Callejón

El Callejón

09/03/26

Por Juan Ciudadano

Les quedó sabrosa la mano

Quedó al descubierto un capítulo que explica la sequía de la comarca lagunera con firma y sello: la trama exhibe el tráfico de influencias que durante años se movió en Conagua y un conflicto de interés en el que estaría involucrado el consocio lechero Lala. El caso tiene escala nacional, pero en Coahuila pega donde duele.

Según la investigación retomada en Más, la familia Tricio —propietaria de Grupo Lala— concentra 165 concesiones para extraer agua en la Comarca Lagunera, con un volumen autorizado de 47 millones 806 mil 280 metros cúbicos anuales. Para dimensionar: eso equivale a 20 mil albercas olímpicas. Si a alguien le parece exageración, que revise el dato y luego que revise los tinacos vacíos. Está bueno el encaje, pero no tan ancho.

El detalle que vuelve esto todavía más delicado es el nombre que aparece en la línea de tiempo: Cristóbal Jaime Jáquez. Durante casi seis años fue director general de Lala y luego terminó como titular de Conagua. Y una parte importante de los permisos se autorizó en esa etapa. Eso, aquí y en China, se llama conflicto de interés. Y cuando el conflicto de interés se convierte en concesiones, también se llama tráfico de influencias.

Los números tampoco son casualidad: de esas 165 concesiones, 127 se entregaron entre 1999 y 2008. Tan sólo entre 2000 y 2006 se otorgaron 69 en la Comarca Lagunera, y todavía en los primeros años del siguiente sexenio cayeron 43 más, aunque ya había advertencias oficiales sobre aprovechar el recurso sin reventar los ecosistemas. O sea: no fue un “accidente administrativo”, fue una época completa de permisos cayendo como si el subsuelo fuera inagotable.

Y mientras tanto, la región más árida sostiene un modelo lechero intensivo que depende de agua por todos lados: pozos, cultivos, ganado. Producir un litro de leche puede requerir hasta 10 mil litros de agua en verano y alrededor de mil en invierno, por el consumo asociado a cultivos y a las vacas.

Por eso el problema ya no es sólo “cuánta agua tienen”, sino cómo la obtuvieron y qué tan legales —o viciadas de origen— están esas concesiones. Legalmente, si hay vicio de origen, podría haber revisión y hasta cancelación. Ya sabemos que eso no va a ocurrir. Pero qué bueno sería —por lo menos— que se revisaran volúmenes, mediciones reales, impactos, y que se le quitara parte del agua a quien tiene de sobra para dársela a quien no tiene ni para abrir la llave en Torreón cuando aprieta la crisis de abastecimiento.

Y ojo: no es el único caso. Este medio ya había exhibido la ilegalidad en concesiones registradas en el sureste de Coahuila por una filial de Arca (Coca-Cola). Y sería raro —rarísimo— que en el Norte y Cinco Manantiales las concesiones de Cervecería Modelo no traigan su propia historia de “cumplimos con todo” en el papel y “extraemos como si no hubiera mañana” en la realidad.

La pregunta que queda es simple y punzante: ¿Cuántos se hicieron millonarios en Conagua a costa de la crisis hídrica y de la sed de las principales ciudades de Coahuila? Debería haber castigo. Pero en este país ni siquiera se castiga al crimen organizado; mucho menos a los delincuentes de cuello blanco, esos que firman, autorizan, se van, y a veces —como si nada— siguen ahí, en la misma oficina, con el mismo sello.


Descubre más desde Más Información

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde Más Información

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo