El comandante Héctor Francisco Morán indicó que los operadores criminales también se hacen pasar por células del Cártel del Noreste
REDACCIÓN MÁS / IA
El estado de Tabasco fue sacudido a principios de este mes por una ola de asaltos que generó preocupación e inseguridad en la región. Múltiples comercios y tiendas de conveniencia ubicadas en Villahermosa fueron víctimas de robos el jueves 4 de enero, lo que llevó a la intervención del comandante de la 30 Zona Militar, Héctor Francisco Morán.
El comandante militar, en una declaración contundente, negó la presencia de cárteles de drogas y crimen organizado en el estado. Según informó Infobae México a través de su portal de noticias, Morán González insistió en que los incidentes fueron actos vandálicos perpetrados por células locales que buscaban generar inestabilidad en la región.
En sus declaraciones, Morán González descartó la operación de cárteles de la delincuencia organizada en territorio tabasqueño. En cambio, explicó que los actos delictivos eran perpetrados por agrupaciones que se identifican con nombres de otras organizaciones criminales con mayor margen de operación, como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel del Noreste.
«Siempre he estado en el entendido de que no tenemos cárteles aquí. Realmente son un grupo de vándalos que son los mismos. Antes se llamaba La Barredora, después ellos se ponen Cártel del Noreste cuando ya no les conviene ser Barredora. Y ya después se llaman Cártel de Jalisco», comentó Morán el pasado domingo.
«Ellos se mueven de acuerdo con sus propios intereses. Son células delictivas locales. No hemos tenido en las detenciones que hemos hecho gente foránea», agregó el comandante.
Sin embargo, a pesar de las negaciones del comandante militar, el 7 de enero se implementó un operativo de seguridad en Tabasco. Más de 2 mil 500 elementos de la Guardia Nacional y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) arribaron al estado con el objetivo de restablecer el orden e inhibir los actos delictivos. Esta respuesta del gobierno contradice las afirmaciones de Morán González y refleja una seria preocupación por la seguridad en la región.
El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), en su conferencia matutina del 5 de enero, pareció restar importancia a los eventos ocurridos un día anterior. Calificó los sucesos como «reacomodos que se dan en las bandas, en la delincuencia», normalizando así la ola de asaltos registrada en su estado natal, que resultó en la detención de ocho personas.
FILTRACIONES: EL CJNG EN TABASCO SEGÚN INFORMES DE INTELIGENCIA
Las afirmaciones del comandante Morán contrastan con filtraciones a la Sedena realizadas por el Grupo Guacamaya. En un documento titulado «CJNG en Tabasco», se indica que en la entidad opera una célula del «cártel de las cuatro letras» llamado «La Barredora», cuya presencia se extiende a Veracruz y Campeche.
Además, se tenían registros de la injerencia de otro grupo conocido como Los Panteras, liderado por Benjamín Mollinedo Montiel, detenido en septiembre de 2021 en Ciudad del Carmen, Campeche.
Otro informe del Centro Regional de Fusión de Inteligencia Sureste (Cerfise) de 2022, también filtrado por el colectivo Guacamaya, indicaba que supuestos miembros del CJNG fueron colocados dentro de la dirección de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Policía Estatal durante el gobierno de Adán Augusto López.
El documento señala que las personas designadas por Adán Augusto que tienen presuntos nexos criminales serían Hernán Bermúdez Requena, extitular de la SSPC; José del Carmen Castillo Ramírez, excomisionado de la Policía Estatal, y Leonardo Arturo Leyva Ávalo, director de la Policía Estatal.
DESAFÍO A LAS NEGACIONES
Las contradicciones entre las negaciones del comandante Morán y las filtraciones de inteligencia plantean la pregunta crucial: ¿Realmente operan cárteles de drogas y crimen organizado en Tabasco?
Las acciones del gobierno, como el despliegue de un operativo de seguridad masivo, sugieren que la situación es más grave de lo que se presenta oficialmente. La presencia de más de 2 mil 500 elementos de la Guardia Nacional y la Sedena no solo contradice las afirmaciones del comandante militar sino que también refleja la gravedad de la situación y la necesidad de una respuesta inmediata para restablecer el orden en la región.
El presidente López Obrador, al restar importancia a los eventos y etiquetarlos como «reacomodos», parece adoptar una postura menos alarmista. Sin embargo, esta actitud contrasta con la preocupación evidente del gobierno al movilizar un importante contingente de fuerzas de seguridad.
En medio de estas contradicciones, la población de Tabasco queda en un estado de incertidumbre y miedo. La normalización de los eventos por parte del presidente no alivia las preocupaciones de seguridad de los ciudadanos, quienes demandan respuestas claras y acciones contundentes para garantizar su bienestar.
LA INCERTIDUMBRE PERSISTE
La situación en Tabasco plantea interrogantes significativas sobre la presencia de cárteles de drogas y crimen organizado en la región. Aunque el comandante Morán niega la existencia de estos grupos, las filtraciones de inteligencia sugieren lo contrario.
El despliegue masivo de fuerzas de seguridad indica una preocupación real por parte del gobierno, que contradice la narrativa oficial. Mientras tanto, la población local vive con la incertidumbre y el miedo, esperando respuestas claras y acciones eficaces para restablecer la seguridad en su estado.
La verdad detrás de la situación en Tabasco sigue siendo un enigma, y la contradicción entre las declaraciones oficiales y las filtraciones de inteligencia solo intensifica la incertidumbre. La seguridad de los ciudadanos está en juego, y la transparencia y la acción gubernamental
Con información de Infobae México
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