Por Juan Rocha
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El desarrollo de plataformas digitales de compra y venta de autos en México es llamativo por su crecimiento, pero, es asimétrico en su información al momento de la transacción, expone BBVA México.
La decisión de comprar un auto de segunda mano representa una disyuntiva entre el precio y la calidad. Uno de los aspectos atractivos de comprar un vehículo en el mercado secundario es precisamente la posibilidad de adquirirlo a un precio más bajo en comparación con uno nuevo; esto puede representar un ahorro de hasta 30%.
Por otro lado, acudir al mercado secundario suele convertirse en un ejercicio incierto al momento de evaluar su calidad. ¿Cuál es la verdadera condición de la unidad? ¿En qué condiciones se ha tratado? ¿Cuánto tiempo más va a funcionar óptimamente?
En la mayoría de los casos, el consumidor es incapaz de distinguir con precisión el nivel de calidad de la unidad que está por adquirir debido a la barrera del conocimiento técnico y que está sujeto a la información que el vendedor revela.
El vendedor, por su parte, suele tener incentivos al no revelar información que pudiera disminuir el precio que obtendría de la venta. Ante esta situación, que surge por la asimetría de información entre la parte compradora y la vendedora, los intermediarios tradicionales y digitales buscan resolver este conflicto e impulsar así la compra y venta de autos seminuevos.
Pero son estos últimos quienes, a través del uso de canales digitales, algoritmos para fijación de precios y propuestas innovadoras de servicio están transformando el mercado secundario de automóviles.
La asimetría de la información y el mercado de seminuevos
La asimetría de información se define como una situación en la cual, al momento de una transacción, una de las partes posee información incompleta sobre el bien o servicio por intercambiar.
Esto es justamente un factor determinante en el proceso de decisión de los consumidores y vendedores de autos usados: el vendedor sabe con mayor precisión el nivel de calidad de la unidad que ofrece, mientras que el comprador tiene información limitada e insuficiente al respecto.
Esto provoca que las decisiones de compra-venta de autos usados estén sujetas a un comportamiento estratégico. Es decir, una situación donde tanto el comprador como vendedor analizan el comportamiento de su contraparte para acordar un precio y decidir si se lleva a cabo o no la transacción.
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