Coahuila: la difícil vecindad

Por Horacio Cárdenas Zardoni

Las notas se suceden con una periodicidad preocupante, que con ser tan frecuentes, ya no sabe uno si los medios de comunicación están repitiendo noticias, o por el contrario y mucho más grave, se trata de otras distintas, que se parecen demasiado a las anteriores.

Mientras tecleábamos estas líneas apareció la nota de que en un sitio del que jamás habíamos oído hablar, y mire que hemos recorrido el estado, y que siempre estamos pegados a los medios, Monte Escobedo, integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación habían regado trozos recortados de personas, por las calles de la población. y efectivamente nos pasó lo que le platicamos, pensamos que esta nota ya la habíamos leído antes, no hace muchas semanas, y ya ve como la mente de las personas juega con los datos pescados al vuelo, incluso recordamos que Zacatecas fue escena macabra de un perro llevando un miembro humano, en una tercia de noticias terroríficas que se sucedió en el curso de un mes, donde en Guanajuato lo que apareció fue un brazo llevado por un can, y en Oaxaca llevando una cabeza… usted disculpará la falta de precisión, la verdad no tenemos ganas de decir con precisión qué fue dónde, pues estas cosas tienden a fijarse en la memoria, en vez de a desaparecer. Pero no, no son los mismos casos, lo de los cadáveres recortados en pedazos, y sí fue en otro municipio de Zacatecas, donde se había registrado este modus operandi, que parece que se ha convertido en sello del Cártel Jalisco Nueva Generación, con el cual se distingue y distancia de otras organizaciones criminales. Tampoco podríamos asegurar si es del mismo Cártel o de algún otro lo de “sembrar cadáveres” embolsados en las calles, en este mismo lapso de tiempo, dos meses, en algún poblado apartado pasó una camioneta a baja velocidad, tirando cuerpos de ejecutados, creo que en número de ocho, en un tramo de unos doscientos metros… ¿cuál era el objetivo?, más sencillo era parar la troca, que se bajara el conductor a auxiliar en el trabajo sucio, apilarlos y allí que quedaran. No, lo hicieron a plena luz del día, con el peligro de que el que iba sembrando los restos y que iba de pie en la caja, se cayera al empujar a cualquiera de ellos. Pese a que se suele criticar fuertemente la ortografía y sintaxis de los mensajes de los narcotraficantes, cada detalle significa algo, para quienes se tomen la molestia de analizarlo, que desgraciadamente no son muchos, pues las autoridades están rebasadas, apilándose estos sí, los expedientes de casos nuevos sobre los más antiguos… de una semana atrás o dos, sin que nadie vuelva a interesarse por ellos.

Zacatecas está convertido en tierra de nadie. El General José Silvestre Urzúa Padilla, coordinador de la Guardia Nacional en esa entidad, fue una de las víctimas, como probablemente también lo sea José Isidro Grimaldo Muñoz, coronel de Caballería, quien viajaba, haga usted el favor, en un Mini Cooper de Guadalajara a Zacatecas, donde desapareció y se presume… lo de rigor, luego de encontrarse el vehículo abandonado y baleado.

Bueno, pues eso es Zacatecas, para más señas para los que no son muy duchos en geografía “política y humana”, colindante con Coahuila en zonas en las que los límites entre una entidad y la otra se difuminan y pierden, tan es así que algunas poblaciones, se identifican para cuestiones comerciales, educativas, de salud, de emergencia, más con Coahuila que con Zacatecas, al estar más cerca de Saltillo que de la capital de su estado.

Desde siempre, o casi, hubo un retén militar por allí por Estación Carneros, donde los soldados y clases encargados de la revisión, le dedicaban al interrogatorio y la esculcada, la misma atención que si estuviera en Coyuca de Catalán, por mencionar un sitio particularmente peligroso en Guerrero. A últimas fechas el gobierno del Estado y el Ayuntamiento de Saltillo invirtieron en la construcción de un cuartel, bueno de una base de operaciones conjunta, en el ejido La Ventura, en los límites entre Coahuila y Zacatecas. ¿Por qué allá en medio de ninguna parte?, algo los llevó a decidirse por ese sitio y no cualquier otro, probablemente con la asesoría y consejo de la Secretaría de la Defensa, de que de allí se podía movilizar la fuerza pública para distintos puntos cercanos, en caso de problemas, lo que sea, allí se puso y debe estar ya operando, luego de inaugurado. ¿pero es eso suficiente?

Ya tuvimos la mala experiencia en el sexenio pasado, cuando la entonces procuraduría de justicia del estado, lanzó un programa para cortar las brechas… en la región lagunera de Coahuila. La idea, según, era que inhabilitando los caminos, de pura tierra por lo demás, se impediría el paso de vehículos de las bandas delincuenciales que operan entre Durango y Coahuila, y de ese punto hacia la frontera norte y hacia el centro del país, que por sí sola no reviste mayor importancia. Nadie podrá asegurar que de entonces a la fecha se haya extinguido el tráfico ilegal de ganado, vehículos, contrabando, narcóticos, personas, lo que se le ocurra por esas tales brechas selladas y blindadas.

El caso es que si Coahuila se ve asediado por bandas criminales en la región noreste, y en la región suroeste, también lo está del lado de Zacatecas, sin descartar lo que pudiera venir del lado de Chihuahua, con quien compartimos una larga frontera, hasta el momento, no tan complicada como las demás.

El esfuerzo económico, político y operativo se hace, pero este solamente funciona para convoyes de delincuentes que quieren entrar en territorio coahuilense como amos y señores, a ellos se les ha repelido y seguramente se les seguirá bateando y batiendo, hasta en tanto no cambien de estrategia y busquen penetraciones en forma de guerrilla, hormiga o alguna otra.

¿Son realmente efectivos los retenes, por ejemplo el que ponen cerca de Kimberly Clark?, pasan y pasan vehículos y solo detienen y revisan a los que les parecen… vaya a saber qué, mientras pasan otros que igual sí están comprometidos. Puede ser más una táctica disuasoria que otra cosa, igual sirve, igual no tanto.

La pregunta obligada es ¿cuánto tardará lo que ocurre en Zacatecas en contaminar Coahuila?, el proceso de expansión de los cárteles es algo natural, algo que hay que esperar y a lo que hay que prepararse para que cuando ocurra, no cause tanto daño. Otra cosa sería si en vez de estar repeliendo ataques pudiéramos perseguirlos en territorio de otro estado, pero eso solo lo pueden hacer fuerzas federales. Entre tanto no nos queda más que esperar, y confiar en que las medidas tomadas realmente funcionen.


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