Washington, DC, 18/12/25 (Más).- A menos de un año de las elecciones presidenciales de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfrenta un notorio desgaste político reflejado en las encuestas nacionales, donde su índice de aprobación cayó ocho puntos en lo que va del año.
Según datos recientes de diversas casas encuestadoras, el promedio de aprobación del mandatario republicano se sitúa en 41%, el mismo nivel bajo que registró durante su primer mandato, pero que ahora, en su segundo periodo, se sostiene en medio de crecientes críticas sobre su gestión económica y política.
De acuerdo con información publicada por Forbes, la encuesta más reciente de Emerson College, realizada entre el 14 y el 15 de diciembre, reportó un índice de aprobación de 41% y una desaprobación del 50%. Si bien este resultado es consistente con su promedio histórico, representa una caída significativa respecto al 49% de aprobación que registró al iniciar su segundo mandato en enero de 2025. Esta tendencia negativa se replica en otras encuestas, con cifras que revelan una pérdida progresiva de respaldo incluso entre sectores que antes le eran favorables.
La encuesta de NPR/PBS/Marist, levantada entre el 8 y el 11 de diciembre, arrojó un índice de aprobación de apenas 38% para la gestión general de Trump, con un 54% de desaprobación.
En el ámbito económico, los números son aún más críticos: solo el 36% aprueba su manejo de la economía, cifra que representa el punto más bajo de ambos mandatos. La desaprobación en ese rubro alcanzó el 58%, según otra encuesta de Reuters/Ipsos aplicada entre el 12 y el 15 de diciembre, que también muestra una caída en su aceptación entre votantes republicanos y hombres blancos con educación universitaria.
A lo largo de diciembre, la mayoría de las mediciones muestran a Trump estancado o a la baja. La Universidad de Quinnipiac reportó una aprobación del 40% y una desaprobación del 54%, mientras que una encuesta de The Economist/YouGov sostuvo que Trump lleva siete semanas consecutivas con una aprobación neta de -15 puntos o peor, un fenómeno que no se había registrado ni en su primer mandato. A pesar de un ligero repunte al 41% en la última encuesta de Reuters/Ipsos publicada el 19 de diciembre, la tendencia general continúa a la baja.
Uno de los factores clave en este deterioro es la percepción negativa sobre el manejo del costo de vida, tema que ha tomado protagonismo entre los votantes. Solo el 26% considera que Trump ha hecho un buen trabajo al respecto, y aunque su equipo ha intentado revertir esta percepción mediante giras centradas en la asequibilidad, como la que realizó en Pensilvania, los resultados aún no reflejan un cambio significativo.
También destaca la pérdida de respaldo dentro de su propio partido. Según una encuesta de la Universidad de Marquette, la aprobación de Trump entre republicanos cayó del 82% en julio al 75% en noviembre. Este debilitamiento interno podría ser determinante rumbo a las primarias republicanas y a una posible reelección en 2026, especialmente ante una base electoral cada vez más crítica y fragmentada.
El promedio de encuestas más recientes, compilado por el New York Times, posiciona a Trump con un 42% de aprobación y un 55% de desaprobación. Este escenario coloca al presidente en una situación compleja, con una aprobación neta negativa en prácticamente todos los temas evaluados, desde la economía y la inmigración hasta la delincuencia y el costo de vida. En este contexto, la desaprobación pública ha escalado al mismo ritmo que se disipa el entusiasmo entre sus bases más fieles.
La caída en su popularidad también ha tenido repercusiones en el panorama electoral. Encuestas como la de NPR/PBS/Marist muestran que los votantes se inclinan cada vez más por los candidatos demócratas para las elecciones intermedias, lo que sugiere un retroceso del apoyo republicano en distritos clave.
Si bien Donald Trump ha logrado mantenerse en el centro del escenario político estadounidense, su desgaste es evidente. Los números reflejan una pérdida de confianza progresiva y el desafío de revertir la tendencia antes de que se consolide una narrativa de fracaso en su segundo mandato. En un país dividido y en medio de presiones económicas persistentes, la opinión pública está enviando un mensaje claro: el respaldo al presidente está en su punto más frágil desde que regresó a la Casa Blanca.

