La vida, la senescencia y la Inevitabilidad biológica
Manuel Fragoso Álvarez
Paseando por una de esas plazas que les ha dado por llamar Mall, de la vecina ciudad de Monterrey, vi a lo lejos a una mujer, parecía artista de cine de los años sesenta, pelo rubio platinado, cintura breve, piernas torneadas, caderas voluptuosas y rostro híper maquillado. Y si en verdad a lo lejos se veía muy guapa, pero al irnos acercando más, la pude observar mejor, las manos y el cuello denotaban su edad, que rondaba, -a ojo de buen cubero- por los sesenta y cinco y tantos años.
Pensé, pues sí, estará muy guapa, pero todas las mañanas se levantará con algún dolor en alguna parte de su buen cuerpo, porque esto es propio –y parte- de nuestra edad.
Y todo esto viene a colación porque acababa de escuchar un programa de radio en donde se hablaba de que todos los seres humanos sin excepción, pasamos por una serie de cambios corporales desde niños y que tales cambios son irremediables, pues uno no los puede evitar y la verdad no es exagerado, y pongo unos ejemplos: a los cuatro o cinco años se te caerán los primeros dientes (los de leche que les dicen) a los 14 en los hombres sufren el llamado “estirón” –todo tumban, con todo se tropiezan y además la infaltable voz de Chabelo- las niñas sufren de cambios
hormonales, que son como una montaña rusa de emociones que no logran comprender.
A los cuarenta vas a empezar con una pequeña falta de visión y te recomiendan unos lentes no para ver, sino nomás para leer dices tú, pero al poco tiempo necesitarás más aumento. A los cincuenta te dolerán las rodillas, y más si hiciste algún deporte en tu juventud, como futbol soquer o futbol americano o basquetbol, o si corriste o incluso si hiciste bicicleta. Y nada de esto, aunque quisieras lo puedes evitar.
Reafirmando lo anterior, aquí van unos datos de la OMS, Organización Mundial de Salud, y que, según sus investigaciones, estas son las enfermedades, que de acuerdo a nuestras edades vamos a ir desarrollando. O a 1 Año: las enfermedades más comunes son: trastornos respiratorios, trastornos digestivos. De 1 a 4 años: obesidad, amigdalitis aguda, anemia, apendicitis. De Los 5 a los 14 años
enfermedades psiquiátricas, enfermedades por falta de Higiene, problemas nutricionales. De Los 25 a Los 64 Años: sobrepeso, obesidad, diabetes, cáncer de seno, osteoporosis, sinusitis, enfermedades respiratorias, cáncer, enfermedades del corazón, lesiones no intencionales (accidentes) enfermedad crónica del hígado, accidente cerebro vascular, cirrosis y anomalías congénitas. Tercera Edad: hipertensión arterial a insuficiencia cardiaca, infartos cerebrales, arritmias, alzhéimer, alteraciones del oído y de la vista, enfermedades del corazón tumores malignos, enfermedades cerebro vasculares, influenza y neumonía, enfermedades de las arterias, arteriolas y vasos capilares, demencia senil y Alzheimer.
Como podemos ver, las enfermedades de la edad no se pueden evitar, pero si se pueden paliar y algunas de las recomendaciones que dan los médicos, es que hagamos lo siguiente para mejorar nuestra vida: Dormir bien. Las horas de sueño perdidas no se recuperan y se reflejan en tu piel por eso debemos controlar las desveladas y evitarlas lo más posible. Todo exceso es malo y más tratándose del alcohol y tabaco, estos son dos de los más fuertes detonantes del envejecimiento prematuro, pues hacen que la piel luzca opaca y sin vida.
Cuidarse de no exponerse demasiado a la luz solar, pues esto no solo causan manchas en la piel sino también grandes arrugas antes de tiempo y en algunos casos cáncer de piel.
Somos lo que comemos dicen los nutriólogos, por ello una buena alimentación es importante en la lucha contra el envejecimiento prematuro, hay que aumenta el consumo de antioxidantes y vitamina E que te ayudarán a preservarte sano y retardarán la vejez.
Mente sana, cuerpo sano decían los griegos, y hasta ahora, el ejercicio sigue siendo una gran fuente de juventud, pues mantiene nuestros músculos a tono y nos ayuda a combatir la depresión y la ansiedad. Intenta reducir el estrés y llevar una vida más relajada, recuerda que nuestros hábitos se reflejan en nuestro cuerpo y estado de salud.
Y, por último, sin caer en lo metrosexual, haría bien un masaje de vez en cuando, exfoliar tu cara y cuerpo, usar cremas hidratantes y mascarillas faciales para limpiar tu rostro. En fin, tratar de verse mejor. Como podemos observar, es importante verse bien ver por fuera, pero más importante aún, es estar bien por dentro, tratemos de buscar un equilibrio entre esto y lograremos una buena y mejor vida.
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