Ciudad de México, 04/03/26 (Más).- Investigaciones de inteligencia en Europa han detectado la presencia de presuntos integrantes o colaboradores de cárteles del narcotráfico de México y Colombia en Ucrania, donde buscarían aprender el manejo de drones militares y otras tecnologías de combate utilizadas en la guerra contra Rusia.
De acuerdo con un reportaje publicado por Excélsior, autoridades del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) identificaron a varios hispanohablantes infiltrados en unidades de voluntarios extranjeros que operan en zonas de entrenamiento y combate, particularmente en programas dedicados al uso de drones de ataque tipo FPV (First Person View).
Las investigaciones surgieron luego de reportes del Terrorism Research & Analysis Consortium (TRAC), que alertaron sobre la posible presencia de integrantes del crimen organizado transnacional en el frente ucraniano con el objetivo de adquirir conocimientos tecnológicos y tácticos aplicables a los conflictos del narcotráfico en América Latina.
Uno de los casos detectados corresponde a un individuo identificado por las autoridades como “Águila-7”, quien habría ingresado a Ucrania con un pasaporte salvadoreño falso y se integró a un grupo de voluntarios extranjeros. Según los informes, su comportamiento despertó sospechas debido a su interés exclusivo en la operación y configuración de drones de combate.
De acuerdo con el SBU, el sujeto mostraba conocimientos técnicos avanzados y se presume que podría tratarse de un exintegrante de fuerzas especiales mexicanas que posteriormente habría sido reclutado por estructuras del narcotráfico.
Las autoridades ucranianas señalan que organizaciones criminales como el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) estarían enviando operadores para aprender el manejo de drones armados, analizar sistemas de navegación y estudiar tecnologías de guerra electrónica utilizadas para evadir interferencias.
El objetivo, según los analistas citados en el reportaje, sería replicar estas capacidades en México para ataques contra grupos rivales o fuerzas de seguridad, lo que elevaría significativamente el nivel tecnológico del crimen organizado.
La investigación también apunta a la posible participación de empresas de seguridad privada en América Latina que funcionarían como intermediarias para reclutar personal bajo la promesa de trabajos de protección en Europa del Este. Entre las compañías mencionadas en los informes de inteligencia se encuentran Segur LD, en Medellín, así como Grupo Roka Seguridad y Protección Miranda Maya, en México.
Una vez reclutados, los aspirantes obtendrían documentación y cartas de aceptación para integrarse a la llamada Legión Internacional de Ucrania, lo que les permitiría viajar a Europa y acceder a zonas de entrenamiento militar.
Las autoridades también han detectado intentos de contrabando de equipo tecnológico desde Ucrania hacia América Latina. En la frontera entre Polonia y Ucrania, especialmente en el cruce de Medyka-Shehyni, la policía fronteriza polaca ha interceptado equipaje con antenas de largo alcance, módulos de control para drones, visores nocturnos y placas de blindaje.
Según las investigaciones, parte de ese equipo sería enviado a través del aeropuerto de Varsovia hacia Europa occidental y posteriormente trasladado a México.
Tras detectar el esquema, el SBU inició una operación interna para revisar las comunicaciones de voluntarios extranjeros y encontró que fotografías de manuales técnicos, planos de drones y registros de ataques estaban siendo compartidos en aplicaciones de mensajería con números telefónicos de México, principalmente de Jalisco y Sinaloa.
El caso llevó a una colaboración entre agencias de inteligencia de Ucrania, Polonia y México. El Centro Nacional de Inteligencia mexicano ha proporcionado bases de datos biométricas para identificar a posibles desertores militares o miembros del crimen organizado.
Como medida de control, Ucrania ha reforzado los filtros para voluntarios extranjeros provenientes de regiones con alta presencia del narcotráfico, quienes ahora deben someterse a pruebas de polígrafo y revisiones exhaustivas de sus dispositivos electrónicos.
El reportaje advierte que la guerra en Ucrania, además de su dimensión geopolítica, podría convertirse involuntariamente en un espacio donde organizaciones criminales obtengan conocimientos militares avanzados, lo que podría modificar las dinámicas de violencia en países como México.
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