Callejón

El Callejón

09/02/26


Por Juan Ciudadano

Ahí está el detalle

La ampliación del bulevar Los Pastores es el tipo de obra que en el discurso inauguran con tijeritas, selfie y cinta tricolor, y en la realidad termina inaugurándose de otra forma: con llanta chillando, escape tronando y el “¡agárrate!” del copiloto. Millones y millones de pesos para modernizar la movilidad… y la modernidad resultó ser una pista clandestina de carreras, cortesía de quienes confunden la ciudad con videojuego.

Lo más pintoresco del asunto es la candidez institucional. Antonio Nerio, director de Infraestructura municipal, confirmó que ya la convirtieron en pista. O sea: se reconoce el problema con la misma serenidad con la que uno dice “se metieron a mi casa”, pero sin la parte incómoda de hacer algo al respecto. Porque, a ver: si es una de las vialidades con más accidentes —y además por donde circulan pocos vehículos— entonces el problema no es el tráfico, es la impunidad con motor.

Y ahí está el detalle, como dijo Cantinflas, no hay detenidos, no hay operativo, no hay vigilancia, lo que si hay son choques. Tal vez los infractores sean juniors con apellidos machuchones.

Las últimas quincenas

Mientras tanto, en el otro carril de la política, se aproxima la fecha límite para que servidores públicos pidan licencia si buscan competir por una diputación local. Les quedan dos quincenas: dos depósitos y luego el abismo. Es un momento precioso, porque revela vocaciones súbitas. De pronto, gente que ayer juraba amor eterno al “servicio público” descubre que su verdadera pasión es legislar. Les brota el espíritu constitucionalista como sarampión: ahora quieren “defender causas”, “levantar la voz” y “transformar desde el Congreso”… que traducido al español coahuilense suele significar: subirse a un presupuesto más jugoso, con fuero moral y dieta formal.

Habrá que tomar nota de los precandidatos alborotados: quiénes sí se bajan del cargo, quiénes se aferran con uñas y quincena, y quiénes hacen la vieja maroma de “me separo, pero no me suelto”, dejando encargados, compromisos y la caja bien amarrada.

Remesas a la baja

Y hablando de cajas… aguas con las remesas. Coahuila registró la baja más drástica de esos envíos. Lo raro, como usted bien apunta, es que no somos precisamente Zacatecas, San Luis o Michoacán en volumen de paisanos braceros. Entonces la pregunta incomoda cae sola: si la lana no venía de jornaleros en el gabacho, ¿de dónde venía?

Las remesas pueden ser salvavidas familiar, sí, pero también ruta de blanqueo cuando el dinero no huele a sudor sino a pólvora. Y si el flujo baja, puede ser señal de cambios en vigilancia, controles, o reacomodos de quienes mueven lana en silencio. Ojo, mucho ojo: cuando el dinero viaja demasiado “limpio”, conviene preguntarse con qué se ensució primero.


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