Cerro el Pueblo

Por Heriberto Medina

Vergüenza es robar

Haga de cuenta que está viendo una película, o, mejor dicho, una de esas series de chorrocientos capítulos. En una primera escena aparece la señora de la limpieza haciendo el aseo en una dependencia pública, va avanzando en su tarea y llega a la oficina del jefe, abre la puerta del despacho y casi se va de espaldas, se queda con los ojos de plato al ver el escritorio lleno de fajos de billetes formados en torres que ocupan todo el espacio y no dejan ni ver la silla del titular de la dependencia. La seño mejor no limpia, cierra la puerta y se aleja, teme que la acusen de tomar algún billete del escritorio, años más tarde contará la anécdota a sus conocidos. El nombre del funcionario que ocupaba esa oficina con el escritorio lleno de billetes es Javier Villarreal.

Segunda escena: La cámara enfoca la cajuela de un automóvil de lujo en una carretera del condado de Smith, en el estado de Texas. Dos oficiales revisan algunas maletas y, al abrir los cierres, se encuentran con que están repletas de efectivo; hay 67 mil dólares. Los «cherifes», como se les decía en las viejas películas del oeste, detienen al conductor del vehículo y dueño de las maletas. Su nombre es Javier Villarreal.

Tercera escena: Un hombre avanza caminando, todavía en territorio nacional, por el cruce fronterizo de Ciudad Juárez. Unos metros más adelante, del lado estadounidense, lo esperan los oficiales de la justicia norteamericana. El hombre teme por su vida y por eso acordó entregarse a la luz del día, a la vista de todos y resguardado por oficiales que, atentos y con sus armas encañonadas, vigilan el entorno desde el lado americano. El ahora prisionero del Gobierno de los Estados Unidos se llama Javier Villarreal.

Las tres escenas parecen de ficción, pero no, son reales. La mayor parte de esta historia ocurrió en este país del realismo mágico llamado México y en este estado surrealista llamadoCoahuila.

Cuenta la leyenda que Javier Villarreal, originario de Tamaulipas, llegó a Coahuila recomendado por Enrique Martínez y Morales. El hijo del exgobernador lo introdujo en el mundo del servicio público y la clase política. Sin embargo, fueron los azares y el olfato político del propio Villarreal los que lo llevaron al equipo de María Esther Monsiváis y su jefe, Rubén Moreira. Se dice que fue este último quien lo acomodó en el gabinete del gobernador en turno, su hermano Humberto, pero con tan mal tino que lo ubicaron en un área relacionada con las finanzas; pusieron al lobo a cuidar las ovejas.

La historia es larga y ha sido contada tantas veces que ya resulta ocioso hacerlo una vez más. El caso es que nuestro personaje principal sigue en manos de la justicia estadounidense en calidad de testigo protegido y colabora con sus testimonios en diferentes procesos judiciales. Uno de ellos, el más conocido y publicitado, es el de Genaro García Luna, ex Secretario de Seguridad del Gobierno federal encabezado por Felipe Calderón.

Ya en manos de los fiscales, a Javier Villarreal le fue incautada una cantidad superior a los 5 millones de dólares. El Gobierno de México, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, solicitó la devolución de esos recursos por considerar que fueron obtenidos causando un quebranto al erario en México.

Y al parecer, la solicitud encauzada por AMLO dio resultado, al menos en parte. Le fueron devueltos 579 millones de pesos. En Coahuila, hace por lo menos seis días, se comenzaron a escuchar voces que aseguraban que el Gobierno del Estado pediría la restitución de esos recursos.

El supuesto reclamo que aparentemente haría Coahuila tiene sentido lógico y jurídico: el quebranto, en todo caso, fue sufrido por las finanzas coahuilenses. Desde luego que en la administración estatal saben que AMLO no les va a regresar nada, tampoco lo hará Claudia Sheinbaum, pero al pedir la restitución hacen lo que les toca ante los ojos de la opinión pública y salen más o menos bien librados de esta coyuntura mediática. Nunca tuvieron la intención real de pedir el dinero incautado, pero necesitaban hacer algo luego de que en 10 años no se han activado en Coahuila procesos judiciales para castigar a Villarreal.

En cuanto a López Obrador, su posición está blindada; no le regresa el dinero a Coahuila porque teme, y tal vez con justa razón, que se lo vuelvan a robar.

Para zanjar cualquier disputa real o ficticia por los recursos, AMLO anunció en la mañanera de hoy que formará un fondo para premiar a los deportistas mexicanos que obtengan medallas en los Juegos Olímpicos de París.

Se acabó este capítulo, pero tratándose de Javier Villarreal, tengan por seguro que habrá una nueva temporada.


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