Coneval también en riesgo de desaparecer

Ciudad de México, 12/11/2024 (Más / IA).- Tras 18 años de medir la pobreza y evaluar políticas de desarrollo social, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) podría estar a días de desaparecer. Esta decisión, contemplada en una reforma impulsada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, fusionaría al Coneval con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), lo cual ha generado preocupaciones entre especialistas y académicos respecto al futuro de las evaluaciones de políticas públicas en México.

Guillermo Cejudo, académico del Coneval, advierte que desde su creación, el organismo se ha distinguido por proporcionar una medición confiable de la pobreza. Antes de su existencia, había constantes disputas sobre la veracidad de los datos y la metodología. Además, el Coneval genera el índice de rezago social, que ayuda a identificar zonas prioritarias para programas de asistencia social.

Para Cejudo, estos indicadores se verían comprometidos si las funciones del Coneval se transfieren al INEGI, entidad que se especializa en recopilación de datos estadísticos pero carece del enfoque en evaluación social.

Rogelio Gómez Hermosillo, de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, destaca que la ventaja de tener al Coneval es su capacidad técnica para realizar evaluaciones objetivas, sin actuar como juez y parte.

La propuesta, según Gómez, representa un retroceso en la transparencia de las políticas de desarrollo social, dado que el Coneval proporciona recomendaciones para mejorar las intervenciones gubernamentales, más allá de emitir veredictos sobre su éxito o fracaso.

La reforma también ha generado reacciones de Gonzalo Hernández Licona, extitular del Coneval, quien lamenta la contradicción de que aquellos que apoyaron su creación ahora, desde Morena, promuevan su desaparición.

Hernández Licona señala que la propuesta de López Obrador no se sustenta en un análisis técnico, sino que responde a un mandato del presidente sin contrapeso alguno. Añade que, con la desaparición del Coneval, se perdería un referente confiable para evaluar los esfuerzos del gobierno en materia de desarrollo social.

La desaparición del Coneval afectaría la distribución de recursos en programas sociales. En 2024, el Presupuesto de Egresos de la Federación destinó más de mil 742 millones de pesos a programas de desarrollo social, representando el 19.2 por ciento del gasto total, un incremento del 14.3 por ciento respecto a 2023.

Según Gómez Hermosillo, el papel del Coneval es fundamental para justificar estas asignaciones, evaluando los programas que efectivamente benefician a la población vulnerable.

Cejudo también destaca el uso de la información generada por el Coneval en la formulación de políticas a nivel estatal y municipal. “Hay un consenso político en torno al trabajo del Coneval; sus análisis y datos son referencia en la elaboración de políticas en todos los niveles de gobierno”, afirma. La información proporcionada por el Coneval es utilizada tanto por el gobierno federal como por gobiernos locales y otros actores sociales para orientar sus planes de desarrollo y asignación de recursos.

Cejudo advierte que la transferencia de funciones del Coneval al INEGI podría comprometer la credibilidad en los datos sobre pobreza y desarrollo social, pues el análisis profundo que realiza el Coneval sería reducido a una labor estadística. La credibilidad de estas cifras es crucial para el debate público y para que el gobierno y otros actores puedan atender los problemas sociales de manera efectiva.

La independencia del Coneval también ha sido una de sus fortalezas, indica Hernández Licona. “Coneval se hizo una buena fama de decir las cosas como eran, y esa confianza hacia la institución deriva de su consejo de seis académicos que, al ser elegidos por diversas entidades, le otorgan independencia”, asegura. Esta independencia ha permitido al Coneval emitir diagnósticos críticos sin influencias políticas directas, lo cual también estaría en riesgo si sus funciones se transfieren al INEGI, que, aunque autónomo, carece del enfoque evaluador.

La reforma justifica la eliminación del Coneval en nombre de la austeridad republicana y la eliminación de duplicidades funcionales, pero Gómez Hermosillo subraya que en este caso, la propuesta se contradice.

El Coneval es un organismo que depende de la Secretaría de Bienestar y no tiene autonomía, mientras que el INEGI sí es autónomo, lo cual va en contra de la argumentación de la reforma. Además, indica que los costos operativos del INEGI podrían ser incluso mayores que los del Coneval, lo cual implicaría un gasto adicional.

Hasta ahora, los empleados del Coneval no han sido informados de los posibles cambios. Cejudo indica que, a pesar de la falta de certeza, el equipo del Coneval sigue generando información y capacitando a funcionarios de los programas estratégicos. Sin embargo, existe inquietud sobre el futuro del personal y de las funciones del organismo.

La desaparición del Coneval significaría la pérdida de una institución clave para la evaluación de la política social en México, con potenciales repercusiones en la transparencia y eficacia de los programas destinados a reducir la pobreza. La medida sigue generando debate y preocupaciones sobre el impacto que podría tener en el combate a la pobreza y el diseño de políticas públicas.


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