Washington, 08/10/24 (Más/IA).- Las mujeres latinas han emergido como un motor clave de la economía en Estados Unidos, contribuyendo con un Producto Interno Bruto (PIB) de 1.3 billones de dólares en 2021, cifra que duplica los 661,000 millones registrados en 2010, según un análisis conjunto de la Universidad Luterana de California, Bank of America y la UCLA.
Este notable crecimiento coloca a las latinas por encima de economías como la de Florida, siendo superadas únicamente por los PIB de California, Texas y Nueva York.
“El PIB real de estas mujeres creció a un ritmo 1.2 veces superior al de los hombres latinos y 2.7 veces más que el de los no latinos”, detalla el informe, destacando que el impulso femenino ha sido crucial para el avance de la economía latina en el país.
El crecimiento de las latinas en la fuerza laboral ha sido significativo, con un aumento del 33 por ciento en la segunda década del siglo 21, mucho mayor al del resto de las mujeres. Actualmente, las latinas son responsables de casi un tercio del incremento en la población activa desde 2010. Este crecimiento se ha visto respaldado por una mejor preparación educativa; sin embargo, enfrentan barreras persistentes, como sesgos negativos y brechas salariales, que limitan su progreso en el mundo laboral.
A pesar de su avance en el mercado laboral, las latinas enfrentan importantes obstáculos para alcanzar puestos de liderazgo. Según la organización Lean In, el «techo de cristal» que impide a las mujeres acceder a altos cargos es solo una parte del problema. Las latinas encuentran dificultades desde las primeras etapas de su carrera, recibiendo menos promociones que sus colegas hombres. En 2024, por cada 100 hombres que son promovidos a puestos de gestión, solo 65 mujeres latinas obtienen esa misma oportunidad, la cifra más baja desde 2018.
Rachel Thomas, directora ejecutiva de Lean In, explicó que los estereotipos negativos asociados a las latinas –como su relación con el trabajo doméstico, las grandes familias y una supuesta menor educación– afectan profundamente su progreso profesional. “Estos prejuicios están profundamente enraizados y tienen un impacto negativo significativo en sus oportunidades de promoción”, añadió Thomas.
Este sesgo contribuye a que las latinas estén subrepresentadas en los niveles más altos de las empresas. Solo el 1 por ciento de los ejecutivos de la C-Suite son latinas, en comparación con el 29% del total de mujeres en estos cargos. Actualmente, Priscilla Almodovar, de Fannie Mae, es la única latina al frente de una empresa del Fortune 500, lo que limita los referentes para las jóvenes latinas que inician sus carreras.
Otro desafío significativo para las latinas es la brecha salarial. En 2023, necesitaron trabajar hasta octubre de 2024 para igualar el salario que un hombre blanco ganó en 12 meses. Según Kate Kelly, directora de la Iniciativa de Mujeres del Center for American Progress, la brecha salarial se agrava por la combinación de discriminación de género y raza.
Para cerrar esta brecha, Kelly defiende la aprobación del Paycheck Fairness Act, una ley que busca proteger a las trabajadoras que soliciten un pago igualitario y hacer más transparente la información salarial dentro de las empresas. Sin embargo, la falta de políticas de apoyo, como licencias de maternidad y paternidad pagadas, sigue siendo un obstáculo clave en Estados Unidos. A pesar de los desafíos, organizaciones y expertas como Kelly confían en el poder transformador de las mujeres latinas. “Las mujeres están hablando, se están organizando y asumiendo roles de liderazgo. Tengo esperanza en que seremos nosotras las que provoquemos el cambio”, concluyó Kelly, subrayando que el compromiso de las empresas con la promoción de mujeres, especialmente latinas y negras, es crucial para el progreso económico y social.
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