Por Horacio Cárdenas Zardoni
Finalmente el ayuntamiento tuvo que doblar las manos, según se dio a conocer a finales de la semana pasada, se había acordado entre la empresa concesionaria y la administración municipal, la designación de determinadas áreas en las que no operarán los parquímetros, así como la exención de cobro para habitantes de la zona centro, para profesores de las escuelas ubicadas en el perímetro, y para trabajadores y empleados de negocios en la misma área.
Ante esta noticia no nos queda más que preguntar como aquel comediante ¿pero qué necesidad?, y es que en efecto, desde que comenzaron a instalar por allá por el mes de noviembre los aparatos en los que se realiza el registro y el pago por estacionarse en la calle, la gente comenzó a preguntarse ¿y yo qué onda?
Los primeros que se quejaron fueron por supuesto los vecinos. De un día para otro se encontraron con que les habían puesto un aparato allí, al pie de su puerta o al pie de su ventana, con lo que la escasa privacidad de que gozaban las casas viejas del centro se verá reducida aun más, con el paso de todos aquellos ciudadanos obligados a hacer el pago por el cuestionable servicio público de estacionarse en la calle. Ellos fueron los primeros, a los que les plantaron el aparato ese, que no tardará en llenarse de grafitis, pegotes, chicles, y cuanta cosa fea pueda uno imaginarse, pero luego siguieron los demás vecinos, los que tienen carro, pero sus viviendas carecen de cochera.
¿Quién les manda rentar o ser propietarios de una casa tan antigua, pero tan antigua, que sus diseñadores y constructores no previeron que a la vuelta de un par de siglos, Saltillo se iba a llenar de carros hasta las pestañas?, y pues sí, toda esa gente deja su carrito en la calle, con todo lo de aventura que eso tiene. De por sí que la organización del estacionamiento en las calles del centro tenía lo suyo de discriminatorio, ¿porqué se pueden estacionar del lado derecho y no del izquierdo, o al revés del izquierdo y no del derecho?, esto automáticamente le concedía un espacio de estacionamiento a los de la acera favorecida, y a los de enfrente se las negaba ¿con qué derecho? Esto obligaba a una convivencia forzada con la que nadie estaba a gusto, pues los de cruzando la calle se querían estacionar de este lado, y de este lado va mi coche o mis coches, no hay sitio para ellos. Pero bueno, esta bronca tenía décadas y ni modo, ¿pero que ahora les cobraran por estacionarse frente a sus domicilios, o en su defecto, donde encontraran espacio cerca a los mismos?, como que no hay derecho, parafraseando a otro comediante.
Y ya los últimos que brincaron fueron los visitantes obligados a la zona centro de la capital de Coahuila, no los que van incidentalmente a algún comercio o alguna oficina de gobierno, sino los que para su mala fortuna, a este respecto, consiguieron un trabajo en esa área, un trabajo es un trabajo, pero hay de empleos a empleos, están los buenos, que tienen un sueldo decoroso y hasta un espacio de estacionamiento, y están los malos… los que diga que le pagan, y el como se transporten, menos les importa, ¿Qué no tienen lugar de estacionamiento o ahora les quiere cobrar el municipio por dejar su peltre en la calle?, pues pobres… y a llorar a otro lado.
Esto duró más o menos dos meses, con la angustia creciendo con cada plática con amigos, familiares, vecinos, sin que el ayuntamiento diera color de nada. A finales de diciembre sí se dijo que habría consideraciones para con los habitantes de la zona centro, pero que tampoco se hicieran ilusiones de que tendrían un cajón reservado al pie de su puerta, de eso nada, se acabaron “los privilegios” de antes, allá donde buenamente encuentren lugar, pues allá plántense, y a caminar hasta su casa, ah pero tampoco se vaya muy allá, porque si se sale de su zona designada, queda invalidada la deferencia, por decirle así, y a pagar, y nada de que oiga, es que no encontré sitio ni en mi cuadra ni en mi manzana, eso no es culpa del R. Ayuntamiento, que suficiente hace con no cumplir las disposiciones que él mismo se impuso.
Esto de lo que estamos hablando son soluciones parciales a problemas que no debieron presentarse desde el principio. Con todo que existe una dependencia con el pomposo nombre de Instituto Municipal de Planeación, lo cierto es que deja demasiado a desear, en cuanto a lo que se entiende o se debería entender por planeación, a saber, que hicieran una exploración seria y completa de todo aquello que pudiera ocurrir, tanto en condiciones normales como en situaciones extraordinarias. Sobra decir que el Inplan hace como que hace, no toma en cuenta detalles como los que le hemos venido platicando hasta aquí. Ah y por supuesto el cabildo también debería hacer su tarea de pensar, o si eso les cuesta mucho trabajo, preguntarle a sus representados ¿oigan, cómo ven esto, esto y esto que está promoviendo el ayuntamiento?, allí saldrían a relucir las dudas, los temores, los potenciales abusos, los límites de lo que puede funcionar y lo que no.
Desde el primer momento que se comenzó a negociar con la empresa concesionaria, se debieron poner los puntos sobre las ies, ¿sabes qué?, en tal y tal área, no se va a cobrar por la razón que sea. Hay gente de excepción a la que no se le va a cobrar, ¿a quienes?, a los que viven allí, a los que trabajan allí, y por allí no ha hablado nadie de los alumnos, porque sí, hablaron de los maestros pránganas que no tienen parar pagar ochenta pesos diarios de estacionamiento ¿pero y los estudiantes?, ellos están todavía más brujas que los profesores, y para ellos no se ha hecho ninguna excepción, a ver ahora que comiencen las clases esta semana, de a cómo nos toca. Es cierto, son jóvenes, podrían venirse en camión a la Normal o caminando a la Narváez ¿Desde Teresitas o desde Fundadores?, por favor…
La empresa, como suele pasar en estos casos, ya está comenzando a ver que el negocio que vieron que era, va a ser menos, y es que se portaron avorazados al considerar muchas más cuadras de las que originalmente constituyen el centro histórico. El ayuntamiento también hizo sus cuentas alegres de carretadas de dinero, y lo que está viendo venir son carretadas de problemas.
¿se ha preguntado porqué uno que fue alcalde, y luego fue director del Inplan, Óscar Pimentel le sacó siempre la vuelta al asunto de los parquímetros?, pues por no meterse en broncas, ahora sí quisieron activar el cobro del estacionamiento en la calle, del que la gente dice simplemente que es un abuso a cambio de nada. Ya estaremos viendo en las próximas semanas qué otra cosa les faltó planear, y en qué otra cosa se echan para atrás…
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
