Editorial

Apuntes para el insomnio

Las casas abandonadas y el Centro

Manuel Fragoso Álvarez

Según dice el director del Distrito Centro, (no sé cuál sea la idea de “Distrito”, pero es la moda) Roberto Rojas Oyervides, hay aproximadamente 600 casas abandonadas en lo que corresponde al llamado Centro Histórico de Saltillo, muchas de ellas casi derruidas y según dice, dentro de poco se va a dar a conocer un programa para el rescate de dichas viviendas se verá la situación de cada una de ellas, pues algunas tal vez se puedan rehabilitar, otras intervenir y algunas que se pueden utilizar para giros comerciales o habitacionales.

Y esto hace un poco de ruido, porque hemos visto como se han derribado algunas casonas antiguas (General Cepeda y Pérez Treviño, Xicoténcatl y Pérez Treviño, o la Sociedad Mutualista Manuel Acuña y otras más) y en algunos casos han tratado de posesionarse personas que no son dueñas, pero tratan de quedárselas por medio de abogados no muy honestos.

El “centro” está en el abandono, aparte de las banquetas de adoquín, que no sirven para que la gente camine por ellas, podemos encontrar en muchas de sus calles, decenas de casas que son un peligro latente.  Y aunque el centro de la ciudad ha sido remozado en varias ocasiones, sólo ha recibido “manitas de gato” se pintan sus paredes, se ponen números a las casas, alguna placa en una de ellas y se acabó. El proyecto de poner tanto el cableado de luz, teléfono y cable oculto bajo tierra (hay tanto cable colgado que parecen telarañas gigantes) no ha fructificado y abren y cierran calles por algunas fallas, sin pensar mucho en la gente que, día a día, sigue acudiendo ahí a realizar sus compras o pasear, somos animales de costumbres decía Aristóteles.

Desafortunadamente el “centro” dejó de ser hace mucho un lugar seguro, y ni todos los policías de “aproximación” han podido detener la ola de robos que ocurren. Sus calles se han llenado de bares y “antros” que funcionan de lunes a sábado. Por Acuña y Lerdo hay más de seis cantinas, por este lugar se puede ver a gente que a muy temprana hora acude a beber y “convivir” con las meseras que solícitas atienden a la “distinguida” clientela. Los policías hacen sus rondines y tienen su “base” cerca del Mercado, ahí se les puede ver platicando animadamente entre ellos o con alguna de las muchas mujeres que a diario pasan por ahí. Por la calle de Allende, Juárez, Morelos, Victoria, Hidalgo y Zaragoza, también están llenas de los que hoy se denominan “antros”, en donde jóvenes, ya ebrios se han enfrascado en riñas. Esto es el Distrito Centro.

¿No sería una buena opción otorgar en comodato algunas de las casas del centro? Por ejemplo, a jóvenes creadores, a pensionados de alguna institución, a señoras que desean aprender algún oficio para obtener algo de dinero, que se hagan no sólo museos que nadie visita sino algún centro interactivo para niños, un comedor para gente necesitada o un lugar para estudiar artes. Lo que sea mejor para la ciudad y no que las conviertan en una zapatería más como le pasó al cine de Palacio.

Lo importante es quitar esa mala imagen del Centro Histórico, recuperar esos espacios y hacerlos funcionales y públicos. Mejorar la seguridad, reglamentar las distancias entre bares, cantinas y antros, esto se podría hacer, si pensaran en la gente y no sólo en obtener una ganancia.


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