Este fin de semana, la NFL serán testigos de un enfrentamiento de alto nivel cuando los Kansas City Chiefs se enfrenten a los Buffalo Bills en lo que promete ser un duelo electrizante entre dos de los mejores mariscales de campo de la liga: Patrick Mahomes y Josh Allen. Ambos quarterbacks han demostrado ser los pilares de sus equipos, con Mahomes liderando a los Chiefs con un historial impresionante, mientras que Allen ha consolidado su posición como el motor ofensivo de Buffalo. En sus últimos siete enfrentamientos, Mahomes lleva la delantera con un récord de 4-3, acumulando más de 2000 yardas aéreas y 15 touchdowns, además de aportar 219 yardas y un touchdown corriendo. Por su parte, Allen ha lanzado para 1801 yardas, 16 touchdowns y tres intercepciones, con un total de 393 yardas por tierra y cuatro touchdowns adicionales.
Un factor importante en este enfrentamiento será la participación de DeAndre Hopkins, quien llegó a Kansas City a mitad de temporada proveniente de Tennessee. El receptor ha superado las expectativas, registrando 14 recepciones para 171 yardas y 2 touchdowns en sus primeros tres juegos con los Chiefs, un rendimiento notable comparado con su estadística en los Titans, donde solo logró 15 recepciones para 173 yardas y 1 touchdown en seis partidos. Su llegada ha permitido que otras estrellas como Travis Kelce se vean más libres, lo que podría marcar la diferencia frente a la defensa de Buffalo.
Sin embargo, ambos equipos llegan al partido con varias bajas significativas. Los Chiefs tienen a varios jugadores clave lidiando con lesiones, entre ellos el linebacker Terrel Bernard, quien se perdió el partido de playoffs el enero pasado debido a un esguince de tobillo. Además, JuJu Smith-Schuster, quien no ha jugado desde la Semana 7 debido a un problema en el tendón de la corva, podría regresar, aunque la lista de lesionados también incluye al pateador Harrison Butker, quien fue colocado en la reserva por una lesión en la rodilla. En el caso de los Bills, las ausencias de Dalton Kincaid (rodilla) y Keon Coleman (muñeca) dejan una brecha en su ofensiva, y la presencia de jugadores como Spencer Brown, cuestionable por una lesión en el tobillo, podría afectar el rendimiento en el frente ofensivo.
Históricamente, el enfrentamiento entre estos dos equipos ha sido impredecible, con los Bills ganando los últimos tres encuentros en temporada regular, mientras que los Chiefs han dominado en los playoffs. Desde la llegada de Sean McDermott como entrenador de Buffalo en 2017, ambos equipos han mantenido un equilibrio en sus enfrentamientos, habiendo empatado sus últimos ocho partidos en total, incluidos los playoffs. Sin embargo, los Chiefs han demostrado ser un equipo muy fuerte fuera de casa, con una racha de cuatro victorias consecutivas en Buffalo, incluida una victoria clave en los playoffs en 2021.
Por otro lado, Kansas City sigue brillando como uno de los equipos más consistentes de la liga, con una racha de 15 victorias consecutivas desde la temporada pasada, la más larga en la NFL. Mahomes se encuentra a solo siete touchdowns de superar el récord de la franquicia de Len Dawson, mientras que Travis Kelce está a punto de romper varios récords personales, incluyendo el de más yardas recibidas por un tight end en la historia de la liga.
Por su parte, los Bills están teniendo una temporada destacada, habiendo ganado al menos ocho de sus primeros 10 juegos, algo que no ocurría desde 1993. Su impresionante récord en casa, con siete victorias consecutivas en Orchard Park, los convierte en uno de los equipos más difíciles de vencer en su estadio. Además, la defensa de Buffalo, encabezada por Taron Johnson, sigue siendo una de las más agresivas, liderando la liga en robos de balón y con un diferencial de pérdidas de balón de +13.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
