ENRIQUE ABASOLO
Bonita costumbre la de comenzar un nuevo año estrenando, ya sea una prenda o calzado; auto quizás, los más pudientes y amante los más dichosos.
Si usted no pudo permitirse ni estrenar calcetines, anímese que los coahuilenses estrenamos este año alcaldes por lo menos (excepto en cinco de los 38 municipio, en donde los ediles repetirán para un segundo periodo; así que ojalá que esos sí hayan podido estrenar una licuadora aunque sea).
Siendo honestos, bien poco nos importa de momento quién es el alcalde de Abasolo o de Nadadores. Siendo Coahuila reflejo fiel del espíritu centralista que siempre ha caracterizado a esta Nación, nos interesa muchísimo más conocer al alcalde de Saltillo, pues tratándose del mandamás de la capital de esta patria chica y desvencijada, siempre está en posición favorable para suceder al Gobernador en turno.
Desde luego, ser alcalde de la saraperópolis no es garantía de nada en absoluto, pero es una carta favorable que se debe jugar con inteligencia si uno quiere ser el delfín del góber.
Y poco importa que el actual jefe del Ejecutivo Estatal pertenezca a un grupo político lagunero; la verdad es que jamás habría ocupado el Palacio Rosa por sus propios activos. Fue sólo gracias a que el infame Rubén Moreira se emperró en convertirlo en Gobernador y utilizó para ello todos los recursos legales e ilícitos a su alcance.
La política comarcana se discute y se decide no muy lejos del trono, y a la hora del destape, los de Saltillo llevan mano, le pese a quien le pese.
Al asumir la Presidencia Municipal de Saltillo, José María Fraustro Siller se convierte en automático en pre-candidato a la Gubernatura y ello no constituye ningún misterio, ningún secreto.
Pero comparte este mismo raro privilegio con su predecesor, Manolo Jiménez, quien no estuvo calentando el asiento del despacho de Coss durante cuatro años para que a última hora llegue un advenedizo Chema a gritarle al mundo que el huevo lo empolló él y por tanto le pertenece. ¡Faltaba más!
Jiménez Salinas viene trabajando su proyecto con calculada estrategia y no se va a alinear si el dedazo le llega a favorecer a otro que no sea él. Hay quienes aseguran que primero se arriesgaría a quemar su parque con otra divisa política (Movimiento naranja…) antes que adherirse a la candidatura de quien es, desde hoy, su contendiente natural.
Ambos tienen la mesa servida para sacarse los ojos en una encarnizada lucha por la candidatura si -tal como dijo en redes sociales el analista Luis Carlos Plata- todo lo que la oposición tiene para dar la pelea es Memo Anaya por el PAN, Armando Guadiana por Morena y Evaristo Lenin Pérez por… por… por cualesquiera que sea el partido que lo postula.
Repito, si de ese tamaño va a ser la oposición, si de ese escuálido va a estar la caballada para oponérsele al PRI, pues “tanto gusto, fue un placer haberlos conocido”.
Y es cierto: sin sus políticos de batalla, la oposición coahuilense no tiene a quién poner en la boleta que resulte vagamente familiar para el electorado; no hablemos ya de tener la más remota posibilidad de hacer un papel medianamente decoroso.
De tal suerte que Miguel Riquelme puede apoltronarse en su palco para ver cómo sus dos gladiadores dejan el pellejo con tal de resultar favorecidos con el dedazo de la sucesión. El gober sólo tiene qué sopesar al final cuál de los dos protege mejor sus intereses como ex mandatario y tan tan. Ocioso y terco sería meterle demasiado corazón y tripas al futuro político de un Estado como éste, del que no hay trascendencia más allá del sexenio para nadie.
Pero la lucha entre Chema y Manolo, Manolo y Chema, no tiene que ser frontal ni necesariamente sanguinaria. Bien puede cada uno trabajar sus activos desde sus respectivos frentes y una vez llegado el momento de decidir, medirse la d’esta (o sea, la preferencia) a ver quién la tiene más grande. Bien podría ser una lucha civilizada, nunca incivilizada, cero encarnizada.
No obstante, el pacto entre caballeros podría romperse en cualquier momento y ya se verá quién asesta el primer golpe bajo.
Manolo cuenta con la experiencia de haber sido ya alcalde, además de que hoy, en su calidad de Secretario de Desarrollo Social (ahora con su nuevo sabor Inclusión), tiene manga ancha para recorrer el Estado y hacerle a los coahuilenses de todas las regiones el conocido “guiño, guiño”.
Chema no tiene una excusa para hacerse notar fuera de Saltillo, pero lo que tiene de hueva lo tiene de perseverante y tenebroso, su carta fuerte es la lealtad a toda costa y eso en política muchas veces es el as bajo la manga -¡qué digo el as!-, es el 4+ con cambio de color en la baraja de UNO.
Una vez que sepamos quién de estos dos señores suena para suceder a Riquelme I. El Apolíneo, ya sea que se decida de manera elegante o acaben tintos en sangre, todavía tendrán que enfrentarse a un fabuloso enemigo, el de la paridad y/o equidad de género, que posiblemente obligue a su partido (el tricolor para más señas) a postular una mujer para convertirla, en la primera gobernadora del Estado Libre y Soberane de Coahuila de Zaragoza.
El enemigo entonces no sería cualquier disposición o autoridad local, que se vende por un plato de lentejas, sino el mismísimo INE, que es hasta el momento la única instancia que le ha hecho frente al absolutismo del Presidente Andrés Manuel López.
Aun así, bajo dicho escenario, la candidatura del eventual vencedor tiene una manera de seguir adelante… Yo sé cómo, pero por razones de espacio, lo dejamos para comentarlo en otra ocasión.
¡Feliz 2022, querido lector!
