11/03/26
Por Juan Ciudadano
Que se lo lleve el tren
No cabe duda: Morena anda buscando que al PRI se lo lleve el Tren. El tren de Claudia Sheinbaum, para ser exactos. Primero fue el madruguete: espectaculares de precandidatos a diputados locales, con ese “toquecito” visual de una silueta femenina con cola de caballo. El PAN se inconformó, presentó queja y el IEC ordenó bajar lo señalado.
La queja la empujó la dirigencia panista de Elisa Maldonado y el árbitro, por lo pronto, pitó falta. Morena acató, pero en política nadie se queda quieto: donde antes había espectaculares del precandidato y diputado local Alberto Hurtado, ahora aparece un tren modernísimo.
El mensaje también se afinó: “Que el tren vuelva es por el bien de Coahuila”. La obra magna de la presidenta, convertida en lona. En la metáfora el tren pasa por Coahuila y, si se descuida el PRI, también lo arrolla.
El consejero presidente del IEC, Óscar Daniel Rodríguez Fuentes, explicó que las cautelares aplican a lo denunciado y que el fondo lo resolverá el tribunal. Y Morena decidió irse más arriba: impugnó la decisión; el que lo dijo con todas sus letras fue Antonio Attolini Murra, presumiendo que buscarán incluso que lo revise la Sala Superior.
Se acabó el round de estudio y empezaron los trancazos.
En el IEC ganan; en el INE los aterrizan
El PRI está acostumbrado a moverse cómodo en lo local: cuando el árbitro te queda cerca, siempre hay manera de encontrar el ángulo, pero como dijo la Nana Goya: el INE es otra historia, no tiene domicilio en Saltillo ni le debe favores a nadie en Coahuila. Y ahí, al tricolor le toca comer camote, como a Roque Villanueva en tiempos de Vicente Fox.
La Comisión especializada del INE desechó la queja del PRI contra el PT y Ricardo Mejía Berdeja por sus spots donde dicen que el Congreso “está secuestrado por el PRI”; el INE lo vio como crítica política protegida, no como calumnia. A otro perro con ese hueso: el argumento no prendió.
Y de refilón vino el coscorrón que más duele en elecciones: el INE de Guadalupe Tadey ordenó impedir la contratación de tres militantes priistas que estaban en lista de reserva para ser funcionarios electorales, es una vieja costumbre del tricolor: meter gente al engranaje para luego hacer “travesuras” antes, durante y después de la jornada. Esta vez, con esos tres pájaros de cuenta, no se pudo.
El dirigente estatal del PRI, Carlos Robles, podrá decir que su partido respeta la ley y que no anda en esas. Pero la historia del Robolucionario Institucional (perdón, es la inteligencia artificial que se empeña en ponerle robolucionario en lugar revolucionario) bueno dejémoslo en el Institucional, los antecedentes del Institucional nos muestra otra cosa, eso de meter militantes como funcionarios electorales es, como diría el difunto Horacio del Bosque: «una costumbre histórica».
La pregunta es cuántos sí lograron pasar sin ser vistos. Y ahí sí: no, te van a pedir un vale…
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