Capacidad de jugar más crucial que pensar

Redacción Más / IA

Johan Huizinga, destacado historiador cultural neerlandés, exploró la evolución de nuestra especie y sugirió que no somos tan racionales como pensaba el siglo XVIII, que veneraba la razón con optimismo. Carl von Linné introdujo el término homo sapiens en 1758, destacando a los humanos como «el que sabe» o «hombre sabio». Sin embargo, Huizinga argumentó que esta designación no reflejaba completamente nuestra naturaleza. La información fue publicada por la agencia BBC.

Más adelante, se introdujo la designación de homo faber, «el hombre que hace», pero Huizinga consideró que esta también era inadecuada. Propuso el término homo ludens, «hombre que juega», como una descripción más precisa. Según él, sin una actitud lúdica, ninguna cultura sería posible. En su libro de 1938, afirmó que «el juego es más viejo que la cultura», señalando que los animales jugaban mucho antes de que existiera la sociedad humana.

Huizinga destacó que, entre los homo sapiens, el juego ha sido parte integral de la civilización desde sus primeras fases. Argumentó que la civilización surge con el juego y continúa siendo inseparable de él. Esta idea es compartida por Marcus du Sautoy, un entusiasta de los juegos, quien en su libro «Around the World in Eighty Games» explora cómo los juegos han sido cruciales para nuestro desarrollo.

El libro de Du Sautoy, que está siendo traducido al español, se inspira en la novela de Julio Verne «La vuelta al mundo en 80 días» y analiza diversos juegos creados por nuestra especie. Aunque excluye la mayoría de los deportes, hace una excepción con el juego de pelota mesoamericano pitz. Du Sautoy revela estrategias para ganar en varios juegos y destaca su conexión con las matemáticas.

Para Du Sautoy, los juegos son pasaportes a otros mundos, no solo geográficos sino también temporales. Desde el Juego Real de Ur, jugado por los babilonios hace 5.000 años, hasta el fenómeno viral del videojuego Wordle en 2021, los juegos han permitido a los humanos explorar reglas del universo y sus propios mundos internos en espacios seguros. Du Sautoy subraya la importancia social de los juegos y la necesidad de una teoría de la mente para entender las decisiones de los otros jugadores.

Ludwig Wittgenstein, filósofo austriaco, también mostró interés en definir qué es un juego, pero consideró que era imposible hacerlo de manera exacta. Según Du Sautoy, los juegos deben estar separados de la vida real, con sus propios tiempos y lugares, lo que permite a los jugadores entender aspectos de la vida real en un contexto seguro. Los juegos son similares a la música y las matemáticas, mundos autónomos donde se pueden explorar universos abstractos y emocionantes.

Du Sautoy considera los juegos como una forma de jugar a las matemáticas, ya que estas ayudan a calcular las implicaciones de las reglas del juego. Los juegos de azar, como serpientes y escaleras, también se diseñan con principios matemáticos para equilibrar su dificultad. Sin embargo, Du Sautoy prefiere los juegos de estrategia pura, donde la incertidumbre es esencial para mantener el interés.

Un buen juego, según Du Sautoy, debe permitir la posibilidad de ganar hasta el final, combinando azar con estrategia y teniendo reglas simples pero resultados complejos. Además, necesita una narrativa atractiva. Du Sautoy destaca juegos como backgammon y Los colonos de Catán, creado por Klaus Teuber en 1995, que se ha convertido en un éxito mundial debido a su capacidad para involucrar a todos los jugadores en todo momento del juego.


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