La Semarnat dio por concluido el procedimiento de evaluación del megaproyecto con el que pretendían derribar 160 hectáreas de selva maya para construir 9 hoteles de 18 niveles.
REDACCIÓN MÁS / IA
El grupo empresarial Xcaret decidió desistir del procedimiento de evaluación de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) para su ambicioso megaproyecto hotelero en el municipio de Santa Elena, Yucatán. El proyecto implicaba la deforestación de 160 hectáreas de selva maya. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) archivó y concluyó el procedimiento, según informó Animal Político.
El proyecto, denominado “Cambio de Uso de Suelo en Terreno con Vegetación Forestal para la Construcción y Operación de un Desarrollo Inmobiliario Privado Mixto”, estaba previsto para llevarse a cabo en una superficie total de 3,345,740.86 m², que incluiría la construcción de 9 hoteles de 18 niveles. Además, se planeaba la excavación del suelo a 36 metros de profundidad para crear elementos artificiales, como una cascada de 59 metros, un cañón, y un edificio denominado “La Catedral”. Para lograrlo, se habría necesitado talar aproximadamente 165 mil árboles, poniendo en riesgo especies nativas como el tsalam, ja’bín, chaka’ y cedro rojo.

El megaproyecto de Grupo Xcaret habría contado con accesos terrestres a través de la carretera federal 261 desde Mérida y Cancún, así como con conexiones férreas desde las estaciones del Tren Maya en Teya y Maxcanú, Yucatán. Sin embargo, Greenpeace México alertó en un comunicado que la realización del proyecto abriría la puerta a la urbanización masiva de la selva maya, lo que generó una fuerte reacción mediática y social.
El pasado 26 de julio de 2024, Carlos José Espinosa Florencia, representante legal de Alto Comercializadora y Operadora Turística S. de R.L. de C.V., la empresa detrás del proyecto y propiedad de los hijos de Miguel Quintana Pali, director de Grupo Xcaret, informó a la Semarnat que desistían del proceso de evaluación de la MIA. Ante esto, la Semarnat anunció que el procedimiento quedaba finalizado, “archivándose este asunto totalmente concluido”.
La preparación del sitio para la construcción habría tomado 48 meses, y la etapa de construcción, 72 meses. Según los planes de la empresa, la vida útil del proyecto estaba prevista para operar durante 50 años, con un consumo de agua de 6,500 m³ al día, lo que equivale a 2,372,500 m³ al año, un volumen 22 veces superior al consumo anual del municipio de Santa Elena.
El abandono del proyecto ha sido visto como una victoria por organizaciones como Greenpeace México, que señalaron el impacto ambiental negativo que la urbanización de la selva maya habría tenido. “Desde Greenpeace decimos con firmeza NO a la urbanización de la selva maya. El hecho de que este proyecto haya dado un paso atrás es gracias a que la ciudadanía está atenta a lo que sucede”, declaró Carlos Samayoa, campañista de Selva Maya de Greenpeace México.
Con información de Animal Político