por Horacio Cárdenas Zardoni
A estas alturas del partido todos estamos enterados y un poco avergonzados, vale decir, del desaguisado provocado por Marko Cortés, todavía presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional en torno a la coalición, perdón a la fallida coalición que debió operar en la elección de presidentes municipales de los 38 ayuntamientos del estado de Coahuila.
Perfectamente podríamos dar el asunto por terminado, sin embargo esto no deberá ocurrir por lo pronto, alguna ventaja tendríamos que sacarle al circo político auspiciado desde las, vaya a saber si las hormonas, las gónadas, o las meninges del dirigente, si no para otra cosa, para prevenir que estas penosas situaciones vuelvan a presentarse.
Primero fue que Marko Cortés arremetiera contra el gobernador del estado Manolo Jiménez Salinas, contra el Partido Revolucionario Institucional y el Partido de la Revolución Democrática, pasando por la diligencia estatal de su propio Partido Acción Nacional para decir que el acuerdo firmado en mala hora, no había sido respetado en lo que corresponde a las prebendas que habrían de corresponderle a su instituto político. Luego en una intentona de control de daños, los panistas coahuilenses buscaron armar una coalición de facto, a diferencia de una coalición legal, a la que habían perdido el derecho por las declaraciones del líder y por haberse comido el tiempo.
Y pues no, el Instituto Electoral de Coahuila determinó que como tal, como una coalición de hecho no podría ser, en lo que definitivamente fue un baldazo de agua fría a los esfuerzos que la clase política coahuilense había logrado establecer, al margen de las grillas nacionales.
Pero en este escenario de vodevil que es la política mexicana, y de pasada también la local, siempre se abren opciones y pues la que quedó para Acción Nacional, obligada por lo demás, fue la de presentar sus propios candidatos a las 38 alcaldías en juego en la elección del próximo día 2 de junio.
Sabíamos que dentro de la coalición con el PRI y el PRD la selección de candidatos a presidentes municipales era una arrebatinga, en cuanto a eso, capaz que la movida de Marco Cortés les vino a hacer un favor a todos, porque había estado complicado el proceso electoral pasado específicamente en lo tocante a la selección de candidatos a diputados, y los distritos por los que cada uno iría. Para las presidencias municipales se anticipaba una situación un tanto conflictiva, puesto que todos los partidos querrían postular candidatos a los municipios, llamémosle, más interesantes, Saltillo, Torreón, Monclova, Piedras Negras, Acuña, Sabinas…, y lo que se perfilaba es que el PRI, habiendo sido el partido que más votos recibió en la elección de gobernador, quisiera mano en la selección de candidatos a alcaldes, graciosamente concediendo las alcaldías de menor tamaño, menor población y obvio menor presupuesto a los otros partidos coaligados.
También, que había, aunque eso no lo hemos explorado lo suficiente, que en el reparto de posiciones se considerará también las sindicaturas y las regidurías, por no hablar, eso más adelante, de las direcciones generales, las tesorerías y otras dependencias hasta llegar a los estratos más bajos de las administraciones municipales, que aquí desde afuera podrían parecer poca cosa, pero que sin embargo y apegándonos al principio ordenado por el famosísimo Tlacuache Garizurieta, de que vivir fuera del presupuesto es vivir en el error, complementado con el otro principio de la política nacional en todos sus estratos, el de: no pidas que te den, pide que te pongan donde hay, la coalición efectivamente tenía mucho que repartir entre sus integrantes y seguidores.
Acción Nacional lo que podría hacer para no lastimar la coalición, es postular a los mismos candidatos que aquella, claro bajo su propio sello, esto no es nuevo, había ocurrido infinidad de ocasiones en la vida política nacional y estatal, pero había sido dejado de lado precisamente desde que se permitió la posibilidad de las coaliciones y las alianzas, antes simplemente un partido elegía como candidato a otro que ya lo era por otros partidos y tan sencillo se contabilizaban los votos para cada quien, y el triunfador accedía al puesto que andaba buscando. La situación se vino a complicar cuando se condicionó a obtener un cierto porcentaje mínimo de la votación para conservar el registro como partido y todas las prebendas que vienen asociadas a este, pero bueno, ante la emergencia y la crisis en que los metió el buenazo de Marko Cortés, no le queda otra a Acción Nacional que intentar este recurso.
Claro que también hay otra posibilidad, la de contender contra la coalición, en lo que va a hacer una situación bastante bizarra, porque ir como coalición en la parte nacional de los comicios e ir sin ella en lo local, lo mínimo que va a provocar es confusión en el electorado, aunque también llevando su dosis de ridículo y burla.
Pero este asunto de la coalición debe verse como un experimento, uno que puede arrojar resultados educativos muy interesantes. imagínese por ejemplo, qué yendo Acción Nacional con un candidato débil le gana al candidato fuerte de la coalición, o que si es el mismo candidato, obtenga más sufragios por el lado del PAN de los que saca como coalición. Hasta allí, todo queda en familia y digamos que no hay mayor trascendencia, pero ¿qué pasa si por haber presentado un candidato débil o fuerte termina quitándole votos a la coalición y eso propicia que el triunfo en determinado municipio sea para el aspirante de morena, para más señas el enemigo a vencer? Habrá resultado el equivalente a lo que en el fútbol llaman autogol. allí sí que no quedará más que lamentarse, arrancarse los pelos, y lo verdaderamente importante, aprender a no abrir la boca sobre temas que pueden resultar potencialmente perjudiciales a la causa común de las coaliciones.
Que igual, capaz que no pasa absolutamente nada qué Acción Nacional efectivamente logra movilizar su base de pocos o muchos simpatizantes que todavía tenga en todos y cada uno de los 38 municipios y logre conservar sus registros sin mayor problema, capaz que coaligados de facto, de nombre o meramente por llevar el mismo candidato se da el triunfo a como se esperaba y cómo se deseaba cuando eran una sola opción política.
De todos modos la moneda está en el aire, una moneda que no debió salir del bolsillo pero que por una hablada tonta, si se nos permite el calificativo político, salió y está volando, capaz que de esto deviene una enseñanza y aún, incluso el futuro de la coalición política tanto en lo estatal como en lo nacional, no nos queda más que esperar… ah, y por supuesto votar.
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