haciendo lo que quieren, un completo desorden.
Y no es que Claudia Sheinbaum lo supiera desde hace mucho, lo que pasa es que se topó de frente con el monstruo. Cuando gobernaba la Ciudad de México la Presidenta tuvo que resolver una crisis en el abasto de agua y encontró con que había empresas, grandes consorcios muy conocidos por todos los mexicanos como Grupo Lala y Coca Cola, que especulaban con los derechos de agua, la autoridad tenía que pedirles de favor que les permitieran utilizar el líquido para darle de beber a la población.
Esa problemática quedó plenamente documentada en Monterrey donde el desabasto implosionó y ocasionó que saliera a la luz pública un dato revelador, las empresas tenían el control del agua del subsuelo.
¿Cómo pudo ocurrir tal cosa? muy sencillo: con la complicidad y la corrupción de los funcionarios de la Comisión Nacional del Agua. Ocurre que actualmente se pueden otorgar concesiones prácticamente en cualquier oficina de la Conagua, así, al hacer una búsqueda en el registro público de los derechos del agua hay tres despachos diferentes que otorgan las concesiones. Por eso la iniciativa contempla centralizar ese trámite, para limitar la corrupción galopante.
Y es que precisamente por no poner orden, los mantos freáticos en todo el país se están sobreexplotando, con la complacencia de la Conagua y con el abuso de los particulares, muchos de ellos son potentados agrícolas.
La entrega desmedida e ilegal de concesiones es de dimensiones alarmantes, tales que obligan a tomar decisiones drásticas y urgentes.
Un caso emblemático es el de la región sureste de Coahuila, aquí se entregaron concesiones por grandes cantidades anuales a empresas y particulares a pesar de la existencia de dos decretos de veda vigentes y la opinión técnica con valor legal que determinaba la no autorización de concesiones. Ahora la empresa paramunicipal Aguas de Saltillo, dirigida por Iván José Vicente García, tienen que negociar con los particulares y hasta pagarles para poder acceder al vital líquido y hacerlo llegar a las viviendas de los saltillenses.
De hecho, Aguas de Saltillo extrae ilegalmente agua del subsuelo, sin la autorización de Conagua, pero obligado por las necesidades de la ciudad, inexplicablemente la dependencia gubernamental le autorizó concesiones ilegales a los particulares, pero no permitió el uso para consumo humano.
Este medio informativo documento ampliamente como empresarios muy poderosos, grupos empresariales y hasta políticos obtuvieron concesiones ilegalmente, lo procedente sería cancelarlas, pero la presidenta optó por un camino menos agresivo: no renovarlas. Esto implica que cuando llegue su vencimiento dejaran de tener efecto, así, poco a poco, la nación recuperará el control del agua, que es un patrimonio de todos los mexicanos, no solo de los que tienen grandes fortunas.
Desde luego que la oposición aprovechará el tema para sacar raja política, pero la verdad es otra y mucho más grave.
Esta vez tengo que decir bien por Sheinbaum, que, parafraseando Álvaro Obregón, es una mujer que resultó más hombre (En el buen sentido de la palabra) que muchos presidentes anteriores.
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