Ciudad de México, 25/03/26 (Más).- El Senado de la República dio un primer paso en la aprobación del llamado plan B de reforma electoral impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum, luego de que el dictamen superara su análisis en comisiones, aunque sin el respaldo del Partido del Trabajo (PT), lo que deja en incertidumbre su aprobación definitiva en el pleno.
De acuerdo con información publicada por El País, la iniciativa avanzó en comisiones unidas de Puntos Constitucionales y Estudios Legislativos con el apoyo de Morena y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), mientras que legisladores del PT se ausentaron deliberadamente, evidenciando diferencias al interior del bloque oficialista.
El proyecto fue discutido tras varias horas de retraso y negociaciones entre los partidos aliados, sin que se lograra un consenso pleno.
Entre los puntos que han generado desacuerdo destacan la propuesta de empatar la revocación de mandato con las elecciones de 2027 y la posibilidad de que la titular del Ejecutivo participe en ese proceso, durante la discusión, legisladores de oposición manifestaron su rechazo a la reforma.
Desde el Partido Acción Nacional (PAN), Ricardo Anaya criticó la iniciativa al señalar: “Esta es probablemente la iniciativa más pobre, chafa, precaria y mal hecha que ha mandado la Presidencia”. En tanto, desde el Partido Revolucionario Institucional (PRI), Carolina Viggiano acusó que el objetivo es permitir la intervención de la presidenta en procesos electorales.
Movimiento Ciudadano también expresó su postura en contra, el senador Luis Donaldo Colosio Riojas advirtió: “La narrativa de los privilegios es solo un pretexto para meter a la mala una revocación de mandato traducida en ratificación de popularidad”.
Por su parte, legisladores de Morena defendieron la propuesta, la senadora Cynthia López Castro sostuvo que el objetivo es que la ciudadanía evalúe el desempeño del Gobierno a mitad del sexenio y decida su continuidad.
El dictamen fue aprobado en comisiones con 24 votos a favor y 11 en contra; sin embargo, el mayor reto será su votación en el pleno, donde se requiere mayoría calificada de dos terceras partes.
Morena y sus aliados suman los votos necesarios de manera ajustada, pero la falta de consenso con el PT y posibles divisiones internas podrían definir el futuro de la reforma.
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