Más que un acto repentino, el homicidio contra la madre suele estar asociado a alteraciones mentales por sustancias o a una escalada de violencia. Subrayan la importancia de la prevención ante señales de alerta previas
Por Leslie Zamora
Saltillo, Coahuila, 09/01/2026 (Más).- El consumo de drogas y los antecedentes de abuso familiar figuran entre las principales causas asociadas al matricidio, un delito poco frecuente pero de alto impacto social.
De acuerdo con Benjamín Villagomez Castellanos, psicoterapeuta del Instituto de Atención Integral y Desarrollo Humano A.C. (Intra), este tipo de homicidios suelen ser el desenlace de una escalada y prolongada violencia y alteraciones mentales, más que un acto aislado o repentino.
El especialista señaló que el matricidio se define como el acto de asesinar a la propia madre y subrayó que, aunque el término no suele aparecer de forma autónoma en las leyes penales, se trata de un crimen que rompe con uno de los vínculos familiares más profundos para la sociedad mexicana, lo que incrementa su gravedad social.
“No es algo tan común, es muy poco frecuente”, indicó, “traigo datos de Coahuila y los registros indican que es un fenómeno atípico por muy pocos casos en la última década. Para dar un ejemplo, entre 2020 y 2026 se documentaron públicamente solo unos cuantos incidentes, de los cuales uno fue en Saltillo a inicios de 2020, dos casos en 2024 fue uno en Torreón y otro en Acuña y el reciente de este mes”.
En el Código Penal de Coahuila de Zaragoza, el matricidio no se establece como un delito independiente, sino que se clasifica como una modalidad de homicidio agravado por razón de parentesco. La norma lo agrupa junto con otras conductas como el parricidio (privar de la vida a un familiar ascendiente o descendiente), filicidio (a un hijo), uxoricidio (al cónyuge) y fratricidio (a un hermano), al considerar que la existencia de un vínculo familiar directo entre víctima y agresor incrementa la responsabilidad penal.
El ordenamiento legal establece además que este tipo de conductas ameritan prisión preventiva oficiosa, lo que implica que la persona imputada debe enfrentar el proceso penal privada de la libertad desde las etapas iniciales. Esta medida responde a la gravedad del delito y al impacto social que genera la violencia letal al interior del núcleo familiar, por lo que el juez no puede sustituirla por otras medidas cautelares.
Este marco legal cobra relevancia tras el presunto caso de matricidio ocurrido en el fraccionamiento Conquistadores, en Saltillo, donde un hombre de 48 años fue detenido como principal sospechoso del asesinato de su madre, una mujer de 68 años. Los hechos se registraron durante la madrugada, luego de que vecinos reportaran gritos de auxilio provenientes del interior del domicilio, los cuales se prolongaron por varios minutos.
Villagomez Castellanos explicó que el consumo de drogas como el cristal y la cocaína es un factor de riesgo crítico, ya que puede provocar paranoia, alucinaciones y pérdida total del control de impulsos. “Estas sustancias pueden llevar a una desconexión de la realidad, donde la persona no reconoce ni siquiera a su propia madre”, advirtió, al tiempo que reiteró que el matricidio rara vez ocurre de manera súbita y suele ser el último eslabón de una escalada de violencia previa.
El psicoterapeuta subrayó la importancia de la prevención y de atender oportunamente las señales de alerta, como la deshumanización verbal, la violencia económica, las agresiones a objetos, animales u otros familiares y los discursos delirantes. “Casi siempre hay señales previas que no deben ignorarse”, concluyó.
En caso de que alguna persona este atravesando por una situación similar a las descritas o identifique señales de violencia, consumo de drogas o riesgo psicológico en su entorno familiar, puede comunicarse para recibir orientación y asesoría sin costo al teléfono 844 443 9987, donde se brindará apoyo profesional y confidencial.
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