Ciudad de México, enero 21. Siete de cada 10 personas en el mundo rechazan o desconfían de quienes consideran diferentes, de acuerdo con el Edelman Trust Barometer 2026, un estudio basado en encuestas a 37 mil 500 personas en 28 países, informó El País México. El informe identifica este fenómeno como una forma de insularidad social, en la que amplios sectores de la población prefieren entornos cerrados que refuerzan sus propias creencias y reducen el contacto con visiones distintas.
El estudio señala que solo un tercio de los encuestados confía en la mayoría de las personas, lo que confirma que la desconfianza se ha convertido en una respuesta predominante. Las personas con mentalidad insular muestran una menor disposición a confiar en instituciones, empresas y liderazgos encabezados por individuos con valores, identidades o trayectorias distintas a las propias.
El informe también detecta un repunte del nacionalismo y una preferencia por lo conocido frente a lo nuevo, incluso en un contexto de globalización. Esta tendencia se acompaña de una inclinación hacia el beneficio individual por encima del interés colectivo, lo que dificulta la cooperación social y la búsqueda de soluciones comunes.
En el ámbito institucional, el estudio documenta una erosión sostenida de la confianza durante los últimos 25 años. Tras la crisis financiera de 2008, la desconfianza se profundizó entre los sectores de menores ingresos, mientras que los de mayores ingresos recuperaron parte de su confianza, generando una brecha global de 15 puntos. En Estados Unidos, esa diferencia alcanzó en 2026 un máximo histórico de 29 puntos.
Entre los factores que alimentan esta desconfianza se encuentran los temores a la inflación, la inseguridad laboral asociada a la inteligencia artificial y la expansión de la desinformación. El informe subraya que incluso entre jóvenes de la Generación Z más de la mitad justificó el uso de activismo hostil, incluida la violencia física, como una forma legítima de provocar cambios.
La desconfianza también se refleja en la percepción de las tecnologías emergentes. En países como Estados Unidos, Reino Unido y Alemania, una mayoría de los encuestados expresó rechazo hacia la inteligencia artificial. En el caso de Estados Unidos, alrededor del 70 por ciento considera que los directivos empresariales no son transparentes sobre la pérdida de empleos vinculada al uso de esta tecnología.
El estudio añade que la insularidad social tiene efectos económicos, como una mayor preferencia por marcas nacionales frente a empresas multinacionales, y dificulta el avance de agendas colectivas como la acción climática o la solución de problemas estructurales, entre ellos el acceso a vivienda.
El informe concluye con un llamado a reconstruir la confianza mediante un liderazgo más activo, conversaciones abiertas sobre temas sensibles y una mayor adaptación de empresas e instituciones a las realidades locales, con el objetivo de reducir el aislamiento social y fomentar una convivencia más abierta.
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