Desalojados de un edificio en República de Cuba, en el Centro Histórico de la CDMX, permanecen en campamento frente al inmueble tras ser expulsados sin previo aviso. Acusan violencia, robo y omisión de las autoridades, en un contexto que vinculan con la gentrificación de la zona
Redacción Más
Un grupo de adultos mayores desalojados del edificio ubicado en República de Cuba 11, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, permanece acampando frente al inmueble para resguardar sus pertenencias y exigir solución a su situación.
Según publica Animal Político, la mayoría de ellos habitaba desde hace décadas el lugar y acusan que fueron sacados de manera violenta y sin previo aviso, en un contexto que atribuyen al avance de la gentrificación en la zona.
Xóchitl Pérez, de 54 años, aseguró que vivió en el edificio durante 51 años y trabajaba como cuidadora de un adulto mayor. Actualmente, pernocta en sillas cubiertas por una lona, acompañada de cinco perros. “Parece que estoy en situación de calle”, comentó. Aseguró que ni ella ni otros vecinos han recibido atención directa de las autoridades, salvo una brigada médica que revisó la salud de los adultos mayores y ofreció instalar mesas de diálogo con el Instituto para la Vivienda.

La puerta del edificio fue sellada con soldadura y las pertenencias de los inquilinos quedaron dispersas en la vía pública. Algunos fueron trasladados a hoteles, pero otros duermen en la calle, entre casas de campaña, bolsas negras y mobiliario expuesto a la intemperie. La mayoría de los desalojados son personas mayores con condiciones de salud delicadas.
Manuel Gómez, de 70 años, aseguró haber vivido en el inmueble desde 1975. El miércoles por la mañana, una persona que se identificó como actuario tocó a su puerta y le exigió salir del departamento. “Y de manera muy prepotente sacó un fajo de hojas y me las restregó en la cara”, relató. Solo pudo rescatar medicinas, un retrato de su esposa y sus dos gatos. El resto de sus pertenencias quedó en la calle. “No soy invasor de ningún predio, hice mi contrato, debe estar en alguna de las bolsas negras que están aquí”, añadió.
Gómez explicó que comparte esta situación con una de sus hijas, quien también rentaba en el edificio. Está convencido de que el inmueble será remodelado y alquilado a nuevos inquilinos. “Este es uno más de la gentrificación que está sucediendo actualmente”, comentó.
Diana González, de 62 años, vecina del edificio desde su nacimiento y parte de la tercera generación de su familia que vivía allí, también se encuentra en la calle. Afirmó que durante el desalojo sufrió el robo de objetos personales, incluyendo su celular y dinero en efectivo. Denunció que los granaderos presentes durante el operativo no intervinieron para impedirlo: “Así deberían de tratar a los rateros, a los violadores o los feminicidas, pero hubiera visto cómo nos trataron a nosotros”.
En la planta baja del edificio funcionaban varios negocios. Maricarmen, dueña de una imprenta, logró salvar su maquinaria gracias a la intervención de sus hijos. Sin embargo, ahora enfrenta dificultades para operar desde otro estado y cumplir con pedidos pendientes. “Y si no los terminamos y los entregamos a tiempo vamos a perder a los clientes”, indicó.
Otros locatarios no corrieron con la misma suerte. Serafín Sánchez, quien se dedicaba a reparar impresoras y máquinas de escribir, encontró su local ya desalojado y parte de sus objetos robados. Denunció la pérdida de 60 mil pesos y aseguró que algunos artículos fueron resguardados por locatarios vecinos, mientras que otros permanecen en el suelo, protegidos apenas por una cinta amarilla de advertencia.

Los afectados consideran que este desalojo es parte de un proceso más amplio de transformación del Centro Histórico. En particular, destacan que el edificio Luna y Sol, que habitaban, es considerado patrimonio de la ciudad, lo que incrementa su valor y potencial para nuevos desarrollos inmobiliarios.
Mientras las autoridades no presenten una solución concreta, los vecinos y locatarios aseguran que permanecerán en campamento en la vía pública. La calle República de Cuba continúa cerrada por lonas, casas de campaña y pertenencias, acompañadas de carteles con leyendas como: “¿Quieres saber qué pasa? Pregunta”.
Las autoridades no han emitido un posicionamiento oficial ni han ofrecido alternativas definitivas a los afectados, quienes se mantienen a la espera de respuestas y apoyo para rehacer sus vidas.
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