Cerro del Pueblo

Por Heriberto Medina

SEDU, un campo de batalla

Mientras Carlos Ariel Moreira Valdés cursaba la educación primaria en una escuela pública, Emanuel Garza Fishburn lo hacía en un colegio privado; más tarde, cuando Moreira estudiaba en la Normal Superior, Garza lo hacía en el Tecnológico de Monterrey, y después, cuando el hermano de Humberto y Rubén Moreira estudiaba una licenciatura en la Universidad Pedagógica Nacional, Emanuel cursaba el doctorado en Política Educativa en la Universidad de Harvard.

A Carlos Ariel le dio por la actividad política, se especializó en la grilla magisterial y lo que eso implica; fue líder de la Sección 5 del Sindicato de Trabajadores de la Educación y también de la Sección 38.

A Garza Fishburn le dio por la actividad filantrópica y de ayuda, fundó algunas organizaciones y formó parte de otras, todas con un fin noble.

Moreira Valdés alcanzó cierto grado de excelencia en la política sindical, al punto que se le atribuye el manejo tras bambalinas de las secciones sindicales del SNTE en Coahuila y el control de una buena parte de la Secretaría de Educación y del Instituto de Servicios Educativos que agrupa a la burocracia educativa federal. Se dice que era el poder tras el trono, con mayor influencia incluso que los Secretarios de Educación en turno.

Garza Fishburn también llegó a la excelencia, fundó la Universidad Carolina, una institución privada de calidad donde pueden estudiar jóvenes de clase media y baja; fue Director Ejecutivo de la Fundación Xignux y Presidente del Consejo de la red Sumarse, que agrupa a 25 grandes empresas para ayudar a las comunidades marginadas.

Carlos Moreira tiene su área de especialización en una actividad oscura como la grilla magisterial y ahora goza de una posición económica holgada, tal vez hasta pudiéramos decir, una posición acomodada.

Emanuel Garza tiene su área de especialización en una actividad de luz como la educación para la ciudadanía democrática y la formación de liderazgo. Su trayectoria no lo llevó a una posición económica acomodada, ya la tenía.

Esas dos visiones del mundo chocaron en la Secretaría de Educación que Garza Fishburn dirige desde diciembre de 2023 y donde, según cuenta la leyenda, desde hace ya años manda Moreira Valdés.

Lo adelantamos en esta columna: nombrar a un perfil como el de Garza Fishburn en la SEDU equivalía a mandarlo a la fosa de los leones, puras fieras con largo y retorcido colmillo enfrentándose a un noble ciudadano. Pero, al parecer y contra todos los pronósticos, la batalla la va ganando Emanuel.

A últimas fechas se han generado una serie de cambios en los mandos superiores de la Secretaría de Educación; aparentemente eran posiciones que controlaba Moreira Valdés y que le fueron arrebatadas. Se dice que están en puerta más de 56 cambios, una verdadera purga.

Ante la ausencia de información oficial, todo ha sido trascendidos, de tal manera que no se tiene certeza plena de lo que está ocurriendo al interior de la Secretaría de Educación. Sin embargo, se ve muy lógico que, para impulsar un verdadero cambio, se cuente con un equipo fuerte, renovado, lejos de los compromisos políticos y de los vicios sindicales.

Si lo que está ocurriendo en la Secretaría de Educación es una operación limpieza, mi reconocimiento para el Gobernador Manolo Jiménez Salinas por tener el valor para llevarla a cabo.

Si la Secretaría de Educación es un campo de batalla, desde este momento aclaro: de mí podrán esperar objetividad, pero no imparcialidad. Apoyo la luz y no la oscuridad, apoyo a Emanuel Garza y la transformación de la educación coahuilense, no las viejas y malas mañas del sindicalismo magisterial que tan nocivas han sido para Coahuila y para México.


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