Crecimiento y progreso vs calidad de vida

Lic. Marco Campos Mena

Más seguido de lo que quisiéramos estamos escuchando que habrá crecimiento, el progreso nos avanza en una vía que se nos anuncia con bombo y platillo como algo bueno que debe ser recibido con los brazos abiertos y seguir promoviéndose para que año con año se pueda seguir presumiendo cuanto crecemos.

La realidad dista mucho de lo que podríamos creer que está sucediendo y para muestra, solo eche un vistazo a su alrededor.

En administración se habla de ceguera de taller cuando nos acostumbramos tanto a ver el negocio en el estado en el que está que simplemente ya no podemos hacernos conscientes de las fallas y desperfectos que este tiene y algo así nos pasa cuando hablamos de nuestra ciudad.

Si bien, los baches son algo reclamable todos los días, somos generalmente ciegos tantos temas que no nos percatamos más allá de lo que nos causa molestia en este mundo acelerado.

¿Cada cuando nos ponemos a pensar en el arroyo del pueblo? Pasa desapercibido por completo y se encuentra en un estado tan deplorable por la contaminación que es una vergüenza para los Saltillenses que aún sea visible para cualquiera el cómo fluyen aguas residuales emitiendo una peste terrible a su paso.

El paso del tren por la ciudad puede no ser un tema que afecta a una parte importante de la población, pero sí es algo que debe tomarse en cuenta como un riesgo latente y un daño constante a la salud.

Comenzando por la contaminación que este emite, siguiendo por el riesgo de que en un cruce se lleve a un imprudente que finja no haber escuchado el silbato del tren (que se puede escuchar a kilómetros de distancia) y llegando al punto de que los maquinistas suelen ser irrespetuosos de la ley que les exige usar el silbato solo a 200 metros de un cruce y abstenerse de usarlo cerca de hospitales y escuelas.

Quizás lo peor es que usan el silbato como si hubiera una emergencia cuando pasan junto a los fraccionamientos a altas horas de la madrugada, lo cual causa problemas de sueño a los residentes y complicaciones de salir a largo plazo.

El centro de la ciudad adolece de un problema de limpieza que, si bien es cierto que corresponde a los negocios mantener limpio, también lo es que se debe tener más atención por parte de las autoridades municipales para exigir a estos su mantenimiento de banquetas y el desarrollo de planes de limpieza estructurados para mantener las calles en mejor estado.

Casos como estos nos hacen pensar en que son los problemas de todas las ciudades, pero hay que recordar que mucho de esto se da por la falta de atención derivada del crecimiento de la ciudad y los llamados urgentes de atención de los nuevos sectores.

Ante todo esto hemos comenzado a caer en un problema mucho mayor al no ser conscientes de que el crecimiento está trayendo consigo una menor calidad de vida.

Saltillo se caracteriza actualmente por ser una ciudad cara para vivir, ya que cada vuelta al supermercado nos causa un boquete en el bolsillo por los constantes aumentos y el sobre precio que pagamos a diferencia de otros Estados.

La vivienda es todo un tema complicado por el alto costo de esta, lo retirados que están los nuevos sectores habitacionales y que ya no se alcanza con el sueldo de una persona a comprar una casa de buen nivel.

Eso que vemos muy comúnmente en los Estados Unidos, que entre varios renten una casa chica para no gastar tanto en la renta y poder guardar dinero para las familias que están fuera, ya es una realidad aquí también. Vemos que llegan cada vez más personas de otros Estados y adoptan este modelo de cohabitación con tal de mandar unos pesos más de lo que ganan de vuelta a sus tierras.

¿Estas personas regresarán algún día a sus lugares de origen? La verdad, lo dudo mucho. Oportunidades como las de la región sureste casi no hay y habría que ser demasiado conformista como para dejarlas ir.

Mucha gente asegura que la vida se les empieza a ir en el tráfico y que prefieren no salir para ahorrar unos pesos y descansar porque de otra manera se les irá el tiempo y no alcanzarán a hacer nada siquiera simbólico.

Las casas en las que vive la gente son tan pequeñas, pero tan pequeñas que cuando se las entregan a los flamantes propietarios suelen pensar que es la del perro y que por lo que o pagaron deben estar recibiendo algo más grande.

Con todo esto y mucho más solo podemos inferir una cosa; todo este crecimiento y progreso no va de la mano de la calidad de vida. ¿Recordaremos que esta es más importante que el crecimiento?


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