18/08/25
Por Juan Ciudadano
Potro domado
Como esos potros rebeldes y reparadores, así lucía Antonio Attolini antes de llegar al Congreso del Estado de Coahuila, todo fue que probara las mieles del poder para que cambiara su conducta; el legislador morenista, ahora dócil, come de la mano del amo y acepta la rienda sin reparos.
Así fue visto Attolini el jueves en el festival de rodeo, el legislador morenista no iba a las montas, sino de espectador, huelga decir que su actitud no era para nada beligerante, sino más bien estaba ahí a brindar su generoso aplauso.
Que fue de aquel personaje aguerrido y con retórica magistral, parece que le comió la lengua el ratón, podrá argumentar que él ha seguido siendo agudo crítico del alcalde de Torreón Román Alberto Cepeda González, bueno, pero los ataques cuando son por encargo no cuentan, así que a otro perro con ese hueso.
La química y buena relación del diputado morenista con el PRI llegó al grado de que en las columnas políticas de Torreón ya se le ubica como uno de los candidatos palomeados desde el palacio rosa para reelegirse. A juzgar por ese comentario, a algunos priistas les está gustando mucho su desempeño.
Tal vez Attolini piensa que la dirigencia nacional de Morena no se da cuenta de lo que ocurre en la arena política de Coahuila, pero no debería estar tan confiado, las noticias malas siempre tienen alas.
En política el principal activo es la percepción y a Attolini ya se le ve muy mansito.
Pónganse a jalar
A todos los que andan de calefactos, presidiendo eventos y ruedas de prensa, entregando despensas y Hasta grabando videos para redes sociales; a todos los que tienen su corazoncito y ya se les cuecen las habas, no por una diputación, sino por una alcaldía y hasta por la propia gubernatura, ayer el gobernador Manolo Jiménez Salinas les mandó un mensaje: “En Coahuila trabajo mata grilla”.
En otras palabras, pónganse a jalar y déjense de cosas.
Y es que, a decir verdad, a últimas fechas todos andan muy inquietos, al grado que ya no se sabe quien tiene la venia vendida y quien anda por su cuenta. Así pasó al final del sexenio de Enrique Martínez y todo se salió de control, por eso mas vale un estirón de orejas a tiempo.
Ayúdenle un poco
El que anduvo el sábado como a 20 cuadras del desfile fue el alcalde Ramos Arizpe, Tomás Gutiérrez y es que mientras algunas áreas sensibles de Ramos Arizpe permanecían inundadas, el edil andaba en el festival del lechón.
Cualquiera esperaría que Gutiérrez estuviera al pendiente de la contingencia que se presentó en el entronque a Los Pinos, donde las inundaciones generaron una fila literalmente kilométrica de vehículos hasta llegar a la altura de De Acero. También en el área de las plantas de General Motos hubo problemas y del alcalde ni sus luces, andaba comiendo lechón.
Bueno ya de perdida que su departamento de comunicación social le tirara paro y enviara algún boletín dando cuenta de las acciones de bomberos y protección civil, pero nada, solo comunicados sobre lo rico que estaba el lechón.
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