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El Callejón

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17/03/26


Por Juan Ciudadano

Se baja el cero y no contiene

Seguimos con las pensiones doradas, porque el tema no se agota. En Coahuila el retiro de lujo ya no sólo rebasa el parámetro federal que viene en camino; ahora resulta que también rebasa las percepciones del gobernador.

Ahí están los datos. En la página oficial de transparencia del Gobierno del Estado se publica que el sueldo neto mensual del gobernador —ya después de impuestos y prestaciones— es de 93 mil 589 pesos. Y luego están las pensiones máximas que aparecen en información oficial: 134 mil 804.62 pesos en el sistema reportado en el Presupuesto de Egresos 2025; 121 mil 972.61 en el Instituto de Pensiones para los Trabajadores al Servicio del Estado; y 111 mil 262.44 en la Dirección de Pensiones de los Trabajadores de la Educación.

Hay un profe que gana más que el Gobernador Manolo Jiménez, como que se baja el cero y no contiene, no se sabe el nombre de tan agraciado maestro así que usted estimado lector imagínese el nombre del mentor que quiera, ¿quién le gusta para que gane eso?

La pensión de 134,804.62 supera al gobernador por 41,215.62 pesos. La de 121,972.61 lo rebasa por 28,383.61. Y la de 111,262.44 queda 17,673.44 arriba. O sea: hay exfuncionarios —ya retirados— que cobran más que quien hoy firma los decretos y sale en la foto de “trabajamos por Coahuila”.

Y claro, aquí vuelve el problema de siempre: se sabe el monto, no se sabe el nombre. Se dice el pecado, pero no el pecador. ¿Quién cobra esas cifras? ¿Bajo qué régimen? ¿Qué cargo ocupó? ¿Qué años de servicio tiene? ¿De dónde sale la fórmula? Porque si la reforma federal va a topar pensiones a la mitad del sueldo presidencial —unos 67 mil—, primero habría que saber a quién aplica y a quién no… y sin nombres no hay manera de evaluar nada.

Y cuando empiecen las explicaciones, ya me imagino la frase: “es legal”. Sí, puede ser legal. También es ofensivo.

¿Privatización?

Un grupo de actores denunció la privatización del Teatro de la Ciudad. No se trata propiamente de una privatización en toda regla, no se concesionó a una empresa, no se desincorporó para venderlo, no se licitó para que un particular lo comprara, no se entregó en comodato a un grupo. No. Lo que se hizo fue formar un patronato, con integrantes de la sociedad civil, para poner orden en la administración del inmueble.

Y es que al parecer había duendecillos a los que no les salían las cuentas. Porque cuando se administra un espacio público como si fuera sala de la casa —“pásenle, ensayen, no pasa nada”— lo que pasa es que al final no hay mantenimiento, no hay programación seria y todo se cae por su propio peso. El teatro es de la ciudad y debe seguir siéndolo, pero también cuesta: luz, personal, limpieza, equipo, operación. Si se quiere un teatro vivo, no puede funcionar con pura buena voluntad.

Así que menos drama y más claridad. Si el patronato pone reglas, cobra lo que se tenga que cobrar y ordena el uso, eso no es privatizar: es administrar. Lo que sí sería privatizar sería cerrarlo al público o entregarlo como botín.

De cualquier manera estaremos atentos al tema porque el teatro debe seguir siendo de la ciudad.

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