Culiacán, Sinaloa, 11/10/24 (Más / IA).- Un joven de 23 años fue asesinado a balazos dentro del Hospital General de Culiacán, mientras recibía atención médica por heridas de bala. El hecho fue confirmado este jueves por la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa, que reportó la presencia de un agresor armado dentro de las instalaciones del hospital, donde se encontraron seis casquillos de pistola junto al cuerpo de la víctima.
El incidente ocurrió durante la tarde, cuando un hombre no identificado ingresó al hospital, disparando contra Carlos Alberto, el joven que estaba siendo atendido por heridas previas. El informe oficial indica: “Se recibió una llamada de emergencia al 911 sobre la privación de la vida de un paciente en el Hospital General, en Culiacán. El reporte indica que se escuchó una fuerte detonación de arma de fuego. Se localizó en uno de los cuartos a un hombre sin vida. Se desconocen datos del probable responsable. Se encuentran autoridades en el lugar”.

Carlos Alberto había sido ingresado al hospital el pasado 23 de septiembre, luego de ser baleado en la carretera de Tepuchito. Los informes señalan que fue trasladado por elementos de la Guardia Nacional, con heridas en el glúteo izquierdo, brazo derecho, pie izquierdo y muslo izquierdo, además de una posible lesión en la cavidad abdominal. Tras ser intervenido quirúrgicamente, permanecía bajo cuidados médicos cuando fue asesinado.
El ataque dentro del hospital ha causado consternación y aumentado la preocupación por la inseguridad que enfrenta el estado de Sinaloa, especialmente en Culiacán, donde la violencia ha recrudecido en las últimas semanas.
Sinaloa atraviesa por una ola de violencia desde el pasado 9 de septiembre, con un saldo de 198 personas asesinadas en el último mes. A esto se suman 224 personas desaparecidas y el desplazamiento forzado de al menos 200 familias, de acuerdo con cifras del Consejo Estatal de Seguridad Pública.
El impacto de la violencia no solo afecta a las víctimas directas, sino también a la economía de la región. Según el Consejo Estatal, alrededor de mil 500 negocios han reducido sus horarios, 180 han cerrado definitivamente y se han perdido casi 2 mil empleos formales durante septiembre.
Ante esta crisis, el ejército mexicano ha reforzado su presencia en el estado, intentando contener la escalada de violencia. Sin embargo, la situación sigue siendo crítica, y el Consejo Estatal de Seguridad Pública ha solicitado al gobierno federal y estatal que se declare una emergencia económica para Sinaloa. También han exigido la depuración de la Policía Municipal de Culiacán y la reparación integral del daño a las víctimas.
A pesar del ambiente de violencia que prevalece en Sinaloa, el gobernador Rubén Rocha Moya hizo un llamado a la ciudadanía para que retome sus actividades cotidianas, incluyendo las actividades al aire libre y las clases presenciales, suspendidas en algunas zonas debido a la inseguridad.
Mientras tanto, las autoridades continúan investigando el asesinato de Carlos Alberto, ocurrido en un lugar que debería ser seguro, el Hospital General de Culiacán, un reflejo de la gravedad de la violencia que sacude al estado. El clima de inseguridad y los asesinatos que siguen ocurriendo en Sinaloa, particularmente en Culiacán, muestran la urgencia de medidas más contundentes para garantizar la seguridad y tranquilidad de la población.
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