Ciudad de México. Febrero 09.- La Fiscalía General de la República (FGR) llevó a cabo la destrucción de 23 vehículos con blindaje artesanal, conocidos como “monstruos”, que habían sido decomisados al crimen organizado en el estado de Tamaulipas, como parte del Programa “Destino de Bienes y Objetos del Delito”, informaron autoridades federales.
Los automotores, comúnmente asociados con grupos delictivos y caracterizados por su estructura reforzada para resistir balas y embestidas, fueron inhabilitados y reducidos a chatarra tras ser retirados de circulación en diversas acciones coordinadas entre noviembre de 2025 y enero de 2026. Estos vehículos, explicaron funcionarios, representan un riesgo significativo por el uso que podrían darles organizaciones criminales en enfrentamientos o para evadir a las fuerzas de seguridad.
La acción fue encabezada por el Ministerio Público Federal (MPF) de la Fiscalía Especializada de Control Regional (FECOR) en Tamaulipas, con apoyo de representantes de los tres órdenes de gobierno y supervisión técnica de peritos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y del Órgano Interno de Control (OIC) de la FGR, quienes verificaron que el proceso se efectuara con apego a la legalidad.
De acuerdo con los informes oficiales, el decomiso de las unidades se logró gracias a operativos conjuntos entre la Guardia Estatal de Tamaulipas, el Gabinete de Seguridad del Gobierno de México y la Secretaría de la Defensa Nacional, que permitieron asegurar estos “monstruos” en diferentes puntos del estado.
Las autoridades señalaron que los 23 vehículos estaban vinculados a 19 carpetas de investigación abiertas, y que su destrucción busca debilitar la infraestructura operativa de los grupos delictivos que han recurrido a este tipo de automotores para fortalecer su movilidad y capacidad de fuego.
Este tipo de vehículos blindados artesanales ha sido recurrente en Tamaulipas, donde en meses previos se reportó la destrucción de unidades similares por parte de la FGR, lo que refleja que la fabricación y uso de estos “monstruos” continúa siendo una práctica ligada a la delincuencia organizada en la región.

