Por Heriberto Medina
Víctimas de la indolencia
La madrugada del pasado 18 de noviembre, después de una larga jornada como chofer de taxi, un joven llegó a descansar a su casa en la Colonia Satélite, pero cuando iba a estacionar el automóvil se dio cuenta de que su cochera estaba bloqueada, su vecino Jonathan tenía una fiesta, así que acudió a pedirle que dejaran libre el paso, lo que recibiócomo respuesta fue una golpiza, cuando su hermano Víctor trató de defenderlo, el vecino le asestó 9 puñaladas y lo mató.
A Jonathan le imputaron el delito de homicidio calificado y el 19 de diciembre bajo la causa penal 3404/2023 El juez dictó la prisión preventiva.
La siguiente audiencia estaba programada para marzo, pero no se llevó a cabo. Minerva, la madre de Víctor se enteró con indignación que el asesino de su hijo salió libre, su situación pasó de prisión preventiva a libertad provisional gracias a un amparo concedido por la jueza María Magdalena Hipólito Moreno.
Minerva, acudió a la Comisión Estatal de Atención a Víctimas, CEAV, organismo en el que, se supone, recibiría ayuda, no ocurrió así, la señora relata que solo encontró indolencia e indiferencia, dice que mientras les explicaba el caso, con la pena que eso debe implicar para una madre, el personal de la Comisión no le ponía atención e incluso se la pasaban revisando el celular y contestando mensajes.
La Comisión de Atención a Víctimas no ayudó a la señora Minerva y ella tuvo que pagar 70 mil pesos a un abogado buscando justicia para su hijo muerto, justicia que aún hoy no llega.
Ahora tenemos un asesino libre, un hijo muerto y una madre que muere poco a poco por la indignación y la impotencia, una historia tiste estimado lector, triste pero real.
En este caso el victimario tuvo una mejor representación legal que las víctimas y la historia se repite una y otra vez, ejemplos hay muchos.
Es lamentable, pero más lamentable aún es el trabajo de la Comisión Estatal de Atención a Víctimas; la ineficiencia de este organismo, de los jueces y del ministerio público, es tanta que ya brotó en las calles en forma de manifestaciones y bloqueos de vialidades realizados por las víctimas que piden justicia, una demanda bastante legítima.
Este medio informativo buscó una entrevista con Magdalena López,presidenta de la Comisión; la reportera encargada del caso se apersonó en esa dependencia durante 8 días, en 7 de ellos la respuesta del personal de recepción fue que la titular no se encontraba en las oficinas, en uno de esos ocho días le dijeron que la funcionaria si estaba pero que había dado instrucciones para no ser interrumpida.
Al parecer eso de dar la cara ante la prensa no es el fuerte de Magdalena López, a juzgar por el hecho de que, al hacer una búsquedaen internet no se encontraron registros de entrevistas concedidas por la funcionaria, salvo una ocurrida en 2019, hace por lo menos 4 años.
A estas alturas del partido está más que claro que Magdalena López le debe una explicación no solo a las víctimas de ese y otros casos, también se la debe a la comunidad misma, a los coahuilenses, representados en este caso por la prensa.
Algo de vergüenza, de pena y de humildad le vendría bien a la funcionaria y que no vengan ahora con que se le critica por ser mujer, por razones de género, nada de eso, lo mismo exactamente estaríamos escribiendo si fuera un hombre el titular de la Comisión, el tema no es el género, el tema es cumplir a cabalidad con la responsabilidad pública que le fue asignada.
Es momento de que el Gobierno del Estado encabezado por Manolo Jiménez vea el desempeño de la Comisión de Atención a Víctimas y tome una decisión a favor de los ciudadanos, no de la burocracia.
Flaco favor hacen al Gobernador quienes con su irresponsabilidad atizanla indignación de los ciudadanos.
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