Ciudad de México, feb 2.- Medir cuánto cuesta ser padre o madre dejó de ser solo una pregunta abstracta y comenzó a tener una respuesta cuantificable a partir de la llamada canasta de crianza, un indicador desarrollado en Argentina que busca estimar el costo económico real de la paternidad. Este cálculo incorpora no solo los gastos tradicionales en alimentación, salud, vivienda y educación, sino también el valor monetario del tiempo dedicado al cuidado de los hijos, de acuerdo con información publicada por El País México.
La canasta de crianza fue presentada a finales de 2025 por el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como una herramienta para dimensionar los gastos adicionales que enfrentan las familias más allá de la canasta básica alimentaria. El objetivo del indicador es aportar información concreta para el diseño de políticas públicas y enriquecer el debate social sobre el valor económico del cuidado en la crianza.
El índice se estructura en tres grandes componentes. El primero corresponde a la canasta alimentaria, ajustada a las necesidades nutricionales y calóricas específicas de cada etapa de la infancia y adolescencia, e incluye incluso productos de gestión menstrual a partir de los 10 años. El segundo abarca la canasta no alimentaria, con gastos en indumentaria, transporte, equipamiento del hogar, comunicaciones, recreación, electricidad, servicios de vivienda, salud y educación. El tercer componente, que representa alrededor de la mitad del costo total, es el cuidado.
Según las estimaciones iniciales, criar a un hijo de un año en Buenos Aires, siendo propietario de la vivienda, implica un gasto aproximado de 1 millón 293 mil pesos, mientras que para una hija de la misma edad el costo ronda 1 millón 282 mil pesos. En el caso de niños de dos años, el gasto se eleva a poco más de 1 millón 306 mil pesos para varones y cerca de 1 millón 297 mil pesos para mujeres.
La metodología utilizada no se limita a contabilizar bienes y servicios, sino que asigna un valor económico al tiempo de cuidado mediante equivalentes de mercado, como el costo de niñeras, jardines maternales u otros servicios formales de cuidado infantil. De esta forma, el tiempo que madres y padres dedican a la crianza se incorpora como una inversión económica real.
Para la elaboración del índice se utilizaron diversas fuentes estadísticas, como la encuesta de uso del tiempo, el índice de precios al consumidor y datos del mercado laboral, además del apoyo técnico de organizaciones como UNICEF y la Asociación por los Derechos de las Mujeres y el Desarrollo.
Uno de los usos potenciales de esta medición es su aplicación en procesos de justicia familiar, particularmente para la determinación de cuotas alimentarias en casos de separación, un tema relevante en Argentina, donde una proporción significativa de padres no cumple con estas obligaciones.
Las autoridades prevén que los datos de la canasta de crianza se publiquen de manera periódica a partir de marzo de 2026 y que la metodología se refine para incluir hogares con más de un hijo. El indicador se inserta además en el contexto del debate sobre la caída de la natalidad, en el que el costo económico de la crianza es solo uno de los factores, junto con cambios culturales y de expectativas de vida en las nuevas generaciones.
La información original fue publicada por El País México.

