Mediante clasificaciones ambiguas, excluyen del registro nacional decenas de muertes violentas ocurridas en Sinaloa. Especialistas advierten que otros delitos contra la vida” y desapariciones han aumentado
Ciudad de México, 02/03/26 (Más).- La creación de nuevas categorías y la reclasificación de homicidios en estados como Sinaloa ponen en duda la confiabilidad de las cifras oficiales de violencia en México, luego de que casos de muertes con signos de tortura fueran registrados como “causa de muerte por determinar” y no como homicidio doloso.
Esta práctica, documentada por medios locales, dejó fuera de la estadística nacional decenas de asesinatos ocurridos en diciembre de 2025.
De acuerdo con el portal Animal Político, tan solo en ese mes la Fiscalía General del Estado de Sinaloa reportó 128 homicidios dolosos, 23% menos que en noviembre; sin embargo, una revisión periodística independiente contabilizó 166 muertes violentas adicionales y el hallazgo de 10 cuerpos en fosas clandestinas que no fueron integrados al registro oficial.
Algunos expedientes fueron clasificados como “homicidio por enfrentamiento” o “agresión a la autoridad”.
Estas cifras son enviadas por las fiscalías estatales al Secretariado Ejecutivo, organismo dependiente de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, que concentra los datos nacionales. Con base en estos reportes, el gobierno federal ha sostenido que entre septiembre de 2024 y enero de 2026 los homicidios dolosos disminuyeron 40 % a nivel nacional, una reducción que no se había observado en la última década.
La titular del Secretariado Ejecutivo, Marcela Figueroa, reconoció en entrevista que revisan el caso de Sinaloa tras el seguimiento realizado por la prensa. “Nos sentamos con la Fiscalía de Sinaloa y estamos trabajando con ellos en ver estos números que –señalan ciertos medios– son demasiado altas las diferencias. ¿Cuánto realmente estamos registrando? Esperamos tener una determinación este mismo mes al respecto”, afirmó.
La funcionaria añadió que las variaciones pueden obedecer a procesos de investigación en curso y sostuvo que la tendencia a la baja sí se ve muy constante en los últimos meses.
No obstante, especialistas y organizaciones civiles advierten que el descenso en homicidios coincide con aumentos significativos en otras categorías. La clasificación “otros delitos contra la vida y la integridad corporal” pasó de 8 mil 64 víctimas en 2018 a 17 mil 288 en 2025, casi el doble. Asimismo, las desapariciones crecieron de 6 mil 442 a 12 mil 733 casos en el mismo periodo, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, mientras que los suicidios aumentaron 44.7% en siete años.
La propia funcionaria explicó que esa categoría concentra conductas como “inducción o ayuda al suicidio, el peligro de contagio y la inseminación artificial no consentida”, y reconoció que también puede incluir tentativas de homicidio y feminicidio, aunque la desagregación aún es limitada. “Tan lo detectamos que lo vamos a desagregar para tener una mayor visibilidad”, indicó.
Ante las inconsistencias, el Secretariado publicó el 20 de febrero una nueva metodología de registro que obligará a las fiscalías a reportar no solo la cifra final, sino la forma en que se abrió originalmente cada carpeta de investigación. El objetivo es contrastar la clasificación inicial con la estadística consolidada y detectar posibles anomalías.
Organizaciones como México Unido Contra la Delincuencia y México Evalúa han señalado que el crecimiento acelerado de categorías residuales, mientras el homicidio doloso desciende de forma pronunciada, obliga a revisar si existe un desplazamiento estadístico entre rubros. En particular, el análisis “Violencia en México 2015–2025” advierte que la categoría “otros delitos contra la vida” acumula un incremento de 368.3 % desde 2015 y presenta comportamientos atípicos en varias entidades.
Aunque el gobierno federal defiende que la reducción responde a una estrategia basada en atención a las causas, consolidación de la Guardia Nacional, inteligencia y coordinación interinstitucional, expertos en derecho penal y seguridad pública sostienen que la magnitud y velocidad de la caída ameritan mayor escrutinio técnico.
En términos agregados, el indicador compuesto de violencia letal –que suma distintas expresiones de muerte violenta– muestra una baja reciente frente a 2024, pero un incremento respecto a 2018, lo que mantiene abiertas las dudas sobre si México vive una reducción estructural de homicidios o un ajuste metodológico en su contabilización.
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