Violencia
Manuel Fragoso Álvarez
La violencia según la RAE, se define como la acción y efecto de violentarse o violentar a alguien o algo, y también como una acción violenta o contra el natural modo de proceder en forma racional. La violencia es el rompimiento del orden, y cuando ese orden es truncado por alguien o estructuralmente no se permite, se habla de violencia.
Ésta ha sido abordada desde la filosofía como una ruptura del orden o como una modalidad de poder extremo diría Foucault ya que esta anula las condiciones de posibilidad y el asentimiento moral. Para Aristóteles es un acto antinatural, mientras que, para Sartre es una actitud inauténtica y Byung-Chul Han la describe como la mutación de lo visible y directo a lo invisible y sistémico en la actualidad.
Y menciono lo anterior porque un acontecimiento ocurrido en días pasados se ha hecho “viral”, esto significa que fue visto por cientos o miles de personas en las redes sociales; el pleito o agresión que se dio en la (ex) máxima tribuna de nuestro país, el Senado de la República, donde un grupo de senadores pasaron del insulto verbal a los empujones y manotazos, en donde los directamente involucrados fueron Alejandro Alito Moreno y Gerardo F. Noroña. La prensa y las redes se incendiaron, y decenas de “memes” inundaron la Red ya que brindaron públicamente, un espectáculo bochornoso, grotesco, denigrante en donde estos senadores brindaron a la nación un evidente ridículo. Se olvidó el debate parlamentario y se subieron a una triste arena de mal boxeo.
La violencia ha llegado también a las escuelas, cuántas niñas y niños de secundaria han sido videograbados liándose a golpes y peleando con tanta saña, que pareciera que quisieran no sólo herir o dañar, sino matar a sus oponentes. Y esto ocurre en muchos de los estados de la república no sólo en aquellos de alta densidad poblacional o estratos sociales. No sólo es a la salida de las escuelas, muy seguido hay pleitos en los bares hoy llamados rimbombantemente antros, donde grupos de “juniors” se enfrentan al calor de las copas por cualquier motivo, o riñas en las diferentes colonias de la periferia donde frecuentemente hay peleas con heridos y muertos de por medio, entre las diferentes pandillas que hoy por hoy siguen siendo un cáncer para la sociedad.
Esto ha escalado en nuestra ciudad a niveles alarmante, la sensación de inseguridad que enfrentan diariamente las personas es uno de los principales desafíos. La violencia ha ido en aumento por la proliferación de armas, el abuso de sustancias y el desempleo juvenil.
En nuestra ciudad amanecimos con la noticia de que, un profesor de una Escuela secundaria fue brutalmente golpeado por un exalumno, ¿Qué historia habrá detrás de este hecho? No lo sabemos, pero sea la que fuere, la violencia no será nunca la forma más adecuada de resolver nuestros problemas; tal vez reprobó, o lo corrieron por algo que hizo o simplemente en ese momento no estaba en sus cinco sentidos. Pero ahora su acción lo llevará a otra situación más complicada, lo buscará la policía, lo meterán a la cárcel y en lugar de corregirse, saldrá más violento, más inadaptado, con más coraje hacia la sociedad y esto se convertirá en un círculo vicioso. ¿Y sus padres?
Docentes y padres de familia discuten acerca de que en quién o quiénes recae la responsabilidad de la educación de los hijos, ellos los padres consideran que no toda la culpa es de ellos, y piensan que la razón por la cual sus hijos demuestran actitudes violentas, o comportamientos sociales incorrectos, es por su propia juventud e inexperiencia. Pero estas actitudes han caído en actos tan violentos que, psicólogos y sociólogos no tienen forma de explicarlo. Ejemplos: los niños que mataron a un pequeño de seis años “jugando” a los sicarios, caso dos, otros pequeños que mataron a una niña de tres años imitando un juego de video y en un tercer caso, un grupo de “Juniors”, hijos de políticos y gente adinerada de Veracruz golpearon y violaron a adolescentes casi niñas y simplemente aducen que lo hicieron porque “andaban mal”. Obviamente tampoco es culpa de los docentes y mucho menos ahora que los propios padres les han restado autoridad, y los mandos educativos los han dejado totalmente desprotegidos, al ignorar sus peticiones de más seguridad en las escuelas y no hacer caso de sus justas demandas cuando son violentados o amenazados.
Varias universidades, así como otras instituciones interesadas en el tema, han realizado estudios acerca de esto, las conductas violentas de los jóvenes en la actualidad. Y han llegado a la conclusión de que mucha de esa violencia es aprendida, en muchos de los casos, por los medios de comunicación: televisión, radio, cine, videojuegos, internet. Y se han dado cuenta que todo es perjudicial para niños y jóvenes, pues desde su infancia están expuestos a una gran cantidad de violencia de todo tipo. Incluso en alguna “música” que escuchan como el Rap, o la “música de banda”, donde se hace la apología de gente que mata por paga, que vende droga y que ha “subido muy alto”, este tipo de “música” afecta negativamente a los adolescentes.
El problema está presente, es real, sabemos que la violencia engendra violencia y si no se llevan a cabo políticas públicas adecuadas en nuestra ciudad, ésta seguirá aumentando, esperemos que no.
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