Ciudad de México, enero 27 Infobae México reporta que José Antonio Yépez Ortiz, conocido como El Marro, a pesar de estar detenido desde 2020 y sentenciado a 60 años de prisión, seguiría influyendo en las operaciones del Cártel Santa Rosa de Lima desde la cárcel. Autoridades federales mexicanas y datos del gobierno de Estados Unidos señalan que el capo transmite instrucciones a sus operadores mediante intermediarios como abogados y familiares, manteniendo el control estratégico de la organización criminal.
La más reciente evidencia de la influencia persistente del Cártel Santa Rosa de Lima bajo la supuesta dirección de El Marro está ligada a la masacre del 25 de enero en un campo de futbol en Salamanca, Guanajuato, donde un ataque armado dejó 11 muertos y 12 lesionados. Las primeras líneas de investigación de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana apuntan a que el incidente forma parte de la disputa territorial entre el Cártel Santa Rosa de Lima y el Cártel Jalisco Nueva Generación, conflicto que ha elevado los niveles de violencia en la región.
El control criminal desde prisión se apoyaría en células operativas como Los Marros, estructuradas bajo el mando regional de Mario Eleazar Lara Belman, alias El Negro, Camorro o Gallo, con operadores clave como Moisés Soto Bermúdez, identificado como participante directo en el ataque de Salamanca. Sin embargo, fuentes federales e informes internacionales atribuyen la dirección estratégica y las decisiones clave del grupo criminal a El Marro, aun desde su celda.
De acuerdo con información del gobierno de Estados Unidos, el Cártel Santa Rosa de Lima obtiene la mayor parte de sus ingresos del huachicol, es decir, del contrabando y robo de combustibles e hidrocarburos, actividad que habría sido organizada y expandida bajo el liderazgo de El Marro y que se consolidó como la principal fuente de recursos ilícitos de la organización.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro estadounidense ha reconocido formalmente la disputa entre el Cártel Santa Rosa de Lima y el Cártel Jalisco Nueva Generación por el control del mercado ilegal de combustibles en Guanajuato y ha sancionado tanto al grupo criminal como a El Marro por su papel en estas operaciones.
Entre las estrategias que se atribuyen a El Marro desde prisión se encuentra el impulso de una alianza con el Cártel del Golfo para enfrentar al Cártel Jalisco Nueva Generación y fortalecer su presencia en el centro del país. Estos vínculos también han sido relacionados con redes de tráfico de drogas sintéticas, incluyendo heroína con destino a Estados Unidos, así como con presuntas alianzas con el Cártel de Sinaloa.
Mientras continúan los hechos de violencia en Guanajuato y avanzan las investigaciones sobre la masacre de Salamanca, la influencia del Cártel Santa Rosa de Lima y la presunta capacidad de El Marro para dirigir operaciones desde prisión mantienen en alerta a autoridades nacionales e internacionales por la persistencia de estas estructuras criminales fuera de los centros penitenciarios.
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