El Casi no
Ayer circuló la versión de que el Casino de Saltillo atravesaba por una crisis económica, de tal manera que para incrementar sus ingresos y no cerrar sus puertas definitivamente, se abriría al público en general; actualmente solo los socios y sus invitados pueden ingresar al bar, al restaurant y a los salones en donde se organizan eventos sociales. Hoy el personal directivo del Casino reconoció que permitirían el ingreso a la comunidad en general, pero negaron encontrarse en medio de una crisis. No sería extraño que realmente si pasen por una situación apremiante, después de todo la pandemia afectó a todos los negocios con giros similares a los servicios que presta el Casino, El Covid dañó igual a lugares aristócratas que a los populares. Los empleados del casino dijeron además que era inviable la venta del inmueble y recordaron que entre los socios del Casino se encuentran distinguidos políticos locales, de hecho, dieron sus nombres, pero luego les dio miedo y pidieron expresamente que no se mencionaran. Como dato al margen, el Casino de Saltillo, por su ubicación y sus características podría tener un valor en el mercado de aproximadamente 500 millones de pesos, bajita la mano. Llama la atención que ahora ese inmueble, con una antigüedad centenaria, pueda abrir sus puertas a todos los saltillenses, bueno casi, si casi va a abrir sus puertas, pero no, según comentan los propios administradores solo se pondrán mesas en el pórtico y ahí es donde podrán ingresar los saltillenses a recibir un servicio de cafetería y también casi podrán entrar todos los saltillenses, pero no, los propios precios, que suponemos no serán populares, constituirán una limitante implícita para el ingreso y aún falta ver si se reservarán el derecho de admisión. Así las cosas, más que el Casino se podría considerar el “Casi no”, casi no les gusta que otras personas, que no sean socios, ingresen al lugar; casi no les gusta reconocer que se encuentran en una situación apremiante y casi no van a abrir sus puertas, nada más la reja y nada más tantito; casi no, muy acorde con la personalidad de algunos miembros de la clase alta local.
-o0o-
El Dueño de la verdad
Por si a alguien tenía alguna duda o se preguntaba quien era el dueño de la verdad completa, de toda la verdad, de la verdad universal y la verdad única, pues ayer en la mañanera se despejó esa duda, el dueño de la verdad completa es el Presidente Andrés Manuel López Obrador, Ayer instaló algo así como un tribunal en donde va a juzgar a los medios y a los periodistas y se va a exhibir lo que él considera como prácticas inconfesables, además, de pasada, va a señalar cuales notas son falsas y no se debe creer en ellas, desde luego es lógico pensar que esas notas serán todas las que impliquen una crítica. No importa de que partido sean, o si se consideran padres de la honestidad o enemigos jurados de la corrupción, todos los gobernantes, (si alguien conoce uno que no sea así menciónelo por favor) todos los gobernantes repudian las notas críticas respecto a su administración, no importa si es municipal, estatal o nacional, regularmente desacreditan a quienes las publican y a quienes las escriben; la gran mayoría de los gobernantes no entienden eso del periodismo, menos la libertad de prensa, hasta ahí López Obrador sería igual a todos los gobernantes anteriores, pero ya con la nueva sección en donde juzgará que es verdad y que es falso y en donde exhibirá a los periodistas y a los medios, AMLO superó a todos los gobernantes anteriores, ni el PRI, en su momento de mayor poder, se atrevió a realizar algo similar. Tan grave es el tema que comunicadores reconocidos nacional e internacionalmente, como Carmen Aristegui, repudiaron esa medida. Parece que Andrés Manuel ya llegó al punto en el que, cuando el pregunte ¿Qué hora es? Deben responderle: “la que usted diga señor Presidente”. Lo perdimos.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
