Lic. Marco Campos Mena
Como saben, mucho se habla actualmente de diferentes crisis que afectan tanto a México como al mundo; en su mayoría, se habla de las crisis económicas, ya no es la cuesta de enero, ahora parece el muro de tan duro que se ha vuelto ganar lo suficiente para vivir; también se habla de la inseguridad, sin duda una crisis de la cual no hay que quitar el dedo del renglón dentro de nuestra exigencia por una vida en paz; así mismo, se habla mucho sobre la guerra de Rusia y Ucrania, la cual está causando grandes estragos y que tiene a Europa sumida en una recesión como no se había visto en años; la política mexicana, con el cambio de gobernadores y la anticipada carrera presidencial; García Luna y el Chapo, que están bajo la lupa de muchos en estos momentos… pero poco se habla de las necesidades que tenemos como seres humanos y sociedad para cambiar desde nuestras bases muchos de los males que ahora son noticia y a futuro tener esa paz, seguridad y bienestar del que tanto se habla pero del cual tenemos más retrocesos que avances a nivel mundial.
Hoy les escribo desde mi opinión y criterio como logoterapeuta y coach, a saber, ambas disciplinas con miras prospectivas para desarrollar la resiliencia y detonar nuestro potencial.
Lo primero que quiero abordar, y a lo cual le doy un carácter de urgente más que a cualquier otra situación, es el tema lingüístico, mismo que ha sido abandonado desde años atrás pero que ahora es modificado al vaivén de las modas e influencias de algunas personas cuya intención es sonar más interesantes o más ad hoc a las redes sociales.
La importancia de manejar el lenguaje apropiadamente radica en la necesidad del ser humano para poder expresar correctamente aquello que siente, experimenta o desea comunicar para el bienestar de la comunidad; somos seres lingüísticos, eso es lo que nos distingue de las demás especies del planeta, misma capacidad que, conforme la cultura humana creció, nos llevó a crecer a ritmos cada vez más acelerados.
Si bien el aspecto tecnológico y científico es de vital importancia para nuestro desarrollo, el ser humano tiene también la necesidad de expresar sus emociones y sentimientos, los cuales no son sinónimos. Las emociones son rápidas, su prolongada experiencia en nuestro ser puede causar graves afectaciones a la salud y por lo general son 5, pues varía de modelo a modelo: Miedo, Alegría, Tristeza, Enojo, Afecto, (MATEA o AMATE) lo cual seguramente le recuerda a la película “intensamente” y que describe de una muy buena manera como experimentamos nuestras emociones.
Por otro lado, los sentimientos son arraigados: una emoción ligada a una experiencia desarrolla el sentimiento, mismo que dura mucho más tiempo, incluso de por vida, por ejemplo, un enojo o tristeza o la combinación de ambos pueden causar resentimiento.
El mal manejo de las emociones ha causado que la sociedad experimente grandes problemas que pudieron haberse prevenido, desde los más mundanos como un berrinche, hasta las depresiones que llevan a las personas al suicidio o al deseo de causar el mal a otra persona en su patrimonio o en su vida.
El lenguaje es crucial para poder expresar las emociones y entre más palabras conocemos, más podemos expresarnos para poder desahogar la emoción antes de llegar al sentirse incomprendidos… ¿le suena esa actitud? Es el primer paso a un camino mucho más complicado.
Hoy en día se habla de una crisis educativa, se ha hecho saber que el retraso en los infantes que ingresan a la educación prescolar es tal que ni siquiera saben hablar, situación que se puede ver también en los primeros grados de primaria y que sin duda causa una inestabilidad mayor a medida que pasan los años.
En una ocasión supe de estudiantes de grado profesional con enfoque a áreas contables que no sabían realizar las operaciones matemáticas y casos de alumnos que buscaban ingresar a una universidad sin saber decir siquiera su dirección correctamente.
Esta situación es preocupante, veremos a muchos de ellos sufrir de ansiedad y depresión, por decir solamente lo más propenso, por no poder integrarse a la sociedad.
Desde la perspectiva digital que estamos viviendo, las redes sociales juegan también un rol importante en la pérdida de nuestra humanidad lingüista y esto se debe a que los generadores de contenido son, en muchas ocasiones, personas cuyas capacidades son limitadas también y dentro de su ignorancia popularizan, por la seguridad con que lo dicen, los malos modos de expresarse tanto en lo escrito como en lo verbal.
Recuerdo durante mi formación profesional que el Dr. que impartía la materia de “medicina forense” nos decía enfáticamente “nunca escriban golpe contuso traumático, son lo mismo las tres palabras” y ahora veo como se populariza iniciar videos con frases como “resulta, ocurre y acontece”. Esto contribuye a el deterioro de la capacidad lingüística, que, dicho sea de paso, es un tipo de inteligencia de los que hablaba Howard Gardner a principios de la década de los 80’s.
A estas alturas probablemente algunos lectores podrían estar pensando “¿y eso en qué nos afecta? Nos gusta este estilo de vida” y coincido en una parte de ello, el ser humano requiere distracción, relajarse y simpleza para enfrentar los retos diarios que pueden ser detonantes del estrés, pero lo que es intolerable es que se esté llegando al punto de crear una cultura basada en la tolerancia a la destrucción del lenguaje y aceptación del retroceso como parte de un mundo más “friendly”; las repercusiones a mediano plazo de esta situación están dando sentido al círculo de la vida del cual hablaba Michael Hopf (escritor Estadounidense) en la siguiente cita “Los tiempos difíciles crean hombres fuertes, los hombres fuertes crean tiempos fáciles, los tiempos fáciles crean hombres débiles, los hombres débiles crean tiempos difíciles.”
Es imperante que tomemos acciones para revertir la degradación social en la que estamos viviendo, tenemos que cambiar esa cultura de aceptar todo y cancelar aquello que no les parece. Ya lo decía Fiódor Dostoyevski desde el siglo XIX, “La tolerancia llegará a tal nivel que las personas inteligentes tendrán prohibido pensar para no ofender a los…”
El ser humano tiene un gran potencial para desarrollarse, la limitante se encuentra en si mismo, en sus complejos, en las barreras que se pone por imitación y en sus miedos, ¿qué nos motiva a mejorar? ¿Qué nos impide hacerlo? ¿por qué preferimos quedarnos en la zona de confort a tener algo mejor? La ayuda profesional también es para personas sin problemas, incluso, es recomendable para sobrellevar situaciones complicadas y para seguir creciendo cuando se encuentra en un buen momento.
Bien dice Odín Dupeyrón en su famosa entrevista con Rene Franco “la terapia debería ser canasta básica”. Bastante complicada es la vida como para llevar muchos procesos en soledad o con las personas equivocadas, los cambios pueden ser buenos o malos, dependiendo de cómo los afrontemos.
Empecemos este año con una perspectiva diferente, es un año de retos, de crecimiento, una oportunidad de innovar y ser creativos, pero sobre todo, empecemos con la mejor actitud para cambiar lo que sabemos que nos hace daño por lo que nos hará crecer: leamos más y veamos menos el celular, incrementemos nuestro léxico, mejoremos nuestro entendimiento de las emociones, impulsemos las buenas prácticas a las siguientes generaciones, escribamos con un buen uso de la ortografía, seamos buenos ejemplos para que la siguiente generación sea mejor, recuerde que una mente débil es fácilmente manipulable por aquellos que pretenden hacerle daño, en uno mismo está el cambio que tanto buscamos.
“¿Cómo es que, siendo tan inteligentes los niños, son tan estúpidos la mayor parte de los hombres? Debe ser fruto de la educación.”
-Alejandro Dumas
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