Callejón

El Callejón

02/02/26

Por Juan Ciudadano

Águila en la jaula
Hay detenciones que no solo cierran un operativo, también abren una ventana de confianza. La captura en Coahuila del delincuente chihuahuense y líder del grupo delictivo La Línea Ever «N», mejor conocido como El Águila es, sin regateos, una buena noticia: coordinación, inteligencia y un mensaje claro de que aquí no se viene a pasear con historial delictivo como quien llega a turistear al Museo del Desierto.

En esa fotografía institucional, el Fiscal General del Estado, Federico Fernández, se anota un punto. Y no es menor: cuando un estado logra atrapar a un objetivo que viene de otra entidad, no se trata de suerte, sino de método. Aplaudirlo es justo.

Pero el aplauso, en una democracia, no es cheque en blanco. La misma mano firme que alcanza para detener a un prófugo debería alcanzar para ponerles nombre y consecuencias a los responsables de dos historias que siguen oliendo a impunidad.

Una es la del joven Chris Pérez, que salió a celebrar su cumpleaños y terminó muerto después de haber sido detenido por la policía municipal de Torreón. La otra, la del joven de Ciudad Acuña, apodado El Peye, que también murió tras ser detenido. Dos casos distintos, un mismo aroma: la sospecha de que el uniforme, cuando no se vigila, se cree permiso para todo. Y si la justicia tarda demasiado, se parece peligrosamente a una absolución en cámara lenta.

Coahuila presume —y con razón— estándares de seguridad, pero la seguridad no se mide solo por a cuántos capturas, sino por a cuántos castigas cuando el abuso viene desde adentro. Detener al Águila está bien; aterrizar la impunidad en estos dos casos, está pendiente. Y en los pendientes, estimado lector, es donde se atora la credibilidad.

Era para ayer
En Saltillo tenemos un deporte extremo: cruzar el bulevar Venustiano Carranza a la altura de Galerías. En ese lugar no se camina: se “sobrevive” y pasar de una acera a otra es un acto de selección natural, ahí se apuesta la vida, como dice la canción de José Alfredo.

Y aquí el reclamo va directo para Víctor de la Rosa Molina, Director Municipal de Movilidad: apúrele. Porque en ese punto ya se han presentado choques y atropellamientos, y el siguiente capítulo puede ser el que nadie quiere escribir. La demora en cumplir la responsabilidad pública suele cobrar su propia factura, cuando se tarda en corregir lo evidente, la tragedia deja de ser accidente y empieza a parecer consecuencia.

Dios no quiera que ocurra una tragedia en el lugar. Pero si llega a pasar, nadie podrá decir que “no se veía venir”: se veía… nomás que se dejó pasar.

La movilidad no se presume en boletines; se demuestra en la calle. Y cuando la calle grita con frenos y sirenas, el silencio administrativo suena a negligencia.

El Arqui Juve
Entre tanto ruido, una buena con casco y planos: Forbes reconoció al saltillense Diego Alvarado, mejor conocido en redes como El Arqui Juve. Y aquí sí vale celebrarlo sin ironías: que un creador local destaque por su trabajo y su impacto habla de una generación que aprendió a levantar comunidad con creatividad, no con grilla.

En tiempos donde muchos “construyen” carreras a base de slogans, qué refrescante que alguien construya prestigio con contenido, oficio y constancia. Felicidades al Arqui: que siga diseñando futuro, mientras otros siguen dibujando excusas.


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