Ni el gobernador ni el alcalde de Saltillo tienen información detallada sobre proyecto hidráulico federal. La entidad enfrenta una grave crisis hídrica
Saltillo, Coahuila, 08/01/2026 (Más).- Mientras Saltillo enfrenta una de las crisis hídricas más severas de su historia, el gobierno de Coahuila reconoce no tener información sobre el proyecto federal que busca traer agua del río Pánuco al norte del país, una obra de gran escala que, hasta ahora, excluye por completo a la entidad, pese al déficit crítico que registran sus acuíferos.
Cuestionado sobre el plan anunciado por el gobierno federal, el gobernador Manolo Jiménez Salinas admitió desconocer los alcances técnicos del proyecto y evitó pronunciarse sobre una eventual inclusión de Coahuila. “La verdad es que técnicamente no te pudiera contestar porque desconozco el proyecto”, afirmó, al señalar que habría que revisar si geográficamente sería viable, particularmente por temas de altura y posibles conexiones hidráulicas.
En el ámbito municipal, el alcalde de Saltillo, Javier Díaz González, también se deslindó de cualquier gestión directa relacionada con el proyecto del río Pánuco y atribuyó el tema a instancias estatales. “Ese es un tema interestatal, le compete a CEAS, a la Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento, ver ese tema”, expresó el edil, al tiempo que aseguró que su administración se mantiene enfocada en acciones locales para enfrentar la escasez de agua.
Díaz González añadió que el municipio continuará trabajando para incrementar el suministro de agua a la ciudad a partir de fuentes propias. “Nosotros estamos muy enfocados y seguiremos trabajando en incrementar la cantidad de litros por segundo para la comunidad de Saltillo y seguiremos en el tema de perforación y poder explorar otros mantos acuíferos hacia el sur de nuestro municipio, en los diferentes cañones rurales”, sostuvo.
Las posturas de los gobiernos estatal y municipal contrastan con la situación documentada que enfrenta Saltillo, donde los cuatro acuíferos que abastecen a más de un millón de personas presentan un déficit severo, de acuerdo con estudios oficiales de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). En todos los casos, se extrae mucha más agua de la que se recarga anualmente, por lo que la autoridad federal ha determinado que “no existe volumen disponible” para nuevas concesiones.
El acuífero Saltillo-Ramos Arizpe, principal fuente de abastecimiento de la capital, presenta un déficit anual de 54.9 millones de metros cúbicos; en tanto, el acuífero Saltillo Sur registra el escenario más crítico, con una sobreexplotación que creció hasta 1,780% en menos de una década.
Los mantos del Cañón de Derramadero y de la región Manzanera de la Sierra de Zapalinamé también reportan pérdidas anuales millonarias, lo que ha obligado a perforar pozos cada vez más profundos, con descensos de hasta 75 metros en algunos sistemas operados por Aguas de Saltillo.
A este panorama se suma que, pese a la veda decretada desde 2013 y a los diagnósticos oficiales que advertían la inexistencia de agua disponible, la propia Conagua validó cientos de concesiones en los últimos años. Esta decisión aceleró el agotamiento de los acuíferos y agravó la crisis de abasto que hoy padecen distintos sectores de la ciudad.
A pesar de este escenario, el proyecto federal del río Pánuco –considerado una de las obras de infraestructura hídrica más importantes del sexenio– fue diseñado para abastecer a ciudades de Tamaulipas y a la Zona Metropolitana de Monterrey, en Nuevo León, mediante un acueducto que conduciría agua desde la cuenca del Pánuco hacia presas estratégicas como Vicente Guerrero, Marte R. Gómez y El Cuchillo, sin contemplar a Coahuila en ninguno de los escenarios técnicos ni presupuestales.
El plan, impulsado por la Conagua, busca garantizar el suministro urbano a largo plazo y cumplir con los compromisos internacionales del Tratado de Aguas de 1944 con Estados Unidos. Incluye obras de conducción, potabilización y control de calidad del agua. Sin embargo, Coahuila –pese a formar parte de la Región Hidrológica Río Bravo, enfrentar sequías prolongadas, tener gran parte de sus acuíferos en veda y soportar una creciente presión industrial– permanece fuera del proyecto.
Con estudios de preinversión programados entre 2025 y 2026 y una eventual operación hacia 2028, el acueducto del Pánuco promete aliviar la escasez de agua en otras entidades del norte del país.
Para Saltillo, en cambio, la exclusión del megaproyecto federal mantiene como única alternativa la sobreexplotación de acuíferos agotados y la implementación de soluciones locales cada vez más limitadas, sin una estrategia nacional que atienda la dimensión real de la crisis hídrica que enfrenta la capital de Coahuila.
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