Ciudad de México, 18/12/25 (Más).- A poco más de un año de haber asumido la Presidencia de Méxco, Claudia Sheinbaum ha roto el récord histórico de personas privadas de la libertad en México, con un total de 256 mil 557 personas encarceladas hasta noviembre de 2025.
Esta cifra supera el pico alcanzado en administraciones anteriores, incluyendo a Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, quienes registraron un máximo de 255 mil 638 personas presas.
La información, publicada por el portal Animal Político, señala que el incremento de 21 mil 096 personas en tan solo 13 meses responde principalmente al uso generalizado de la prisión preventiva, ya sea oficiosa o justificada. De ese crecimiento, el 92.13% corresponde a personas que están en prisión sin haber recibido una sentencia definitiva.
Este fenómeno ha disparado el hacinamiento en los centros penitenciarios, que actualmente superan su capacidad instalada. Mientras el sistema tiene un límite para 226 mil 739 internos, actualmente alberga a más de 256 mil, lo que representa una sobrepoblación de casi 30 mil personas, principalmente en cárceles estatales.

Los datos del Cuaderno Mensual de Información Estadística muestran que el aumento más marcado ocurrió en el fuero común, con 16 mil 520 personas más en calidad de procesadas, mientras que en el fuero federal el incremento fue de 2 mil 916. En contraste, los sentenciados apenas aumentaron en mil 660, lo que evidencia que el crecimiento del sistema penitenciario no se debe a una mayor emisión de condenas, sino al encarcelamiento de personas cuyo juicio aún no concluye.
Este uso extensivo de la prisión preventiva ha sido ampliamente cuestionado por especialistas, quienes advierten que se trata de una estrategia punitiva que no ha logrado traducirse en mayor seguridad o justicia. Por el contrario, señalan que el hacinamiento y la presión operativa deterioran las condiciones de vida en prisión y dificultan la reinserción social, afectando principalmente a personas en situación de pobreza y vulnerabilidad.
El crecimiento acelerado del número de personas detenidas bajo esta figura ha generado un sistema penitenciario al borde del colapso, donde los derechos de los procesados son cada vez más limitados. Expertos también han subrayado que el uso indiscriminado de esta medida es contrario al principio de presunción de inocencia y refleja un rezago estructural en la impartición de justicia.
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