Detona pandemia estrés, depresión y ansiedad

Por Juan Rocha

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Rosa Elena Ulloa Flores, egresada del doctorado en el mismo departamento e investigadora del Hospital Psiquiátrico Infantil Juan N. Navarro, sostiene que en México se empiezan a publicar investigaciones realizadas en población adulta, trabajadores de la salud, mujeres embarazadas y personal académico que evidencian un incremento del estrés y de síntomas de ansiedad o depresión derivados de la pandemia.

El aislamiento ha producido efectos en la salud mental, sobre todo en ciertos rangos de edad: en los niños, naturalmente más sociables, el encierro resulta perjudicial porque experimentar la conducta de juego es esencial; en los jóvenes se afecta la sociabilidad, indispensable para la formación de vínculos amistosos, amorosos o sexuales y la interacción física es muy importante para lograrlo, explica Fernández Guasti, investigador del Departamento de Farmacobiología del Cinvestav.

Los resultados de un estudio reciente emprendido por Ulloa Flores, aplicado a niños, adolescentes y adultos jóvenes de América Latina, señalan que más del 50% reporta síntomas de algún trastorno depresivo o ansioso.

Entre los indicadores que evidenciarían un aumento de enfermedades mentales durante la pandemia se encuentran: resultados de estudios realizados a manera de encuestas dirigidos a la población general que investigan la aparición de síntomas a raíz de la emergencia sanitaria; alza en la demanda de servicios de atención a la salud mental (públicos o privados); e incremento en la prevalencia observada en estudios realizados durante este periodo respecto a la reportada en análisis previos.

Por ejemplo, un estudio realizado en Alemania mostró que dos tercios de los niños y adolescentes reportaron estar afectados por la pandemia, los trastornos mentales en general se duplicaron, y los trastornos por ansiedad se incrementaron 60% respecto a estudios anteriores.

En el caso de la irritabilidad se podría asociar con un aumento de la violencia familiar, por ejemplo, las parejas actuales normalmente tienen demasiado “aire en su relación”, es decir, ventanas sin estar en compañía de su pareja, pero con el encierro pasan mucho tiempo juntos, día y noche, con una interacción intensa, sin contar con espacios de libertad, entonces eso les provoca mucho estrés e irritabilidad, sin distinción de género, expuso Alonso Fernández, investigador del Departamento de Farmacobiología del Cinvestav.

Rosa Elena Ulloa considera a la violencia como un fenómeno ligado a las alteraciones en la salud mental que se presenta en forma bidireccional; es decir: “una persona con ansiedad o depresión puede tornarse irritable y recurrir con mayor frecuencia a la violencia, y una persona que sufre violencia se verá afectada en su salud mental, por lo tanto, es importante incluir la evaluación y el tratamiento de estas alteraciones en todas las personas afectadas por la violencia doméstica”.


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