Contaminación lumínica, factor para el Alzheimer

Chicago, 06/09/2024 (Más / IA).- Un reciente estudio realizado por científicos del Centro Médico de la Universidad Rush ha revelado una preocupante correlación entre la contaminación lumínica nocturna y el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer, particularmente en las personas menores de 65 años.

Publicado en la revista ‘Frontiers in Neuroscience’, el estudio sugiere que la exposición a la luz artificial durante la noche podría ser un factor ambiental clave en el desarrollo de esta enfermedad neurodegenerativa, un hallazgo que abre una nueva línea de investigación en torno a los efectos de la iluminación excesiva.

El estudio, que analizó datos satelitales sobre la intensidad de la luz nocturna en distintos estados de Estados Unidos entre 2012 y 2018, mostró que los estados con mayor contaminación lumínica, como Florida, Connecticut y Nueva Jersey, también registraron una mayor prevalencia de Alzheimer. Por el contrario, estados con menores niveles de luz artificial, como Montana, Nuevo México, Vermont, Idaho, Wyoming y Oregón, presentaron índices más bajos de la enfermedad.

Impacto sobre la salud

Aunque el estudio no establece un vínculo causal directo, los investigadores señalaron que la contaminación lumínica nocturna tenía una correlación más fuerte con el riesgo de Alzheimer que otros factores de riesgo conocidos, como el abuso de alcohol, la insuficiencia cardíaca, la obesidad o la depresión.

De manera notable, en personas menores de 65 años, esta exposición se asoció más estrechamente con el Alzheimer que cualquier otro factor de salud estudiado, lo que sugiere que los entornos con sobreexposición a la luz podrían estar contribuyendo al aumento de casos tempranos de la enfermedad.

Según el estudio, la contaminación lumínica se ha vinculado previamente a trastornos del sueño, alteración de los ritmos circadianos y reducción de la producción de melatonina, una hormona esencial para la regulación del sueño y el bienestar general.

La Asociación Médica Estadounidense también ha advertido que la luz artificial excesiva durante la noche puede contribuir a una mayor incidencia de obesidad, depresión, ansiedad, cáncer y disfunción de la memoria, condiciones que también podrían agravar el riesgo de desarrollar Alzheimer.

Un problema global

El 80 por ciento de la población mundial vive expuesta a la contaminación lumínica, un fenómeno que ha crecido exponencialmente desde que fue identificado por los astrónomos en la década de 1970.

De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), aproximadamente el 30 por ciento de las personas ya han perdido la capacidad de ver la Vía Láctea debido a la luz artificial. Este exceso de iluminación no solo afecta la observación astronómica y contribuye al desperdicio de energía, sino que también tiene serias consecuencias ecológicas, biológicas y de salud.

En los últimos años, el aumento del uso de luces LED y dispositivos electrónicos ha agravado este problema. El brillo del cielo nocturno, que crece a una tasa global del 10 por ciento anual, alcanza niveles aún mayores en América del Norte, donde el incremento llega al 10.5 por ciento cada año. Este crecimiento ha motivado a los científicos a explorar más a fondo las repercusiones de la luz artificial en la vida humana y la naturaleza.

Nuevas investigaciones

El estudio del Centro Médico de la Universidad Rush es solo el último de una serie de investigaciones que vinculan factores ambientales, como la contaminación del aire o la falta de acceso a espacios verdes, con el riesgo de enfermedades neurodegenerativas.

Aunque todavía se necesitan más estudios para establecer una relación causal definitiva entre la contaminación lumínica y el Alzheimer, los hallazgos actuales subrayan la importancia de considerar el entorno como un factor determinante en la salud cerebral a largo plazo.

En conclusión, los efectos adversos de la luz artificial nocturna no solo impactan el medio ambiente y el bienestar inmediato, sino que también podrían estar relacionados con enfermedades graves como el Alzheimer. Ante estos nuevos hallazgos, los expertos en salud pública podrían comenzar a tomar medidas para reducir la contaminación lumínica y proteger la salud de la población.


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