Ciudad de México, 19/08/25 (Más).- A un año de haber dejado la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador y su círculo familiar más cercano enfrentan críticas tanto desde la oposición como al interior de Morena, en un escenario donde su legado político, fundado sobre principios de austeridad y congruencia ideológica, se ve cuestionado por conductas que algunos sectores consideran contradictorias con los postulados de la llamada Cuarta Transformación.
Las recientes vacaciones de verano de Andrés López Beltrán, hijo del exmandatario y actual secretario de Organización de Morena, en Tokio, Japón, han sido uno de los detonantes de la polémica. El viaje, que incluyó una estadía en un hotel con tarifa de 7 mil pesos por noche y una cena por 47 mil pesos, fue difundido por medios como Aristegui Noticias, lo que provocó una oleada de críticas que apuntaron al contraste entre este estilo de vida y el discurso político que ha caracterizado al obradorismo desde su origen.
El contexto amplificó el efecto político del viaje, particularmente por tratarse de un dirigente que forma parte del primer círculo morenista y que, según diversas voces, ha sido identificado como el heredero político del expresidente. “No estamos ante conductas ilegales, sino poco éticas, con base en los parámetros establecidos por el propio López Obrador. Los políticos, incluidos los políticos vinculados a él, están siendo juzgados con sus parámetros”, sostuvo la analista política Vanessa Romero.
La controversia se agravó por la difusión de una nota del diario español ABC, que señalaba que Beatriz Gutiérrez Müller, esposa de López Obrador, planeaba mudarse a España, al exclusivo barrio de La Moraleja, en Madrid, y que su hijo se matricularía en una universidad madrileña. Aunque Gutiérrez Müller desmintió la información mediante una carta pública, en la que afirmó residir en México, la falta de claridad sobre sus planes a futuro alimentó las especulaciones.

La oposición, por su parte, ha capitalizado ambos episodios para dirigir críticas al núcleo del lopezobradorismo, señalando una supuesta incongruencia entre el discurso público del expresidente y las decisiones personales de sus familiares. “La oposición aprovecha y le da una cucharada de su propia sopa a López Obrador. De eso vive la oposición. Y él creció aprovechando ese tipo de circunstancias durante los gobiernos del PRI y el PAN”, señaló el analista Juan Ignacio Zavala.
Al interior de Morena también se han registrado reacciones. Analistas coinciden en que el hijo del expresidente enfrenta resistencia dentro del partido, en un entorno donde otros cuadros políticos consideran que su ascenso ha sido abrupto y que limita sus propias aspiraciones. “Andy tiene más problemas en Morena que en la oposición. Adentro la gente quiere crecer, quiere ejercer. Puede haber varios líderes dentro, legisladores, secretarios, gobernadores, pero en el centro está Andy. Es un liderazgo que a todos les conviene hacer a un lado”, afirmó Zavala.

A nivel más general, las críticas a los líderes de Morena se han intensificado tras la aparición de imágenes y reportes sobre otros dirigentes en contextos de lujo o despilfarro. Entre ellos se encuentran el líder parlamentario Ricardo Monreal, el secretario de Educación Mario Delgado y el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Gutiérrez Luna. Las reacciones han obligado a la presidenta Claudia Sheinbaum a hacer un llamado público a sus correligionarios a vivir en la “justa medianía” y actuar con sensibilidad ante la desigualdad en el país.
Frente a los señalamientos, el productor y periodista Epigmenio Ibarra, aliado de López Obrador, salió en defensa de Gutiérrez Müller. En sus declaraciones, acusó a los medios y a ciertos sectores de la opinión pública de participar en una campaña orquestada para dañar al movimiento de la Cuarta Transformación. “Lo que me sorprende es el análisis tan puntilloso de la carta [de réplica de la académica] y ningún escándalo frente a la mentira. Ahora resulta que quien sale a aclarar una infamia es sospechoso”, expresó. Añadió que la prensa, junto con la oposición, busca fisurar al movimiento atacando a figuras cercanas a López Obrador.
La analista Vanessa Romero, sin embargo, consideró que los recientes episodios no deben atribuirse únicamente a ataques externos. En su análisis, estos casos son resultado de fallas internas. “Yo no creo que estos sean ataques de terceros, de la derecha. Entiendo las razones políticas de imputárselo a terceros. Yo creo que son golpes autoinfligidos por estos dos personajes [Gutiérrez y López Beltrán], más bien, por falta de pericia política”, concluyó.

Los acontecimientos han situado nuevamente al expresidente López Obrador en el centro del debate político nacional, a pesar de no ocupar ya un cargo público. Su figura, la de su familia y la de su movimiento continúan siendo referencia obligada en la discusión pública. Las decisiones personales de su entorno más cercano, evaluadas bajo los principios que él mismo promovió durante décadas, se han convertido en un nuevo terreno de confrontación en el actual escenario político mexicano.
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