Ciudad de México, 07/01/25 (Más / IA).- El número de menores migrantes que cruzan México en su camino hacia Estados Unidos ha alcanzado cifras alarmantes. Según datos actualizados por la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas de la Secretaría de Gobernación, hasta agosto de 2024 se registraron 108,444 menores de 18 años, un incremento del 514% en comparación con el mismo periodo de 2018.
El aumento es significativo incluso frente a los datos de 2023, cuando se contabilizaron 113,542 menores en todo el año. La tendencia al alza se ha mantenido constante, excepto en 2020, cuando la pandemia redujo drásticamente los flujos migratorios antes de que estos retomaran su crecimiento con fuerza en los años siguientes. Este incremento coincide con el aumento en la entrada de migrantes a Estados Unidos tras la pausa por el covid-19 y durante el gobierno de Joe Biden, hasta que el mandatario endureció las políticas fronterizas a mediados de 2024.
Uno de los cambios más notables en los flujos migratorios de menores es la composición de los grupos. En 2018, los menores no acompañados, principalmente adolescentes, eran mayoría. Sin embargo, hasta agosto de 2024, apenas 4,283 de los más de 100,000 menores procesados viajaban sin compañía de sus padres. Además, el 72% de los menores registrados eran niños y niñas menores de 11 años, una cifra que contrasta con el 43% reportado en 2018.
Estas cifras reflejan un cambio en el perfil del migrante: el hombre adulto que viajaba solo ha sido sustituido por familias enteras que buscan mejores oportunidades. Esto es evidente en el terreno, como lo muestran imágenes recientes de menores en vehículos del Instituto Nacional de Migración en Tapachula, Chiapas, o familias en albergues de Ciudad Juárez.
El origen de los menores migrantes también ha cambiado. Aunque el Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador) solía aportar la mayoría de los migrantes, Venezuela lidera ahora las estadísticas. En los primeros ocho meses de 2024, se registraron 46,384 menores venezolanos cruzando México, una cifra significativamente mayor a los 37 reportados en 2018.
La crisis económica y política en Venezuela ha empujado a miles de familias a abandonar su país. Organizaciones defensoras de derechos humanos señalan que muchos padres prefieren no dejar a sus hijos atrás ante la falta de oportunidades en su tierra natal. Otros migrantes, influenciados por la idea de que viajar con niños aumenta las posibilidades de quedarse en Estados Unidos, también han optado por realizar el peligroso trayecto con toda la familia. Sin embargo, no hay evidencia de que esta estrategia garantice el asilo, y con la posibilidad del retorno de Donald Trump a la Casa Blanca, las políticas de separación familiar y deportaciones masivas podrían volver a endurecerse.
El aumento de menores migrantes expone la vulnerabilidad de este grupo frente a los riesgos del camino, como violencia, abuso y condiciones extremas. La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM) ha enfatizado la importancia de abordar la migración con un enfoque integral y diferenciado que garantice a los menores acceso a servicios básicos como salud, educación y recreación, así como la reducción de los conflictos sociales asociados al fenómeno migratorio.
El panorama de la migración infantil en México sigue siendo complejo, marcado por historias de desesperación y esperanza. Las cifras de 2024 reflejan no solo un aumento numérico, sino también un cambio estructural en los patrones migratorios, mostrando a familias enteras enfrentando peligros en busca de un futuro que cada vez parece más incierto.
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